La Universidad de Maryland, anunció oficialmente el lanzamiento del Centro de Acuicultura de Precisión, un proyecto interdisciplinario que busca posicionar a Estados Unidos como un referente en la producción sostenible de peces en tierra.
Con un financiamiento del congreso de USD 1,5 millones el centro integrará biotecnología marina, química y ciencias de la computación para perfeccionar los Sistemas de Acuicultura de Recirculación (RAS).
Tecnología predictiva
Uno de los mayores desafíos que enfrenta la industria del salmón en sistemas cerrados es la maduración sexual temprana, un fenómeno que afecta directamente la calidad del producto y la rentabilidad de las empresas. El nuevo centro abordará este problema mediante el uso de imágenes multiespectrales (MSI) y sensores ópticos avanzados con inteligencia artificial.
Permitiendo que esta tecnología detecte cambios en en el espectro de luz (visible, infrarrojo y UV) que son imperceptibles para el ojo humano, permitiendo identificar señales de estrés o inicio de maduración antes de que sean evidentes. Al combinar estas imágenes con algoritmos de Inteligencia Artificial, los productores podrán intervenir de manera preventiva en los tanques, optimizando el crecimiento y la salud de los ejemplares.

Una «Revolución Azul»
El Dr. Yonathan Zohar y líder del centro, señaló que el objetivo es impulsar una «revolución azul» que reduzca la dependencia de las importaciones. Actualmente, EE. UU. importa más del 90% de su consumo de productos del mar, siendo el salmón del Atlántico uno de los principales responsables del déficit comercial acuícola, que supera los US$ 20 mil millones.
En este marco, Sean Ravel, investigador del equipo, declaró que «estamos construyendo herramientas que nos permiten entender a los peces de una manera que solo es posible porque combinamos biología, ingeniería e IA en un solo sistema integrado».
Sostenibilidad y economía circular
El centro operará en el Aquaculture Research Center (ARC) en Baltimore, donde ya se han validado sistemas que reciclan la totalidad del agua y no generan descargas al medio ambiente. Además, la infraestructura cuenta con tecnología para convertir los desechos sólidos de los peces en biogás, cubriendo parte de las necesidades energéticas de la instalación, un modelo de economía circular que genera alto interés en el centro.
El proyecto no solo funcionará como una planta piloto de demostración para la industria privada, sino que también servirá como un centro de formación para la próxima generación de técnicos y científicos especializados en acuicultura de alta complejidad.


















