Tierra del Fuego frente al espejo del Beagle y el potencial de la salmonicultura
Mientras Magallanes impulsa una industria salmonera que genera empleo, proveedores y exportaciones, Tierra del Fuego mantiene la prohibición. En este contexto, en Argentina crecen las voces que piden mirar la experiencia chilena para abrir el sector en la provincia.
En junio de 2021, la Legislatura de Tierra del Fuego, en Argentina, prohibió la salmonicultura en sus aguas marítimas y continentales. Cuatro años después, mientras algunas ONG ambientalistas siguen viendo la medida como un triunfo, distintas voces técnicas la consideran una oportunidad económica que el país perdió.
El Movimiento Popular Fueguino promovió la ley con apoyo de organizaciones como Greenpeace y Rewilding Argentina. También celebraron la medida referentes del ambientalismo y chefs reconocidos de la región.
“Greenpeace ‘festeja un suceso que sienta un precedente histórico para el resto del país y del mundo’”, así se registró en un artículo de Infobae.
Sin embargo, el mismo medio recogió visiones críticas. “Respecto a lo de Tierra del Fuego, no creo que esté bueno festejar una prohibición a una actividad productiva. Me parece bien discutir cómo regularla, escalas, zonificaciones, pruebas piloto, modos de producción, pero no prohibir de cuajo”, escribió el doctor en Sociología Daniel Schteingart.
El también director del Centro de Estudios para la Producción agregó: “Mucho menos atinado cuando la pobreza subió dieciséis puntos en tres años, la economía se achicó y cuando nos cuesta muchísimo desarrollar actividades productivas nuevas y hacer crecer las existentes”.
El reflejo de Magallanes
En Magallanes, la salmonicultura no es una promesa: es una industria consolidada. La región cuenta con más de 50 centros de cultivo que exportan a Estados Unidos, Brasil, Japón y China, junto a una red de más de 150 empresas proveedoras.
Solo en Puerto Natales operan tres modernas plantas de proceso —Australis, AquaChile y Álvarez & Álvarez— que emplean a unas mil personas cada una. Según cifras citadas por Infobae, los sueldos oscilan entre US$1.500 y US$1.700, aunque pueden superar los US$8.000.
“Yo tengo la impresión de que los distintos actores podemos imaginarnos un Magallanes diversificado, un Magallanes que sea el primero en alcanzar el desarrollo en Chile”, aseguró Carlos Odebret, presidente de la Asociación de Salmonicultores de Magallanes, en una entrevista con El Pingüino en 2021.
Infobae señala que, desde Chile, diversas fuentes coinciden en que el lado argentino de Tierra del Fuego podría instalar unos 50 centros en el canal Beagle y alcanzar niveles similares a los de Magallanes en menor tiempo, gracias al aprendizaje acumulado por la industria chilena.
Potencial sin ejecución
Argentina posee condiciones geográficas adecuadas para desarrollar acuicultura marina. Así lo expuso el Centro Interdisciplinario de Estudios en Ciencia, Tecnología e Innovación (CIECTI) en un informe de 2018.
“El potencial económico de la acuicultura marina va desde el 12% a más del 100% del PIB argentino (…) La actividad podría tener lugar en un horizonte de tiempo no muy lejano un importantísimo impacto sobre el PIB, el empleo y la generación de divisas”, indica el documento citado por Infobae.
Aún con esto, no hay proyectos concretos en desarrollo. Tierra del Fuego enfrenta una crisis de empleo que afecta a cerca de 90.000 personas en situación de pobreza.
Martín Reydó, director ejecutivo de la Fundación Fundar y máster en administración pública, escribió en una columna de esa institución que “las arcas públicas renuncian a US$1.070 millones al año para sostener un régimen de promoción industrial con bajo valor agregado y que no aporta divisas”.
Según Infobae, diplomáticos argentinos preguntaron a empresas chilenas cuánto tomaría levantar una planta de procesos en Río Grande. La respuesta fue clara: “Un año o menos, hemos avanzado mucho en materia de tecnología”.
Mientras tanto, en las Malvinas…
Tierra del Fuego mantiene su negativa a la salmonicultura. En contraste, en las Islas Malvinas —bajo administración británica y reclamadas por Argentina— la empresa Unity Marine propuso producir hasta 50 mil toneladas de salmón. Infobae describió el hecho como “otra ironía molesta para el gobierno de Tierra del Fuego”.
Las políticas en los bordes del Beagle
En 2023, el legislador provincial Agustín Coto presentó un proyecto para autorizar la salmonicultura en algunas zonas, con la exclusión del canal Beagle. La iniciativa generó una fuerte polémica.
En paralelo, el gobernador Gustavo Melella evalúa una modificación parcial de la normativa. Según expertos, el canal Beagle es precisamente el área con mayor proyección para desarrollar una industria similar a la magallánica.
¿Y si Tierra del Fuego mirara su reflejo?
En Chile, muchos creen que el lado argentino de Tierra del Fuego podría aprovechar la experiencia acumulada por la industria nacional y crear, en poco tiempo, un modelo productivo con impacto económico y social.
“Se estima que cada concesión podría tener un valor promedio de US$1 millón y para producir 180 mil toneladas se necesitan al menos 50 concesiones”, indica Infobae.
En ese mismo contexto, el Ipom del Banco Central de Chile informó que en el primer trimestre de 2025, las tres regiones salmoneras —Los Lagos, Aysén y Magallanes— lideraron el crecimiento nacional, con tasas de 3,2%, 8,5% y 6,1%, respectivamente.
Aun así, Tierra del Fuego sigue sin mirar su reflejo en el lado Pacífico. La comparación con Magallanes además de mostrar un modelo posible de replicar, también expone una decisión política que, para muchos, merece una revisión.
En junio de 2021, la Legislatura de Tierra del Fuego, en Argentina, prohibió la salmonicultura en sus aguas marítimas y continentales. Cuatro años después, mientras algunas ONG ambientalistas siguen viendo la medida como un triunfo, distintas voces técnicas la consideran una oportunidad económica que el país perdió.
El Movimiento Popular Fueguino promovió la ley con apoyo de organizaciones como Greenpeace y Rewilding Argentina. También celebraron la medida referentes del ambientalismo y chefs reconocidos de la región.
“Greenpeace ‘festeja un suceso que sienta un precedente histórico para el resto del país y del mundo’”, así se registró en un artículo de Infobae.
Sin embargo, el mismo medio recogió visiones críticas. “Respecto a lo de Tierra del Fuego, no creo que esté bueno festejar una prohibición a una actividad productiva. Me parece bien discutir cómo regularla, escalas, zonificaciones, pruebas piloto, modos de producción, pero no prohibir de cuajo”, escribió el doctor en Sociología Daniel Schteingart.
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El también director del Centro de Estudios para la Producción agregó: “Mucho menos atinado cuando la pobreza subió dieciséis puntos en tres años, la economía se achicó y cuando nos cuesta muchísimo desarrollar actividades productivas nuevas y hacer crecer las existentes”.
El reflejo de Magallanes
En Magallanes, la salmonicultura no es una promesa: es una industria consolidada. La región cuenta con más de 50 centros de cultivo que exportan a Estados Unidos, Brasil, Japón y China, junto a una red de más de 150 empresas proveedoras.
Solo en Puerto Natales operan tres modernas plantas de proceso —Australis, AquaChile y Álvarez & Álvarez— que emplean a unas mil personas cada una. Según cifras citadas por Infobae, los sueldos oscilan entre US$1.500 y US$1.700, aunque pueden superar los US$8.000.
“Yo tengo la impresión de que los distintos actores podemos imaginarnos un Magallanes diversificado, un Magallanes que sea el primero en alcanzar el desarrollo en Chile”, aseguró Carlos Odebret, presidente de la Asociación de Salmonicultores de Magallanes, en una entrevista con El Pingüino en 2021.
Infobae señala que, desde Chile, diversas fuentes coinciden en que el lado argentino de Tierra del Fuego podría instalar unos 50 centros en el canal Beagle y alcanzar niveles similares a los de Magallanes en menor tiempo, gracias al aprendizaje acumulado por la industria chilena.
“El potencial económico de la acuicultura marina va desde el 12% a más del 100% del PIB argentino (…) La actividad podría tener lugar en un horizonte de tiempo no muy lejano un importantísimo impacto sobre el PIB, el empleo y la generación de divisas”, indica el documento citado por Infobae.
Aún con esto, no hay proyectos concretos en desarrollo. Tierra del Fuego enfrenta una crisis de empleo que afecta a cerca de 90.000 personas en situación de pobreza.
Martín Reydó, director ejecutivo de la Fundación Fundar y máster en administración pública, escribió en una columna de esa institución que “las arcas públicas renuncian a US$1.070 millones al año para sostener un régimen de promoción industrial con bajo valor agregado y que no aporta divisas”.
Según Infobae, diplomáticos argentinos preguntaron a empresas chilenas cuánto tomaría levantar una planta de procesos en Río Grande. La respuesta fue clara: “Un año o menos, hemos avanzado mucho en materia de tecnología”.
Mientras tanto, en las Malvinas…
Tierra del Fuego mantiene su negativa a la salmonicultura. En contraste, en las Islas Malvinas —bajo administración británica y reclamadas por Argentina— la empresa Unity Marine propuso producir hasta 50 mil toneladas de salmón. Infobae describió el hecho como “otra ironía molesta para el gobierno de Tierra del Fuego”.
Las políticas en los bordes del Beagle
En 2023, el legislador provincial Agustín Coto presentó un proyecto para autorizar la salmonicultura en algunas zonas, con la exclusión del canal Beagle. La iniciativa generó una fuerte polémica.
En paralelo, el gobernador Gustavo Melella evalúa una modificación parcial de la normativa. Según expertos, el canal Beagle es precisamente el área con mayor proyección para desarrollar una industria similar a la magallánica.
¿Y si Tierra del Fuego mirara su reflejo?
En Chile, muchos creen que el lado argentino de Tierra del Fuego podría aprovechar la experiencia acumulada por la industria nacional y crear, en poco tiempo, un modelo productivo con impacto económico y social.
“Se estima que cada concesión podría tener un valor promedio de US$1 millón y para producir 180 mil toneladas se necesitan al menos 50 concesiones”, indica Infobae.
En ese mismo contexto, el Ipom del Banco Central de Chile informó que en el primer trimestre de 2025, las tres regiones salmoneras —Los Lagos, Aysén y Magallanes— lideraron el crecimiento nacional, con tasas de 3,2%, 8,5% y 6,1%, respectivamente.
Aun así, Tierra del Fuego sigue sin mirar su reflejo en el lado Pacífico. La comparación con Magallanes además de mostrar un modelo posible de replicar, también expone una decisión política que, para muchos, merece una revisión.