Por décadas, la salmonicultura chilena ha aprendido a convivir con un escenario regulatorio cada vez más complejo. Nuevas leyes, mayores exigencias ambientales, una fiscalización más intensa, crecientes demandas por transparencia y una ciudadanía cada vez más atenta al desempeño socioambiental de la industria han elevado el cumplimiento normativo desde una obligación legal hasta un factor determinante para la continuidad del negocio.
Hoy, producir bien ya no basta. Las empresas deben demostrar que cada etapa del proceso —desde una piscicultura hasta una planta de proceso— cumple con un entramado de exigencias legales que involucra a múltiples organismos públicos, permisos sectoriales, resoluciones ambientales, normativas sanitarias, obligaciones laborales e incluso nuevas responsabilidades penales para las organizaciones y sus ejecutivos.
En este contexto surge una investigación que propone cambiar completamente la manera en que las empresas salmonicultoras administran estos desafíos. Se trata de un estudio desarrollado por Mauricio Alejandro Delgado Muñoz, gerente de Asuntos Regulatorios en Australis Seafoods como parte de su Proyecto de Grado, presentado ante una comisión académica integrada por profesores especialistas. El trabajo contó con la guía del profesor Héctor Valdés González, PhD, quien acompañó el desarrollo de la investigación y orientó sus principales lineamientos metodológicos y técnicos.
Sobre la propuesta de un modelo de seguimiento
Más que desarrollar un nuevo manual de cumplimiento o recomendar mayores auditorías, el estudio «Propuesta de un modelo de seguimiento de cumplimiento regulatorio en la industria salmonicultora chilena» plantea construir un sistema integrado capaz de monitorear permanentemente el desempeño regulatorio de una empresa, identificar desviaciones antes de que ocurran sanciones y entregar información estratégica para la toma de decisiones de la alta administración.
La propuesta no está orientada únicamente a evitar multas. Su verdadera aspiración es convertir el cumplimiento regulatorio en un activo estratégico para proteger el negocio, fortalecer la gobernanza corporativa y mejorar la confianza de inversionistas, clientes, autoridades y comunidades.
Al respecto, Mauricio Delgado, explicó en su cuenta de LinkedIn que “un modelo de gobernanza regulatoria para la salmonicultura chilena, fue mi trabajo de grado para el Magíster en Gestión de la Sustentabilidad. Chile, segundo productor mundial de salmón, opera bajo un marco regulatorio complejo: sectorial, ambiental, territorial, sanitario y marítimo en paralelo, con múltiples organismos, criterios y creciente exposición penal”.
“La industria ha respondido con modelos de prevención de delitos, certificaciones privadas ambientales, laborales, sociales, etc. Pero sin necesariamente una integración. Esa brecha propuse cubrir en mi trabajo de grado”, agregó.
El ejecutivo afirmó que “la novedad no está en los elementos, sino en su integración: gestión de riesgo regulatorio, compliance, mejora continua y gobernanza corporativa muchas veces existen por separado en la práctica. Este trabajo los articula en un sistema único, trazable y auditable. Los baja a herramientas operacionales concretas: matriz de riesgo, indicadores, dashboard, flujos de hallazgos, ciclos de mejora continua y verificación independiente”.
“El cumplimiento regulatorio no es -sólo- un problema legal. Es el piso sobre el que se construye la sustentabilidad: certificaciones, ESG y, en definitiva, legitimidad de largo plazo (con clientes, acreedores, reguladores, comunidad y trabajadores)”, reflexionó.
Una industria cada vez más regulada
La investigación parte de una constatación evidente para cualquier actor de la salmonicultura chilena: el negocio ya no se desarrolla únicamente bajo criterios productivos. En las últimas décadas, el crecimiento de la industria vino acompañado por una expansión igualmente acelerada de las obligaciones regulatorias.
La novedad no está en los elementos, sino en su integración: gestión de riesgo regulatorio, compliance, mejora continua y gobernanza corporativa muchas veces existen por separado en la práctica. Este trabajo los articula en un sistema único, trazable y auditable. Los baja a herramientas operacionales concretas: matriz de riesgo, indicadores, dashboard, flujos de hallazgos, ciclos de mejora continua y verificación independiente.
Actualmente una empresa salmonicultora debe interactuar simultáneamente con organismos como la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura (Subpesca), el Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura (Sernapesca), el Servicio de Evaluación Ambiental (SEA), la Superintendencia del Medio Ambiente (SMA), la Subsecretaría para las Fuerzas Armadas, además de cumplir múltiples disposiciones contenidas en la Ley General de Pesca y Acuicultura, resoluciones ambientales, reglamentos sanitarios y normativa sectorial.
A diferencia de otros sectores productivos, la salmonicultura opera bajo un sistema donde convergen autorizaciones ambientales, concesiones marítimas, permisos sanitarios y exigencias territoriales que interactúan permanentemente entre sí.
El problema, advierte el estudio, es que ese marco regulatorio no solo se ha vuelto más extenso, sino también más dinámico, ya que cambian los criterios de fiscalización, se incorporan nuevas leyes, surgen nuevas interpretaciones administrativas y aparecen organismos con nuevas competencias.
Todo ello obliga a las compañías a revisar continuamente sus procesos internos. «La actividad está sujeta a regulaciones paralelas y a un entramado orgánico de gobernanza pública complejo en su coordinación y consistencia», señala la investigación, advirtiendo que incluso resulta difícil establecer con claridad qué constituye una brecha de cumplimiento y cómo debe medirse.
Cuando el riesgo deja de ser solamente una multa
Uno de los principales aportes del trabajo consiste en ampliar la mirada tradicional sobre el compliance. Durante años, muchas organizaciones entendieron el cumplimiento normativo principalmente como un mecanismo para evitar sanciones administrativas.
Sin embargo, el autor sostiene que hoy el verdadero riesgo es mucho mayor. Un incumplimiento puede comprometer la continuidad operacional de un centro de cultivo, afectar la vigencia de permisos esenciales para operar, deteriorar la reputación corporativa frente a los mercados internacionales y dificultar el acceso al financiamiento.
Y, bajo el nuevo marco jurídico chileno, incluso puede derivar en responsabilidades penales para la empresa y sus ejecutivos. En otras palabras, el cumplimiento regulatorio dejó de ser una tarea exclusiva del área legal. Hoy forma parte de la estrategia empresarial.
Los siete grandes desafíos que identifica la investigación
El estudio identifica una serie de factores que están transformando la manera en que la salmonicultura chilena enfrenta y gestiona sus riesgos. El primero de ellos es el creciente nivel de complejidad regulatoria que debe enfrentar la industria. El desafío ya no radica únicamente en la existencia de un mayor número de normas, sino también en un escenario donde conviven distintos organismos fiscalizadores, instrucciones administrativas, circulares y criterios técnicos que se actualizan y modifican de manera permanente.
Un segundo elemento clave es la seguridad jurídica. Para las empresas salmonicultoras, las concesiones acuícolas, los permisos ambientales y las distintas autorizaciones necesarias para operar representan activos estratégicos. Cualquier suspensión, pérdida o modificación de estos permisos puede tener un impacto significativo en la continuidad del negocio y en el valor de las compañías.
A estos desafíos se suman los riesgos asociados directamente al proceso productivo, donde factores sanitarios, ambientales y operacionales pueden influir de manera decisiva en la estabilidad y sostenibilidad de la actividad.
La investigación también incorpora los efectos del cambio climático, los nuevos delitos ambientales introducidos por la legislación chilena, la creación del Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas (SBAP) y el creciente nivel de conflictividad socioambiental que rodea a la industria.
Según el autor, la combinación de todos estos factores configura uno de los escenarios regulatorios más exigentes que enfrenta actualmente la salmonicultura mundial.
¿Por qué las certificaciones ya no son suficientes?
Durante las últimas dos décadas, la industria salmonicultora ha respondido a las crecientes exigencias de los mercados internacionales mediante la adopción de certificaciones privadas como ASC, BAP y otros estándares asociados a la producción responsable.
Estos sellos han cumplido un rol relevante: han permitido a las empresas acceder a nuevos mercados, responder a las demandas de compradores cada vez más exigentes y fortalecer distintos procesos productivos. Sin embargo, la investigación plantea una diferencia clave que no siempre ha sido suficientemente abordada que señala que contar con una certificación no es equivalente a cumplir con la regulación nacional.
Mientras las certificaciones corresponden a estándares voluntarios que buscan demostrar buenas prácticas productivas y ambientales, el cumplimiento regulatorio representa una obligación legal que define las condiciones mínimas para operar dentro del marco establecido por Chile.
Desde esta perspectiva, el investigador plantea que las certificaciones deben construirse sobre una base previa e indispensable: asegurar que la organización cumple de manera íntegra con la normativa vigente. Ese cumplimiento debe ser el punto de partida, el «piso» sobre el cual posteriormente se puede avanzar hacia modelos de gestión más amplios, orientados a la sostenibilidad, la transparencia y la generación de confianza entre los distintos grupos de interés.
Esta reflexión constituye uno de los principales aportes conceptuales del estudio. La investigación propone cambiar la mirada tradicional, es decir, en lugar de considerar las certificaciones como el principal indicador del desempeño empresarial, plantea que el cumplimiento regulatorio debe ser entendido como el verdadero fundamento sobre el cual se construye cualquier estrategia de sostenibilidad.
Cada empresa enfrenta riesgos diferentes
Aunque todas las compañías de la industria están sujetas al mismo marco regulatorio, la investigación advierte que cada organización posee una realidad particular y, por lo tanto, enfrenta un nivel de exposición al riesgo diferente.
Factores como la ubicación geográfica de los centros de cultivo, la estructura societaria, la existencia de procesos subcontratados, la distribución interna de responsabilidades, el historial de fiscalizaciones, las tecnologías utilizadas e incluso la forma en que se organizan las distintas áreas de la empresa pueden modificar significativamente el escenario regulatorio de cada compañía.
Por esta razón, el modelo propuesto parte de una premisa fundamental que es que antes de gestionar los riesgos, es necesario comprender en profundidad cómo funciona cada organización.
No basta únicamente con revisar la normativa aplicable. Es necesario conocer la operación real de la empresa, sus procesos, sus responsabilidades internas y la manera en que enfrenta diariamente sus desafíos productivos y regulatorios.
Para ello, el ejecutivo Mauricio Delgado plantea realizar un levantamiento integral de información que considere la estructura corporativa, la identificación de las unidades productivas, el análisis de procesos críticos, la revisión de permisos y autorizaciones, el estudio de responsabilidades internas, la recopilación de documentación, entrevistas con ejecutivos y trabajadores, además de visitas a terreno que permitan observar directamente cómo opera la compañía.
El propósito es construir un diagnóstico que refleje fielmente la realidad de cada empresa y no una evaluación genérica aplicable a toda la industria. En este sentido, este diagnóstico será la base para desarrollar el componente central del modelo propuesto: la Matriz de Riesgo Regulatorio, una herramienta diseñada para identificar, priorizar y gestionar de manera estratégica los riesgos que pueden comprometer el cumplimiento normativo y la continuidad operacional de las compañías salmonicultoras.


















