Un nuevo capítulo se escribe en la relación mediática que existe entre la industria salmonicultora chilena y las ONGs. Recientemente, el director de SalmonChile y vicepresidente de Salmones Camanchaca, Ricardo García, señaló en una carta al director para el Mercurio que “el país necesita organizaciones que propongan ideas para el conjunto de los intereses, armonizando unos con otros y buscando la prosperidad del país, porque se merece más”.
Inició la carta señalando que “ciertas ONGs lanzan campañas para expulsar a la industria del salmón de parques y reservas nacionales, sin darle un lugar alternativo a este sector productivo estratégico para el sur de Chile, transparentando su afán de eliminar la producción. Se excluyen así de formas alternativas que conjuguen los distintos intereses”.
Sobre el discurso de las organizaciones, el ejecutivo enfatizó que “la embestida desconoce que la industria solo trabaja en Áreas Aptas para la Acuicultura, definidas y aprobadas por el propio Estado, qué décadas después llegaron a considerarse protegidas; no al revés. Se produce así una diferencia de intereses legítimos, pero cuya resolución no puede ser la muerte del primero que llegó”.
Indicó que “las organizaciones sí conocen estas propuestas conciliadoras, entre el progreso y protección de ambientes marinos, pero están subyugadas a la ideología y son impermeables a la aspiración de progreso que tiene nuestro país”.
Relevancia de la industria
El representante de Salmones Camanchaca destacó que la industria del salmón es el motor del desarrollo y encadenamiento alternativo en seis regiones del sur por más de tres décadas, ayudando a la descentralización con su cadena de valor que entrega empleo a más de 86 mil trabajadores y a más de 4 mil pymes.
Sostuvo que “ambientalmente, la industria no es perfecta, pero igual que todos, muestra avances objetivos para reducir sus impactos, como muchas otras industrias chilenas. Estas organizaciones aparentemente sin fines de lucro desconocen que la industria impulsa la salida de parques nacionales, pero lo hace con fusiones y relocalizaciones que cumplan un doble rol: mejorar la eficiencia productiva y reducir impactos, Pero llevamos 13 años intentándolo y el aparato estatal no escucha, no actúa”.



















