El pilar dentro de esta estrategia comercial es la marca «Okasodachi«, producida en la prefectura de Chiba bajo tecnología C-RAS desarrollada por FRD Japan. Este sistema opera en circuito cerrado con agua subterránea y desnitrificación bacteriana, prescindiendo de la captación directa de agua marina y garantizando un suministro continuo los 12 meses del año sin uso de antibióticos ni riesgo de patógenos externos.
Esta integración comercial coincida con el avance productivo de la planta comercial «Futtsu Farm» en Chiba, diseñada para una capacidad anual de 3.500 toneladas. Tras la entrega parcial de las instalaciones e ingreso de los primeros lotes de ovas en febrero del 2026, la instalación avanza en la construcción de seis naves de engorda para iniciar los primeros envíos comerciales durante el segundo trimestre del 2027 hacia supermercados, comercio electrónico y HORECA en el área metropolitana de Tokio.

Sinergia con el salmón chileno y nuevas líneas de crustáceos
La plataforma Mitsui Bussan estructura una oferta complementaria donde la producción local en tierra convive con las importaciones masivas de salmónidos desde Sudamérica, incluyendo el Salmón Atlántico de Chile y trucha arcoíris para abastecer el canal industrial y procesador.
A este portafolio se suman novedades en el segmento de crustáceos de alto valor agregado. Uno de ellos es el «Dancing Shrimp», el cual es un Camarón Blanco (Penaeus vannamei) de cultivo proveniente de Ecuador (de la productora Santa Priscila), congelado rápidamente post-cosecha con cabeza y comercializado como producto apto para consumo crudo (grado sashimi). y el Langostino Rojo Argentino para cortes especiales de la especie (Pleoticus muellerí) para coberturas de sushi y aplicaciones en servicios de alimentación.

Estrategia dual frente a los desafíos de suministro
El modelo presentado en el Japan International Seafood Show establece una división funcional en el abastecimiento para Japón, mientras la producción en tierra de FDR Japan responde a la demanda de producto fresco, trazabilidad nacional y seguridad alimentaria frente a la volatilidad de fletes aéreos, las líneas exportadoras desde Chile y Ecuador aportan volumen, conveniencia operativa y opciones de margen para la industria gastronómica.



















