La discusión sobre permisos, relocalizaciones y uso del borde costero se volvió a instalar como uno de los principales temas de la salmonicultura chilena, en el Salmon Summit 2026.
Conversamos con Ricardo García Holtz, gerente general de Camanchaca, quien planteó que la industria atraviesa un momento que podría abrir espacios para destrabar inversiones y acelerar procesos regulatorios ligados al desarrollo productivo en el sur austral.
El ejecutivo apuntó a las señales que entregó el gobierno respecto al crecimiento económico y el rol que podría asumir el Estado frente a la tramitación de iniciativas privadas vinculadas a la salmonicultura.
«Lo principal ha sido que el presidente y los ministros han dicho claramente que van a dedicarse a destrabar y facilitar el crecimiento de la industria hacia adelante; que van a pasar de ser un Estado obstaculizador a uno facilitador», señaló.
García precisó que lo anterior no pasa necesariamente por rebajar las exigencias ambientales, laborales o legales, sino más bien por facilitarles a las personas el despliegue de iniciativas privadas y sus desarrollos económicos.
El peso de lo engorroso
En los últimos años, distintas empresas salmoneras han advertido sobre el impacto negativo de los retrasos regulatorios en ámbitos como las solicitudes de Espacios Costeros Marinos de Pueblos Originarios (ECMPO) y la demora en los procesos de relocalizaciones de concesiones.
Parte importante de la discusión en este Summit giró en torno a esos puntos y a la posibilidad de agilizar las respuestas administrativas en el borde costero.
García recalcó que un escenario de mayor fluidez regulatoria podría incidir positivamente en el empleo y en las economías regionales durante los próximos años. Eso sí, advirtió que el contexto inmediato de la industria está fuertemente condicionado por la biomasa disponible.
«El corto plazo está condicionado por la cantidad de peces que hay en el mar hoy día en los centros de engorda para las cosechas de este año. Está todo definido ahí y no se puede aumentar más de lo que hay hoy día», afirmó.
De todos modos, subrayó que las eventuales medidas que concrete el Ejecutivo impactarán en el crecimiento futuro, un efecto que estima se hará más evidente recién durante 2028.
El desafío de las relocalizaciones
El gerente general de Camanchaca dejó en claro que gran parte de las proyecciones dependerán de los cambios normativos que finalmente se implementen, sobre todo en lo respectivo a las microrelocalizaciones y a los tiempos de respuesta del Estado frente a las solicitudes de la industria.
«Si efectivamente se logran las microrelocalizaciones en los términos que han sido planteados, y que también haya una ayuda de parte del Estado en términos de velocidad de respuesta frente a las solicitudes, podemos ver dentro de los próximos dos o tres años crecimientos significativos», proyectó el ejecutivo, en alusión a aquellas ubicaciones donde las condiciones sanitarias, ambientales y operacionales han mutado en el último tiempo.
Sigue la tensión por la Ley Lafkenche
Otro punto que abordó García fue la aplicación de la Ley Lafkenche y sus efectos sobre las iniciativas ligadas al borde costero.
«Como bien dijo el presidente, estaba bien intencionada y, si se hubiera aplicado de manera racional, habría generado los beneficios que en ese momento se prometieron», reflexionó.
Sin embargo, dijo en su diagnóstico actual: «Esa ley fue abusada para generar hoy día un mecanismo obstaculizador del desarrollo económico del borde costero. Eso finalmente hay que devolverlo a la situación original, lo que debería destrabar todas las solicitudes que están hoy trabadas o detenidas».
Una ventana para las industrias
Para el CEO, desde la mirada de Camanchaca existe actualmente una oportunidad para avanzar en una agenda que inyecte mayor dinamismo tanto al sector privado como a las regiones que dependen de esta actividad productiva.
Con la mirada en La Moneda, concluyó: «En lo personal, lo que más rescato es que vemos que hay una ventana para poder destrabar el sector privado, no solamente en la salmonicultura, sino que en todos los sectores. Se valoriza por parte del gobierno el aporte que pueden hacer las empresas al desarrollo del país y, sobre todo, como dijo el ministro, al desarrollo social». Esto último, en referencia a la intervención del titular de Economía y Minería, Daniel Mas.
Como fue la tónica en este encuentro, la industria salmonera observa ahora con atención si estos anuncios se traducirán en acciones regulatorias y administrativas concretas que permitan proyectar nuevos ciclos productivos en el mediano plazo.


















