Un reciente estudio científico, ha entregado resultados prometedores sobre la capacidad de la tecnología satelital no solo para detectar manchas en el agua, sino para cuantificar el volumen exacto de biomasa y predecir su llegada a las costas.
La investigación, liderada por la científica Yanna Alexia Fidai del Plymouth Marine Laboratory, analizó una década de datos (2011-2022) en el Atlántico. Aunque el foco fue la alga del Sargazo (Sargassum natans y fluitans) la metodología utilizada valida herramientas tecnológicas que son perfectamente aplicables a la realidad de la salmonicultura en el sur de Chile.
Entregando conclusiones para el manejo de riesgos en la acuicultura global con un posible nuevo aliado estratégico.
Monitoreo con tecnología satelital
El estudio contempló la utilización de índices satelitales, el AFAI (índice de Algas Flotantes Alternativo), tecnología que se perfila como una herramienta indispensable para la salmonicultura global.
Lo novedoso de este estudio radica en el uso del Índice de Algas Flotantes Alternativo (AFAI) procesado a través de los sensores MODIS de los satélites Aqua. A diferencia de los métodos tradicionales que a veces confunden nubes con algas, esta técnica permite filtrar mejor las interferencias atmosféricas y, lo más importante, estimar la «biomasa húmeda» en toneladas métricas.
El equipo científico utilizó imágenes del espectrorradiómetro MODIS (a bordo de satélites de la NASA) para rastrear estas manchas vegetales desde el espacio. Esta tecnología permitió cuantificar, por ejemplo, un récord histórico de más de 2,6 millones de toneladas de algas en un solo mes en la área estudiada.
Para la industria salmonera, esto marca una diferencia operativa crítica. No es lo mismo saber que «hay algas» a saber que se aproxima una masa de «2,6 millones de toneladas», como fue capaz de detectar el equipo científico en su estudio. Esta precisión permite dimensionar la logística de respuesta: desde la activación de barreras de burbujas hasta la disponibilidad de wellboats para movimientos preventivos
El uso de esta tecnología, permitiría a las empresas anticipar zonas de riesgo, optimizar el uso de sistemas de surgencia o cortinas de burbujas y, en casos extremos, planificar movimientos de biomasa de peces antes de que el evento crítico ocurra.

El factor temperatura: Un aviso con meses de anticipación
Quizás el hallazgo más relevante para la gestión de riesgos es la capacidad de pronóstico. El equipo de investigación descubrió que existen «desfases temporales» estadísticamente significativos.
El estudio reveló que las anomalías en la temperatura superficial del mar pueden anticipar los picos de biomasa algal con 5 a 7 meses de antelación. Esto sugiere que, integrando los datos de temperatura con el monitoreo satelital de biomasa, la industria podría dejar de reaccionar «sobre la marcha» y pasar a un modelo preventivo de mediano plazo.
Un desafío que llegó para quedarse
Aunque el estudio se centró en la especie Sargassum natans y fluitans, el mecanismo biológico es una advertencia transversal para toda la industria acuícola. El paper destaca que el crecimiento de estas algas se dispara en unos rangos de temperatura específicos, concluyendo que el calentamiento global está ampliando las ventanas de tiempo en que el mar alcanza estas temperaturas para las algas.
















