De acuerdo con información revelada por los portales especializados de la industria noruega, el gigante pesquero Insula ha concretado la venta de su participación del 90,1% en First Seafood. Tras una década como accionista mayoritario, el holding sale de la propiedad para dar paso a un modelo de control interno inédito en el sector. En esta línea Andreas Sundnes, junto a una alianza de inversionistas industriales y, de manera protagónica, sus propios trabajadores y equipo operativo, ahora controlan más del 65% de la propiedad.
La transacción se estructuró de manera paralela a una ampliación de capital por USD 7,1 millones, destinada a robustecer la posición de liquidez de la procesadora frente a las presiones inflacionarias que arrastra la cadena de suministro global.
Confianza y compromiso de la plantilla
La reestructuración societaria ocurre inmediatamente después de un ejercicio financiero 2025 extremadamente complejo para la empresa. Según los datos financieros de la compañía, First Seafood registró ventas récord por USD 187 millones, pero vio colapsar su resultado operacional (EBIT) con un 90.7% situandose en USD 466.000.
El alza de más de USD 15,2 millones (NOK 150 millones) en el costo del salmón WFE como materia prima y el incremento en los costos operativos golpearon los retornos. Sin embargo, en lugar de despidos o reestructuraciones externas, los operarios y directivos decidieron comprometer su propio capital para asegurar el futuro de sus puestos de trabajo y la estabilidad de la empresa a largo plazo.
Plantas de Bergen y Kongsvinger bajo la gestión de los trabajadores
Con la nueva estructura societaria, la prioridad de los trabajadores-propietarios no será levantar grandes obras de infraestructura en el corto plazo, sino optimizar y consolidar la eficiencia de las dos plantas de procesamiento que operan en Noruega (Bergen y Kongsvinger), buscando una mayor cercanía con sus clientes internacionales en 49 países.
El director ejecutivo de First Seafood, Andreas Sundnes, destacó el valor estratégico de que el propio personal asuma las riendas en tiempos difíciles, señalando que, «estoy seguro de que obtendremos grandes ventajas al tener a los empleados como propietarios de la empresa; de ahora en adelante daremos el máximo por nuestros clientes y socios. Tendremos líneas de decisión muy cortas, lo que suele ser una ventaja competitiva».
El nuevo modelo de gestión interna resalta además el valor del procesamiento local, defendiendo que mantener las operaciones en las comunidades costeras de origen no solo resguarda el empleo local y la especialización técnica de la plantilla, sino que minimiza el impacto ambiental del transporte de materia prima sin procesar, una discusión de alta relevancia para el desarrollo de la salmonicultura global.


















