En un escenario global donde la sostenibilidad dejó de ser un atributo diferenciador para convertirse en una exigencia de mercado, la estrategia de largo plazo de Ventisqueros apunta a algo más ambicioso que aumentar la producción: redefinir cómo se crece en la industria del salmón.
Su más reciente newsletter corporativo revela que 2025 fue un año bisagra, validando en resultados concretos que su modelo de crecimiento responsable no solo es sostenible, sino también competitivo y escalable.
Un punto de inflexión validado por resultados
La compañía destacó que los resultados del SSIndex 2025 —indicador que mide desempeño en sostenibilidad y relación con stakeholders— evidencian un fortalecimiento significativo en los vínculos con clientes, colaboradores, proveedores y comunidades. Este avance reputacional se construye, según la firma, sobre una base de desempeño medible, confianza y consistencia operativa.
Lejos de ser un cierre de ciclo, estos resultados funcionan como plataforma estratégica para acelerar su hoja de ruta hacia 2030, un horizonte donde el crecimiento estará estrechamente ligado a la transparencia, la trazabilidad y la sostenibilidad verificable.
Excelencia en un mercado que exige evidencia
Hoy, los mercados internacionales no transan en estándares. La calidad verificable, la seguridad alimentaria rigurosa y los procesos auditables son condiciones mínimas de acceso, especialmente para el salmón chileno en mercados premium.
En ese contexto, la compañía subraya que su operación se sustenta en procesos altamente controlados, donde la nutrición cumple un rol estratégico: dietas bajo estrictos estándares, monitoreo permanente del consumo y eficiencia alimenticia, combinados con una gestión que resguarda el bienestar animal y el entorno marino.
Todo ello respaldado por trazabilidad total, cumplimiento normativo y certificaciones reconocidas, entre ellas la certificación del Aquaculture Stewardship Council, que avala prácticas responsables a nivel internacional.
El enfoque es claro: no basta con cumplir el estándar actual, sino anticipar el estándar del futuro.
Hitos productivos y operacionales que consolidan la estrategia
La trayectoria de 37 años de la compañía se refleja en indicadores que combinan eficiencia productiva, seguridad laboral y sostenibilidad:
- Confianza: 95% de los clientes valoran la calidad del producto y declaran intención de recompra.
- Seguridad: reducción del 85% en la accidentabilidad desde 2015.
- Eficiencia:000 toneladas brutas cosechadas en 2025, con una producción equilibrada entre salmón Atlántico (27.000 ton) y Coho (23.000 ton).
- Sustentabilidad: 100% de la biomasa certificada ASC por segundo año consecutivo.
A esto se suma el reconocimiento a sus iniciativas de electrificación y recambio tecnológico en el Reporte Público 2025 del Ministerio de Energía, destacando avances en eficiencia energética y descarbonización, una dimensión cada vez más relevante en la competitividad de la salmonicultura chilena.
2030: crecer mejor, no solo más
La visión estratégica de la empresa redefine el concepto de expansión: crecer no implica necesariamente producir más, sino producir mejor. La trazabilidad, el bienestar animal y la transparencia operativa son considerados el piso mínimo de competitividad en un mercado internacional cada vez más exigente.
Desde esta perspectiva, la agilidad operativa y la innovación se posicionan como herramientas clave para fortalecer relaciones de largo plazo y consolidar su posicionamiento global. Además, la compañía enfatiza que su éxito debe reflejarse no solo en indicadores productivos, sino también en el impacto positivo en las comunidades donde opera.
Con la mirada puesta en 2026 y más allá, la señal es estratégica: en lugar de reaccionar a las exigencias del mercado, la compañía busca liderar la evolución del estándar de la industria salmonera en Chile, proyectando un modelo donde sostenibilidad, eficiencia y reputación convergen como motores del crecimiento futuro.


















