Las floraciones algales nocivas son fenómenos naturales que no pueden evitarse, pero sus efectos sobre la salmonicultura pueden enfrentarse con mayor información, preparación y capacidad de respuesta. Así lo explicó Stephanie Sáez, analista de Fitoplancton y Bio-Óptica de Plancton Andino, durante una entrevista en el programa Acuicultura en Acción de Radio El Conquistador Red Los Lagos.
La profesional sostuvo que la percepción de un aumento en la frecuencia de estos eventos también se relaciona con la mayor capacidad de monitoreo y con el crecimiento de las actividades productivas vinculadas al océano.
“Actualmente hay mucho más conocimiento y tenemos mucho más contacto con lo que sucede en el mar. También existen más actividades productivas, por lo que estamos mucho más ligados a lo que pueda pasar”, explicó.
Mayor monitoreo y capacidad de detección
Uno de los principales instrumentos mencionados durante la conversación fue el POAS, Programa Oceanográfico y Ambiental de Salmónidos de Plancton Andino.
Mediante este sistema, los centros de cultivo envían muestras periódicamente a los laboratorios de la compañía. Los resultados son procesados y entregados para que las empresas conozcan la presencia y evolución de especies potencialmente nocivas y puedan activar medidas tempranas.
“Los centros salmoneros envían muestras periódicamente a nuestro laboratorio y nosotros entregamos una respuesta dentro de 24 horas. Con esa información pueden tomar acciones tempranas”, señaló Sáez.
La información es compartida entre las empresas participantes y complementada con el seguimiento de variables oceanográficas. Este modelo colaborativo busca entregar una visión más amplia sobre lo que está sucediendo entre las regiones de Los Lagos y Aysén.

El Niño no significa automáticamente una FAN
Durante la entrevista, Sáez abordó también la relación entre las anomalías climáticas y el crecimiento del fitoplancton.
La especialista explicó que El Niño puede modificar variables como la temperatura del agua, los vientos y la estabilidad de la columna de agua. La disminución de la turbulencia, por ejemplo, puede generar condiciones favorables para el desarrollo de ciertos flagelados.
Dentro de este grupo se encuentran especies potencialmente nocivas como Alexandrium catenella y Pseudochattonella cf. verruculosa.
Sin embargo, la analista recalcó que la presencia de El Niño no conduce necesariamente a una floración algal nociva.
“No necesariamente ocurrirá, pero puede aumentar la probabilidad. Hay que observar qué otras condiciones ambientales se presentan en conjunto”, indicó.
Las FAN pueden afectar a los peces a través de diferentes mecanismos, entre ellos la liberación de compuestos nocivos, el daño branquial o la alteración de las condiciones del agua. Cuando las concentraciones alcanzan niveles elevados, el evento puede generar problemas sanitarios e incluso mortalidades.
Seguimiento diario y decisiones operacionales
Cuando el monitoreo detecta una microalga potencialmente nociva, se activa una alerta y comienza un seguimiento más intensivo.
Sáez explicó que no es posible establecer de antemano cuánto demorará una floración en aumentar su concentración. La evolución depende de las condiciones ambientales, de la distribución de la microalga y de su tasa de crecimiento.
“Desde que se detecta se realiza el seguimiento y el monitoreo diario. Las decisiones se toman según las condiciones ambientales y la evolución del microorganismo”, afirmó.
Cada empresa cuenta con sus propios protocolos. Entre las medidas disponibles se encuentran la anticipación de cosechas, el refuerzo de los sistemas de oxigenación, la activación de soluciones de mitigación y el fortalecimiento de la logística operacional.
La industria también ha incorporado infraestructura especializada y ejercicios de preparación para enfrentar contingencias ambientales.
“Siempre va a tomar tiempo porque es una cadena larga, pero las personas están cada vez más preparadas y las empresas realizan simulacros durante el año”, comentó la profesional.
Sectores cercanos a ríos requieren especial atención
En relación con la distribución territorial del riesgo, Sáez señaló que los sectores próximos a desembocaduras pueden ser particularmente sensibles.
Estas áreas reciben aportes de nutrientes y registran una mayor variabilidad de sus condiciones ambientales. No obstante, cada fiordo, canal o zona costera debe analizarse de acuerdo con sus propias características oceanográficas.
La profesional enfatizó además la necesidad de compartir información con pescadores artesanales, mitilicultores, recolectores de orilla y comunidades costeras.
Una floración algal nociva, aclaró, no debe interpretarse automáticamente como un episodio de contaminación, ya que se trata de un fenómeno natural que puede presentarse periódicamente.
Inteligencia artificial para anticipar las floraciones
Junto con el monitoreo tradicional, Plancton Andino ha incorporado nuevas capacidades tecnológicas para mejorar la predicción.
Entre ellas se encuentra BloomPredictor, modelo basado en inteligencia artificial, datos históricos del POAS e información ambiental. Su finalidad es anticipar escenarios de riesgo y entregar una ventana de tiempo que permita activar medidas de mitigación.
La herramienta utiliza el denominado FAN Index, indicador que pondera las concentraciones de distintas especies considerando su nivel de riesgo para los peces.
Para Stephanie Sáez, las tecnologías predictivas deben avanzar de la mano con el monitoreo permanente, el conocimiento científico y la coordinación entre los distintos actores.
“Al final no hay que estar tan asustados, sino más preparados. Tenemos que estar atentos a lo que suceda”, concluyó.


















