Una coalición de 24 estados, liderada por Nueva York, California y Oregón, demandó formalmente a la administración Trump el pasado jueves 5 de marzo. Con el objetivo de bloquear la ley de comercio de 1974, herramienta que el presidente utilizó para imponer un arancel global tras el reciente revés en la Corte Suprema.
Los fiscales generales argumentan que la ley de comercio de 1974 está diseñada exclusivamente para crisis monetarias graves y déficits de balanza de pagos. No para que el Presidente Trump imponga gravámenes de forma arbitraria con el fin de corregir déficits comerciales. Según la fiscal de Nueva York, Letitia James, el uso de esta ley es un intento de eludir el fallo de la Corte Suprema del pasado 20 de febrero, que ya había declarado ilegales los aranceles previos.
La demanda argumente que la Constitución otorga exclusivamente al Congreso de EE.UU el poder de establecer aranceles. Agregan que la ley tiene una limitación temporal de 150 días, lo que choca con la intención de la Casa Blanca de establecer una política proteccionista de largo aliento.
Los reembolsos
El conflicto legal se suma a al reciente orden de un juez federal que exige al gobierno reembolsar miles de millones de dólares a las empresas que pagaron aranceles (ahora declarados nulos). Sin embargo, la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) informó que «no puede cumplir» con dicha devolución de inmediato, lo que añade una tensión financiera a las compañías importadores y exportadoras de productos como el salmón.
Situación para Chile
A nivel local, y tras el monitoreo realizado por la Subsecretaría de Relaciones Económicas Internacionales (SUBREI), se confirma que el gravamen vigente se mantiene formalmente en 10% desde el 24 de febrero. Aunque Trump ha insistido en elevar la tasa al 15%, la subsecretaría llamó a la calma, permitiendo que las exportaciones chilenas operen bajo el esquema de sobretasa mínima dentro del complejo escenario actual.
Con esta demanda, el plan económico del presidente podría quedar estancado nuevamente en los tribunales, dejando al mercado en una posición de «esperar y ver» mientras se define la legalidad de los cobros realizados durante el último año.
Escenario en vilo: Entre los tribunales y el mercado
El desenlace de esta ofensiva judicial será determinante para el futuro del salmón en las góndolas estadounidenses. Mientras el Tribunal de Comercio Internacional delibera si congela o no los cobros, las empresas exportadoras enfrentan el desafío de operar bajo una tasa del 10% con la esperanza de recuperar, vía reembolsos judiciales, los millonarios montos pagados durante este último año de turbulencia comercial.


















