El Dr. Marcos Godoy publicó una nueva columna técnica en su blog especializada en salud de peces, centrada en la condición conocida como opérculo corto en salmón del Atlántico (Salmo salar) durante la fase de engorda. En el análisis, el especialista profundiza en los aspectos anatómicos, patológicos y productivos asociados a esta alteración, que genera creciente interés en la industria acuícola.
El experto explica que el opérculo cumple un rol clave en la protección de las branquias y en el proceso respiratorio, al facilitar el flujo unidireccional de agua a través del aparato branquial, siendo por tanto una estructura crítica para la fisiología del pez.
Arquitectura ósea y función respiratoria
Según detalla Godoy, el opérculo está compuesto por cuatro huesos —opérculo, subopérculo, preopérculo e interopérculo— que conforman el complejo opercular típico de los peces teleósteos. Estas estructuras se originan principalmente por osificación intramembranosa y presentan una arquitectura dinámica, con osteocitos, canales vasculares y actividad de osteoclastos, reflejando procesos constantes de remodelación ósea vinculados al crecimiento y a la adaptación funcional.
Origen multifactorial de la deformación
El blog también revisa la evidencia científica disponible respecto de las deformaciones operculares, particularmente la condición de opérculo corto. De acuerdo con el autor, no existe una causa única definida, sino que su origen sería multifactorial.
Entre los factores de riesgo descritos se incluyen variables nutricionales, genéticas, ambientales y de manejo productivo, además de agresiones mecánicas derivadas del comportamiento social de los peces, especialmente en etapas tempranas de alimentación y desarrollo.
Patología macroscópica en fase de engorda
En cuanto a los hallazgos visibles, Godoy describe que los peces afectados presentan acortamiento del opérculo, deformaciones del margen opercular y plegamiento interno de la estructura. En algunos casos, estas alteraciones se acompañan de elevación o arqueamiento de la porción central del opérculo, configurando un cuadro morfológico identificable a nivel macroscópico.
El especialista subraya que comprender estas manifestaciones resulta clave para fortalecer el monitoreo sanitario, mejorar las estrategias de manejo y avanzar en la prevención de deformidades que pueden impactar el bienestar animal y el desempeño productivo.


















