La creciente necesidad de fortalecer la salud de los peces cultivados y reducir la dependencia de antibióticos en acuicultura vuelve a poner en el centro del debate a los probióticos, prebióticos y simbióticos. Así lo concluye una nueva revisión científica publicada en 2026, que sintetiza evidencia reciente sobre cómo estos aditivos funcionales pueden mejorar la inmunidad, la salud intestinal, la digestión y la resistencia al estrés en peces, camarones y ostras cultivadas.
El estudio, desarrollado por la investigadora Muyassar H. Abualreesh y publicado en la revista científica Frontiers in Marine Science, advierte que el uso histórico de antimicrobianos y productos químicos sintéticos en acuicultura ha generado preocupación por la acumulación de residuos, el desarrollo de resistencia bacteriana y los impactos ambientales sobre organismos no objetivo. Frente a ello, los autores plantean que las soluciones basadas en microbiota representan una herramienta de alto potencial para avanzar hacia sistemas productivos más sostenibles.
Una alternativa frente al desafío sanitario
Según el análisis, los probióticos —microorganismos vivos beneficiosos incorporados al alimento o al agua— han demostrado mejorar la digestibilidad, reforzar la inmunidad y disminuir la incidencia de enfermedades al favorecer bacterias benéficas en el intestino de los peces. Entre los microorganismos más utilizados figuran bacterias ácido-lácticas como Lactobacillus, Enterococcus y levaduras como Saccharomyces cerevisiae.
La revisión señala que estos microorganismos pueden actuar mediante distintos mecanismos: producción de enzimas digestivas, síntesis de compuestos antimicrobianos, modulación del sistema inmune y mejora de la microbiota intestinal. Además, varios estudios reportados muestran efectos positivos sobre indicadores de crecimiento, conversión alimenticia y supervivencia frente a patógenos bacterianos y virales.
En paralelo, los prebióticos —compuestos no digeribles que sirven de alimento para bacterias benéficas— han mostrado capacidad para estimular el crecimiento de microorganismos intestinales favorables, mejorar la absorción de nutrientes y fortalecer las defensas naturales de los peces. Ingredientes como β-glucanos, inulina, fructooligosacáridos (FOS), galactooligosacáridos (GOS) y manano-oligosacáridos (MOS) aparecen entre los más utilizados en dietas acuícolas.
Simbióticos: la combinación con mayor potencial
Uno de los puntos más destacados de la revisión es el creciente interés por los simbióticos, definidos como la combinación estratégica de probióticos y prebióticos para potenciar sus efectos.
De acuerdo con la publicación, los simbióticos pueden mejorar la colonización de microorganismos beneficiosos en el intestino, aumentar la actividad de enzimas digestivas, fortalecer las defensas antioxidantes y ayudar a mitigar el estrés fisiológico derivado de condiciones de cultivo intensivo, altas densidades o desafíos ambientales.
Los investigadores destacan que, en varios casos, los simbióticos mostraron resultados superiores frente al uso aislado de probióticos o prebióticos, especialmente en crecimiento, eficiencia alimentaria, inmunidad y salud intestinal. Entre los beneficios observados se incluyen mejoras en la morfología intestinal —como el tamaño de las vellosidades— y una mayor capacidad de absorción de nutrientes.

Menor estrés y mejor desempeño productivo
El documento también enfatiza el rol de estos suplementos en la gestión del estrés, uno de los principales factores que afectan el rendimiento productivo en acuicultura.
Diversos trabajos incluidos en la revisión muestran que probióticos y simbióticos pueden disminuir marcadores fisiológicos asociados al estrés, como el cortisol, además de reforzar mecanismos antioxidantes capaces de reducir el daño oxidativo en tejidos. Esto adquiere relevancia en escenarios de producción intensiva, donde los peces enfrentan desafíos como manejo, transporte, cambios ambientales o altas densidades de cultivo.
Asimismo, algunos probióticos mostraron potencial para mejorar la calidad del agua, reduciendo compuestos nitrogenados y favoreciendo un equilibrio microbiológico más estable en los sistemas de cultivo.
Implicancias para la salmonicultura
Aunque la revisión abarca múltiples especies acuáticas, sus conclusiones resultan especialmente relevantes para la salmonicultura, una industria que enfrenta crecientes exigencias regulatorias y de mercado respecto al uso prudente de antibióticos, bienestar animal y sostenibilidad ambiental.
En este contexto, la evidencia recopilada sugiere que las estrategias nutricionales basadas en microbiota podrían transformarse en herramientas complementarias para fortalecer la resiliencia sanitaria de los peces, optimizar el desempeño productivo y apoyar programas preventivos frente a enfermedades.
No obstante, la autora advierte que aún persisten importantes brechas de conocimiento. La efectividad de probióticos, prebióticos y simbióticos depende de factores como especie, etapa de desarrollo, dosis, duración del tratamiento, vía de administración y condiciones ambientales, por lo que aún se requiere estandarizar metodologías antes de generalizar su aplicación comercial.
“Comprender el rol de los simbióticos puede mejorar estrategias amigables con los peces para maximizar el crecimiento, la respuesta inmune y el equilibrio ecológico”, concluye la revisión científica.
Lea el estudio completo aquí: Effects of probiotics, prebiotics, and synbiotics on immune function, disease resistance, digestive health, and stress management in fish culture


















