En el árido extremo norte de Chile, donde la escasez de agua ha frenado históricamente el desarrollo de la acuicultura, un equipo de investigación logró algo que hasta hace pocos años parecía improbable: mantener, adaptar y hacer crecer juveniles de Seriola lalandi en un Sistema de Acuicultura de Recirculación (RAS, por sus siglas en inglés) diseñado con materiales simples, económicos y disponibles localmente.
El ensayo —realizado en Playa La Capilla, 10 km al sur de Arica— buscó evaluar la viabilidad de este modelo productivo para proyectar la futura crianza de reproductores en zonas áridas. La vidriola (Seriola lalandi), especie de alto valor comercial y rápido crecimiento, forma parte de las prioridades nacionales para diversificar la acuicultura más allá del salmón.
Un RAS construido “a pulso”, diseñado para el desierto
El sistema experimental se concibió como un RAS de bajo costo, utilizando paneles de acero corrugado galvanizado, revestimientos plásticos flexibles y un ensamble modular basado en filtración por gravedad.
El tanque principal, de 75 m³, fue revestido internamente con una membrana de 1 mm conforme a las normas ASTM, mientras que la calidad del agua se mantuvo mediante sedimentos, filtros de arena y discos, más un biofiltro de 5 m³ capaz de manejar hasta 25 kg/m³ de biomasa. La aireación continua se aseguró con un soplador conectado a difusores cerámicos.
Sorprendentemente, todo el sistema costó menos de US$5000, reforzando su potencial para regiones con restricciones económicas e hídricas.
Con una renovación diaria equivalente a 12 veces el volumen total del tanque, el sistema operó bajo fotoperíodo y temperatura naturales, sin sofisticados sistemas de control ambiental: un enfoque deliberadamente austero pensado para zonas áridas.
La vidriola: un pez veloz con potencial para Chile
Seriola lalandi —“vidriola”, “dorado”, “toremo” o “yellowtail kingfish”— es un pez pelágico altamente activo, de hasta 2.5 m y 70 kg, valorado mundialmente por su carne y por su rápido crecimiento.
Japón, Australia y Nueva Zelanda ya la cultivan con éxito, y en Chile su domesticación avanzó gracias al trabajo pionero de la Universidad de Antofagasta (2006–2007) y posteriormente de Fundación Chile y Acuinor.
En este contexto, el Programa para la Diversificación de la Acuicultura Chilena (PDACH) la identificó como una especie clave para ampliar la actividad hacia regiones no tradicionales, especialmente el norte.

Cultivar peces en el desierto: el desafío ambiental
La región de Arica y Parinacota, prácticamente sin lluvias y con 18 °C promedio anual, ha mantenido una baja actividad acuícola debido a su limitado acceso a agua.
Por ello, el uso de sistemas cerrados como los RAS se vuelve una estrategia prometedora: permiten reciclar agua, reducir enfermedades y programar producción sin depender de la estacionalidad.
No obstante, persisten brechas importantes en la adaptación de especies marinas a estos sistemas en ambientes áridos, especialmente en lo referente al acondicionamiento de reproductores y el manejo eficiente del recurso hídrico. Este estudio se diseñó precisamente para abordar esas lagunas.
Resultados: 100% de supervivencia y crecimiento sostenido
Durante ocho meses se cultivaron 46 juveniles provenientes del criadero de la Universidad de Antofagasta. Todos sobrevivieron.
Los peces pasaron de 675 g a 1435 g, y de 36.84 cm a 48.9 cm, manteniendo un factor de condición de Fulton (K) entre 2.4 y 2.8, valores adecuados para la especie.
La tasa de crecimiento específico (SGR) fluctuó entre 0.14 y 0.43% por día, consistente con reportes previos para Seriola spp.
Uno de los logros clave fue la aceptación progresiva de alimento formulado —inicialmente dependían de pejerrey fresco— lo que indica una adaptación fisiológica exitosa al confinamiento.

Agua limitada, variables exigentes
La calidad del agua se mantuvo dentro de parámetros aceptables, pero el estudio registró una correlación negativa fuerte entre temperatura y oxígeno disuelto (Spearman = −0.71; p < 0.001), un patrón típico en ambientes cálidos y de alta biomasa.
En invierno–primavera, cuando la biomasa aumentó y la actividad microbiana del biofiltro se intensificó, el oxígeno disuelto mostró su descenso más notorio.
Este comportamiento evidencia que, en zonas áridas, los sistemas RAS deben optimizar aireación y carga biológica para evitar estrés fisiológico.
Acondicionamiento exitoso, pero sin desove
Aunque los peces mostraron buena salud y adaptación, no ocurrió desove durante el período experimental.
Esto se atribuye a:
- Necesidad de un período más largo de maduración gonadal;
- Ausencia de inducción hormonal (GnRHa) o manipulación fototérmica;
- Posible estrés por confinamiento en etapas iniciales.
Los autores destacan que estas herramientas deben incorporarse en futuras investigaciones para completar el ciclo reproductivo en condiciones áridas.
Un paso decisivo hacia la acuicultura en el norte de Chile
El ensayo confirma que es técnica y biológicamente factible cultivar Seriola lalandi en un RAS de bajo costo en ambientes desérticos.
Esto sienta las bases para:
- Iniciar programas de reproducción controlada en el norte;
- Escalar modelos productivos con bajo consumo de agua;
- Impulsar la diversificación acuícola nacional;
- Aprovechar zonas geográficas históricamente subutilizadas.
Aunque aún se requieren estudios reproductivos, endocrinos y de optimización ambiental, este pilotaje representa un avance clave para la crianza de la Seriola lalandi y para el futuro de la acuicultura chilena fuera de su eje tradicional austral.


















