La salmonicultura chilena desplegó una ofensiva técnica y gremial en Washington D.C. para defender el acceso competitivo del salmón nacional al mercado estadounidense, en el marco de la investigación que lleva adelante la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) y que podría derivar en la aplicación de un arancel de 12,5% a determinados productos chilenos. En ese contexto, SalmonChile y el Consejo del Salmón participaron en audiencias y reuniones con autoridades norteamericanas, planteando que el salmón chileno debe ser evaluado bajo los criterios del Anexo A, al no competir con una producción local equivalente y cumplir un rol clave en el abastecimiento de alimento saludable, seguro y disponible durante todo el año para los consumidores de Estados Unidos.
Defensa gremial en Washington
La agenda ante la USTR formó parte de un despliegue público-privado impulsado por Chile para abordar materias arancelarias y de acceso comercial relevantes para sus exportaciones. En representación de SalmonChile, su presidente Patricio Melero expuso ante las autoridades estadounidenses los argumentos técnicos para solicitar que el salmón chileno sea incorporado al Anexo A, categoría reservada para bienes importados que no poseen sustitutos locales equivalentes en el mercado norteamericano.
Por su parte, el Consejo del Salmón, representado por Pablo Barahona, también participó en la agenda de audiencias y reuniones convocadas por la USTR en Washington D.C., en coordinación con autoridades chilenas, representantes diplomáticos y actores del mundo exportador. Desde el gremio destacaron que esta participación se enmarca en un trabajo sostenido junto al Gobierno, el Ministerio de Relaciones Exteriores y la Subsecretaría de Relaciones Económicas Internacionales, SUBREI, para abordar materias arancelarias y de acceso comercial para la salmonicultura chilena.

El argumento técnico: no hay sustituto local equivalente
Uno de los puntos centrales planteados por ambos gremios dice relación con la clasificación del salmón chileno. Actualmente, el producto se encuentra considerado en el Anexo B, categoría asociada a bienes que podrían competir directamente con producción local estadounidense. Sin embargo, la industria chilena sostiene que el salmón nacional cumple un rol complementario en ese mercado, por lo que debiera ser evaluado bajo los criterios del Anexo A, lo que permitiría dejarlo fuera del arancel de 12,5% propuesto en el marco de la investigación.
Desde SalmonChile explicaron que la imposición de nuevos gravámenes no se traduciría en una protección efectiva a la industria norteamericana, sino en un costo directo para los consumidores. Esto, debido a que la oferta local de Estados Unidos proviene principalmente de la captura de salmón silvestre en Alaska, un producto estacional y de nicho, que no compite directamente con el salmón de cultivo chileno, caracterizado por entregar abastecimiento masivo, estable y asequible durante todo el año.
Tras su exposición en Washington, Patricio Melero valoró la instancia y señaló que “avanzamos en poder demostrar de mejor manera, en presencia, aquí en Washington, ante las máximas autoridades del USTR, por qué el salmón chileno es tan importante para Estados Unidos, por qué no debe tener un alza de aranceles, dado que no compite con producción de Estados Unidos, que no la tiene, y porque contribuye de manera muy importante también a los programas y a las guías nutricionales de Estados Unidos de un alimento sano”.
El presidente de SalmonChile agregó que, a su juicio, “las autoridades del USTR comprenden mejor nuestra realidad y comprenden también de mejor forma los beneficios que tiene para el consumidor norteamericano”.
En la misma línea, Pablo Barahona, del Consejo del Salmón, sostuvo que “la evidencia técnica muestra que el salmón chileno cumple un rol complementario en el mercado estadounidense. No compite con una industria local equivalente, sino que contribuye al abastecimiento de un alimento saludable, seguro y de alta calidad nutricional para los consumidores de Estados Unidos”.
Un motor económico binacional
La defensa del salmón chileno ante la USTR también puso sobre la mesa el valor económico de esta relación comercial para ambos países. De acuerdo con SalmonChile, el salmón es el principal motor de las exportaciones no mineras de Chile, con envíos a Estados Unidos por US$ 2.598 millones en 2025.
Pero el impacto no se limita al sur de Chile. El gremio destacó que la distribución y procesamiento del salmón chileno genera más de 1.200 empleos directos en estados clave como Florida, Texas y Nueva York. A ello se suma la demanda que el desarrollo acuícola nacional genera para proveedores estadounidenses de biotecnología, servicios farmacéuticos e insumos especializados, consolidando una relación de complementariedad económica entre ambos países.
Asimismo, la industria enfatizó el rol del salmón chileno en las metas de salud pública de la población estadounidense, al tratarse de una fuente accesible de Omega-3 y proteínas densas en nutrientes. Por ello, los gremios plantean que un eventual arancel no solo afectaría la competitividad exportadora de Chile, sino también el acceso de millones de consumidores norteamericanos a un alimento saludable, seguro y disponible durante todo el año.

Coordinación público-privada y proceso en desarrollo
Desde el Consejo del Salmón destacaron que este proceso no concluye con la agenda desarrollada en Washington, sino que forma parte de un trabajo más amplio en materia arancelaria y de acceso comercial. En ese sentido, Barahona subrayó que “esta agenda ante la USTR se inserta en un trabajo más amplio. Como Consejo del Salmón, hemos trabajado sostenidamente con el Gobierno, el Ministerio de Relaciones Exteriores y SUBREI, aportando antecedentes técnicos sobre el rol que cumple el salmón chileno en Estados Unidos”.
El representante gremial agregó que “este es un proceso que continúa y que requiere coordinación, trabajo público-privado y una mirada de largo plazo”.
Con estos antecedentes, SalmonChile y el Consejo del Salmón apuntan a una misma tesis: el salmón chileno no compite con una producción local equivalente en Estados Unidos, sino que complementa su oferta alimentaria, fortalece el comercio bilateral, genera empleo en ambos países y contribuye al acceso de los consumidores norteamericanos a una proteína saludable. La definición que adopte la USTR será clave para mantener las condiciones de competitividad de una de las principales industrias exportadoras de Chile.


















