En esta conversación con InfoSALMON, la autoridad detalla el complejo escenario fiscal del país y las acciones del gobierno para reactivar la economía a largo plazo. El diálogo profundiza en el impacto de la burocracia estatal sobre las inversiones en Magallanes y aborda frontalmente los retrasos de la CONADI frente a normativas como la Ley Lafkenche y las solicitudes de ECMPO.
Asimismo, el economista de profesión destaca el potencial de la industria salmonera como motor clave para la creación de empleo en la región. Para enfrentar los cuellos de botella ambientales y operativos, revela la creación de un sistema de monitoreo interno que exige a los diferentes servicios públicos cumplir estrictamente con los plazos legales, buscando así entregar la certeza que los inversionistas necesitan para concretar sus proyectos.
IS: Frente al desbalance fiscal que atraviesa el país actualmente, ¿ya se tocó fondo? ¿O la situación se podría ir poniendo más compleja en los próximos meses?
MJC: El gobierno está tomando todas las medidas. Si nosotros estuviéramos con un gobierno que siguiera con esa teoría de expansión del gasto, te diría que estamos marchando directamente a un horno encendido a 400 grados. Por eso estamos tomando medidas para llegar en el largo plazo a un balance estructural. La tarea será ardua porque tenemos que hacer más eficiente el gasto y priorizar. Históricamente, para nosotros crecer al 4% era lo normal, y hoy Chile está entre 2% y 2,5% de su crecimiento potencial, lo que es absolutamente insuficiente. Tenemos que facilitar que la inversión vuelva al país, se concrete, y no sea solo una declaración de intenciones.
IS: Pero entonces, en ese escenario, ¿hay alternativas para no seguir endeudando al país?
MJC: Es que no tenemos los ingresos, y el recorte o la eficiencia de gasto que estamos haciendo en los servicios no es suficiente. La máquina del Estado tiene una inercia y un peso al que no es fácil cambiarle el rumbo. En los últimos años, el Estado ha tenido un nivel de contratación muy por encima del sector privado, al punto que los salarios del sector público son más atractivos hoy. Es un sinsentido, porque la riqueza que paga al sector público la genera el sector privado.
IS: El proyecto instaura la invariabilidad tributaria y la rebaja del impuesto corporativo. ¿Es políticamente viable en el contexto actual o podría quedar solo como un proyecto?
MJC: Es uno de los puntos importantes del proyecto de reconstrucción y es interdependiente con el resto de las medidas. Es muy importante reducir el impuesto de primera categoría para mejorar la competitividad, considerando que hoy Chile está en el tercio más alto de impuestos a las empresas de la OCDE. Lo que hace el gobierno es razonable: reducirlo en forma paulatina y llevarlo al promedio de la OCDE, a niveles de Austria o Europa. La receta está probada: durante los últimos años subimos los impuestos creyendo que traerían beneficios y nos han traído más que nada problemas; el crecimiento cayó, la deuda aumentó y el resultado de los servicios del Estado se deterioró.
IS: Para realizar inversiones se ha planteado que se requiere un entorno atractivo política y socialmente. ¿Está el “agua en la piscina” para que los inversionistas quieran invertir en Chile?
MJC: Por las conversaciones que uno ha tenido con el mundo de la industria, sí. Están todos expectantes. El mundo empresarial está confiado en que esto resulte, y tiene que resultar, porque es la señal que esperan para que el Estado termine de ser la piedra en el zapato. El empresario sabe administrar riesgos, pero lo que ha pasado en los últimos años —la permisología y la tremenda burocracia— genera incertidumbre, y la incertidumbre no es administrable. Tú puedes tener una RCA aprobada y resulta que después terminas igual en los tribunales medioambientales y el proyecto, tras invertir millones de dólares, se te va a las pailas. Tenemos que despejar esa incertidumbre.
IS: Si se resolvieran esos cuellos de botella ambientales, ¿le han manifestado desde la industria salmonera que estarían dispuestos a agilizar las inversiones?
MJC: Absolutamente. Me invitaron a un encuentro en Puerto Natales y hay intención de aumentar la producción y la capacidad. Eso es vital hoy en Magallanes, donde el desempleo es un 30% superior al histórico. Si hay un motor de creación de empleo que tiene potencial de crecer en la región, es la industria salmonera. Piensa que tienen 129 concesiones acuícolas, pero operativas entre 45 y 50; la capacidad de crecimiento que podrían tener se duplica. Magallanes no tiene desarrollada la industria de proveedores salmoneros como Puerto Montt. Si la industria crece, se genera la economía de escala para que se instalen aquí.
IS: ¿Cuándo podríamos ver ese nivel de desarrollo y un polo de proveedores fuerte si se aprueban las medidas?
MJC: Depende de despejar incertidumbres, como las que ha generado la Ley Lafkenche, o resolver qué pasa con concesiones entregadas antes de la existencia de áreas protegidas que se deben relocalizar. Hay que tomar decisiones ya. De hecho, ayer tuvimos una mesa con Economía, ProChile, Sernapesca, Aduanas y la delegada presidencial, justamente para abordar cuellos de botella operativos, como la gestión de sellos de los camiones y cómo consolidar nuestra exportación regional, porque hoy mucho producto magallánico se va al norte y no queda registrado como exportación de Magallanes.
IS: Sobre el plan de microrrelocalizaciones y los cuellos de botella que llevan más de una década. ¿Qué tan viable es destrabar esto?
MJC: No estoy directamente en lo que tú me preguntas, pero hay una vocación e interés en resolver todos estos cuellos de botella. Son demasiados años en que no hay respuestas de parte del Estado respecto a esto, y eso tenemos que cambiarlo de forma muy rápida. Por eso, desde el Ministerio de Hacienda ya generamos un sistema de monitoreo y supervisión para todos los proyectos que están en el SEIA. Ya creamos una mesa económica con las distintas seremías que nos permite monitorear dónde están los cuellos de botella, hacer seguimiento y exigirles a los servicios que cumplan en tiempo y forma.
IS: ¿Esa plataforma ya está creada? ¿Es interna?
MJC: Ya la tenemos y es interna. Es una herramienta que usamos con los seremis justamente para monitorear el avance y asegurar que se cumplan los tiempos dispuestos en la ley.
IS: Hablábamos con los Salmonicultores de Magallanes y están inquietos por el retraso de la CONADI en la tramitación de las solicitudes de ECMPO. ¿Qué líneas de acción tomarán ahí?
MJC: Ahí está justamente el foco. Lo que esté de nuestra parte tenemos que apurarlo. A veces hay observaciones que se levantan hacia las empresas, pero tenemos que racionalizar y cumplir los plazos, y asegurar que las solicitudes de información o complementos —más allá de la participación ciudadana— sean razonables, porque hay exigencias que hoy no lo son.
IS: Esos retrasos o exigencias excesivas, ¿cree que responden a intereses ideológicos más que a temas prácticos medioambientales?
MJC: Yo creo que no es descartable. Sabemos que en esos procesos a veces algunos servicios se ponen creativos respecto de las exigencias. A una empresa se le pide un estudio, lo presenta, y luego alguien se pone creativo en algún servicio con un criterio diferente y le exige un estudio nuevo. Eso no puede ser, porque si no perdemos totalmente competitividad respecto al resto del mundo.
IS: Finalmente, ¿cuándo la sociedad chilena y la de Magallanes podrían empezar a ver beneficios económicos tangibles de este plan gracias a la industria del salmón?
MJC: La consolidación o la ejecución de las inversiones no son automáticas. No es como que sacamos el proyecto de ley de reconstrucción y al día siguiente tenemos parada una planta operando. Pero aprobando el proyecto, vuelve la sangre al cuerpo y los proyectos que estaban guardados en los cajones se ponen sobre la mesa. Ahora los directorios se van a abocar a cómo implementar sus inversiones en la región, y esa expectativa ya genera un dinamismo económico, por ejemplo, en consultorías o revitalizando la construcción. Este primer año es de intenso ajuste; somos un barco con las velas desgastadas, el motor sin mantención y navegando con viento en contra. Son tiempos difíciles, pero tenemos el timón firme y sabemos que, a mediano y largo plazo, lo que estamos haciendo nos llevará a buen puerto. Hay cosas de corto plazo, pero las que son importantes en políticas públicas para dar buenos frutos son miradas de mediano y largo plazo. Este gobierno llegó con una mirada a largo plazo.



















