La tecnológica noruega, Searas AS ha iniciado el desarrollo de un sistema de monitoreo en tiempo real diseñado para identificar el Carbono Inorgánico Total (TIC), un parámetro que hasta ahora representaba un riesgo invisible para la industria.
Dicho sistema cuenta con un financiamiento de 2,5 NOK millones de coronas noruegas, (232.062 USD) otorgado por el Fondo de Investigación de Productos del Mar de Noruega (FHF) y busca la meta de reducir la mortalidad en instalaciones cerradas hasta en un 50%.
El peligro del carbono invisible
Tradicionalmente, las operaciones RAS se centran en medir CO2, oxígeno y pH. Sin embargo, Searas advierte que esto no es suficiente. El TIC representa el carbono almacenado en múltiples formas químicas (como bicarbonatos) que pueden liberarse masivamente como gas CO2 si el pH cae de forma repentina, generando estrés agudo o mortalidad en los peces.
«La experiencia en instalaciones RAS demuestra que las mediciones tradicionales no bastan. El agua tiene un riesgo inherente vinculado al TIC», señaló Eldar Lien, gerente del proyecto en Searas. Según el ejecutivo, el objetivo es que los operarios dejen de «apagar incendios» y cuenten con un marco de trabajo que les permita anticiparse a las tendencias químicas antes de que ocurra una emergencia.
Colaboración y prevención
Además del CO2, el sistema permitirá monitorear la dinámica de formación de sulfuro de hidrógeno (H2S), uno de los mayores desafíos críticos para la bioseguridad en sistemas terrestres. Al entender dónde se acumula el carbono y cómo opera la desgasificación, la herramienta se convierte en un soporte vital para la bioseguridad en sistemas terrestres, permitiendo gestionar uno de los riesgos más críticos.

El desarrollo cuenta con el respaldo de Mowi, quien aporta el flujo de datos desde sus centros de agua dulce, mientras que Baring Farsund facilita la infraestructura para las pruebas piloto. Esta colaboración permite que la tecnología sea testeada bajo condiciones reales de operación.
Proyecciones
La fase de pilotaje y validación de esta tecnología, que se probará en sistemas de agua dulce como en sistemas de alta mar, se extenderá hasta enero de 2027. Donde se espera que para esa fecha, el sistema ya entregue protocolos claros que transformen la seguridad operativa de las pisciculturas RAS a nivel internacional.


















