La historia de AquaBounty Technologies, considerada durante años uno de los proyectos más disruptivos de la acuicultura global, suma un nuevo capítulo. La empresa anunció que logró recaudar US$2,25 millones mediante una colocación privada de acciones preferentes Serie B, una inyección de recursos que llega después de haber cesado sus operaciones productivas y desprenderse de prácticamente todos sus principales activos.
Los fondos obtenidos serán destinados a capital de trabajo y fines corporativos generales, en un momento en que la compañía continúa evaluando alternativas para sostener su continuidad tras el cierre de su negocio productivo.
La operación financiera contempla la emisión de acciones preferentes Serie B, las cuales tienen prioridad sobre las acciones comunes tanto en el pago de dividendos como en la distribución de activos en caso de liquidación. Además, estos títulos acumulan un dividendo anual del 18% sobre un valor de liquidación de US$20,60 por acción, una rentabilidad elevada que refleja el mayor riesgo asumido por los inversionistas.
Del liderazgo tecnológico al cierre de operaciones
AquaBounty fue durante más de dos décadas uno de los nombres más conocidos de la innovación acuícola mundial. La empresa desarrolló el primer salmón Atlántico genéticamente modificado autorizado para consumo humano, incorporando genes que permitían acelerar significativamente su crecimiento respecto de un salmón convencional.
Su modelo productivo se basaba en sistemas de recirculación acuícola (RAS), buscando producir pescado cerca de los mercados de consumo y reducir la dependencia de centros de cultivo marinos.
La compañía operaba una instalación RAS con capacidad para aproximadamente 1.200 toneladas anuales en Albany, Indiana, además de dos criaderos ubicados en la Isla del Príncipe Eduardo, Canadá.
Sin embargo, la combinación de elevados costos de inversión, dificultades financieras y un escenario económico más complejo terminó afectando gravemente la viabilidad del proyecto.
Un ambicioso plan que nunca llegó a concretarse
Uno de los golpes más importantes para AquaBounty fue la paralización de la construcción de su megaproyecto en Pioneer, Ohio, concebido para producir 10.000 toneladas anuales de salmón mediante tecnología RAS.
El fuerte incremento en los costos de construcción obligó a la empresa a suspender el desarrollo antes de su finalización, transformando una de sus mayores apuestas de crecimiento en un importante pasivo financiero.
Posteriormente, AquaBounty inició un proceso de desinversión para generar liquidez. Entre las principales operaciones destacó la venta de la planta de Albany a Superior Fresh por US$9,3 millones, mientras que sus dos criaderos canadienses y un sitio parcialmente construido en Isla del Príncipe Eduardo fueron adquiridos por Cooke Aquaculture por US$5,2 millones.
Cooke adquiere la tecnología, pero no los peces OGM
Uno de los aspectos más llamativos de la venta a Cooke fue que la operación incluyó los derechos de propiedad intelectual asociados al salmón transgénico desarrollado por AquaBounty.
No obstante, la multinacional canadiense ha sido clara en señalar que no tiene intención de producir salmón genéticamente modificado, lo que deja en incertidumbre el futuro comercial de una tecnología que durante años fue presentada como un cambio de paradigma para la industria.
Esta decisión refleja que, pese al desarrollo científico alcanzado, la aceptación comercial y regulatoria de los organismos genéticamente modificados continúa siendo un desafío relevante en numerosos mercados internacionales.
Buscando liquidez para seguir operando
En su informe anual publicado en marzo, AquaBounty informó además que recibió una carta de intención no vinculante para la eventual compra de la instalación inconclusa de Pioneer, Ohio.
La compañía indicó que continúa evaluando esa propuesta, la cual podría representar una nueva fuente de liquidez para una empresa que actualmente carece de activos productivos relevantes.
Una señal para la industria acuícola
El caso de AquaBounty representa uno de los ejemplos más emblemáticos de los desafíos que enfrentan los proyectos de acuicultura intensiva en tierra. Si bien la tecnología RAS continúa despertando un fuerte interés global por su potencial ambiental y sanitario, el elevado costo de construcción, la complejidad operacional y las dificultades para alcanzar economías de escala han puesto presión sobre numerosos proyectos durante los últimos años.
La nueva inyección de capital no implica un regreso inmediato a la producción, pero sí entrega margen financiero para que AquaBounty continúe explorando alternativas estratégicas. Para la industria salmonicultora internacional, el futuro de la compañía seguirá siendo observado con atención, tanto por el valor de la tecnología desarrollada como por las lecciones que deja sobre los desafíos económicos que enfrenta la nueva generación de proyectos acuícolas de alta tecnología.

















