La sala en el evento que organizó FAVET en su campus en Santiago se mantenía expectante ante la presentación. La doctora Alicia Gallardo, presidenta de la Comisión de Normas Sanitarias para Animales Acuáticos de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA) y asesora senior del Centro Colaborador CASA, guió la conversación, ofreciendo un recorrido por contenidos que, aunque eminentemente técnicos, mostraron la urgencia de contar con información epidemiológica vigente y relevante.
Su tema central fue la Introducción al Manual de Pruebas de Diagnóstico para los Animales Acuáticos, un compendio que opera como la principal referencia internacional para el diagnóstico y la notificación de las enfermedades listadas.
“Necesitamos la ciencia para producir los mejores estándares para el comercio, considerando las diferentes patologías. Nuestro marco de trabajo se basa principalmente en las enfermedades listadas por la OMSA, las cuales se dividen en enfermedades de peces, moluscos, anfibios y también crustáceos”.
Mucho más que un documento normativo
La experta recalcó que el manual es mucho más que un documento normativo: es un sistema integrado de vigilancia, comunicación global y prevención que atraviesa continentes. Afirmó que cada sección y capítulo fue diseñado para armonizar definiciones y métodos de diagnóstico, abarcando desde los laboratorios de referencia hasta la implementación de protocolos en terreno.
“Necesitamos de sus publicaciones científicas para actualizar este manual”, subrayó, ilustrando cómo la evidencia empírica alimenta directamente la práctica regulatoria internacional.
El enfoque en la notificación de patologías emergentes, como el brote de VHS recientemente detectado en Colombia, da cuenta de la relevancia crítica de este manual para la bioseguridad en América Latina.
Sobre lo mismo, la científica sostuvo: “Esto es muy importante porque existen enfermedades emergentes. Ustedes conocen la nueva información científica sobre el virus CMNV, que ahora es considerado una zoonosis. Este es el tipo de información que necesitamos discutir en la comisión y también ustedes, en un grupo especial de diagnóstico”.
La urgencia en la validación de diagnósticos
Gallardo detalló el rigor de los métodos analíticos, destacó las validaciones escalonadas en 1+, 2+ y 3+, así como la imperiosa necesidad de estandarizar los resultados. Esto resulta fundamental para respaldar decisiones seguras en materia de comercio internacional y bioseguridad. La estructura del manual garantiza que, tanto en animales aparentemente sanos como en cuadros clínicos agudos, se aplique un criterio uniforme para la definición de casos.
“Esta información es la más importante; por supuesto, para ustedes se trata de diagnóstico, pero para el comercio, para ambos, esta es la información clave: ¿cuál es la definición de caso para cada enfermedad?”, puntualizó la investigadora.
Más allá de los procedimientos de laboratorio, la charla evidenció la robusta estructura global de expertos que sustenta este manual, con centros de referencia distribuidos por todo el mundo que colaboran en un entramado científico. Esta red valida técnicas, compara resultados y actualiza criterios con precisión milimétrica sobre cómo enfrentar alertas sanitarias. Es una articulación estratégica entre conocimiento, alerta temprana y control efectivo.
Colaboración internacional como eje
La intervención concluyó con un fuerte llamado a la colaboración interinstitucional, donde disciplinas como la bioquímica y la medicina veterinaria convergen en un documento que trasciende fronteras. El objetivo es asegurar que la salmonicultura y la producción global de animales acuáticos operen bajo los más altos estándares internacionales, lo que deja abierta la invitación a conocer, aplicar y perfeccionar estas normativas.
“Si los métodos no son absolutamente seguros para el comercio, esto implica restricciones y medidas de bioseguridad. Por lo tanto, es mejor trabajar en conjunto para mejorar la validación de los métodos de diagnóstico”, advirtió Gallardo.
Así, la exposición de la doctora Gallardo reforzó el planteamiento de que la vigilancia epidemiológica y el conocimiento científico son pilares innegociables para proteger la salud animal, asegurar la continuidad operativa de la industria y, por extensión, salvaguardar la salud global.


















