Tierra del Fuego vuelve a moverse en el tablero acuícola del extremo austral. El gobierno provincial, encabezado por Gustavo Melella, firmó una carta de intención con Wanchese Cooke, firma argentino-canadiense vinculada al grupo Cooke, para iniciar una agenda preliminar de trabajo orientada al intercambio técnico, la cooperación institucional y el análisis de oportunidades de inversión en la provincia.
La señal no equivale a una aprobación productiva ni al ingreso automático de nuevos centros de cultivo. Lo que abre, más bien, es una etapa de exploración técnica en torno a las capacidades del territorio fueguino: infraestructura disponible, condiciones marítimas, recursos hídricos continentales, capital humano, transferencia tecnológica y posibles alternativas de desarrollo acuícola.
Ese matiz es clave. En una provincia donde la salmonicultura ha sido parte de un debate ambiental intenso, el acuerdo con Wanchese Cooke vuelve a instalar la pregunta por el rol que puede tener la acuicultura en la matriz productiva local, pero ahora bajo un marco regulatorio distinto, con mayores exigencias y con una prohibición expresa para el cultivo de salmónidos en aguas del Canal Beagle.
Una carta para abrir la conversación
De acuerdo con la información difundida por medios locales, la carta de intención busca establecer un marco inicial de diálogo entre el gobierno fueguino y la compañía, con foco en el intercambio de conocimientos, la transferencia tecnológica, la capacitación, la investigación aplicada y el fortalecimiento de capacidades locales.
Representantes de Wanchese Cooke realizaron recorridas por distintos sectores marítimos y recursos hídricos continentales de la provincia, con el objetivo de conocer las condiciones naturales y productivas del territorio. Según las autoridades fueguinas, la empresa valoró especialmente las características geográficas, ambientales y sanitarias de Tierra del Fuego, consideradas estratégicas para eventuales proyectos acuícolas sustentables.
Desde la provincia, el mensaje apunta a presentar a Tierra del Fuego como un territorio atractivo para inversiones vinculadas a la acuicultura. La apuesta oficial busca ampliar la matriz productiva, generar nuevas fuentes de riqueza, promover empleo de calidad y sumar valor agregado en actividades relacionadas con el aprovechamiento de recursos hidrobiológicos.
Cooke, un actor global en un territorio sensible
La llegada de Wanchese Cooke a esta etapa exploratoria no es menor. El grupo Cooke es uno de los actores privados relevantes del mundo seafood, con operaciones vinculadas a cultivo, procesamiento y comercialización de productos del mar. Su interés en Tierra del Fuego entrega una señal sobre el atractivo que siguen despertando los territorios australes para la acuicultura global, especialmente en un contexto donde la disponibilidad de sitios, condiciones sanitarias, regulación y aceptación territorial pesan cada vez más en las decisiones de inversión.
Para Tierra del Fuego, el desafío está en transformar ese interés en una conversación ordenada. La nueva institucionalidad provincial busca habilitar el desarrollo acuícola bajo criterios técnicos, ambientales y productivos, evitando que el debate quede atrapado únicamente entre la promesa económica y el rechazo ambiental.

El nuevo marco regulatorio
El punto central de esta etapa es la Ley Provincial N°1601, que regula el desarrollo sustentable de la acuicultura en aguas continentales y marítimas de Tierra del Fuego. La norma mantiene la prohibición de cultivo y producción de salmónidos en aguas del Canal Beagle, una zona de alta sensibilidad ecológica y simbólica para la provincia.
Al mismo tiempo, el marco legal abre espacio para evaluar otras alternativas acuícolas en el territorio, sujetas a planificación, análisis técnico, evaluación ambiental, control público y criterios de sostenibilidad. En ese diseño, la provincia busca pasar desde una discusión centrada en la prohibición hacia una agenda de ordenamiento productivo.
Una señal para la acuicultura austral
El interés de Wanchese Cooke se suma a una discusión más amplia sobre el futuro productivo de los territorios australes. La acuicultura aparece como una alternativa para diversificar economías regionales, atraer inversión, generar empleo especializado y transferir conocimiento técnico, pero también exige reglas claras, monitoreo ambiental y una relación transparente con las comunidades.
Para Chile, segundo productor mundial de salmón, el movimiento fueguino también resulta relevante. No solo por la cercanía geográfica y ecosistémica, sino porque confirma que la conversación sobre acuicultura en el Cono Sur ya no se limita a producir más, sino a definir dónde, cómo, bajo qué estándares y con qué legitimidad territorial.
Más que una autorización inmediata, la carta de intención entre Tierra del Fuego y Wanchese Cooke marca el inicio de una conversación estratégica. Una en la que inversión, ciencia, regulación, tecnología y resguardo ambiental deberán avanzar juntos si la provincia quiere convertir su condición austral en una verdadera ventaja productiva.


















