Juan Sebastián Montes fija los desafíos del salmón en Santiago
Tras su participación durante "El Salmón: Potencia Económica de Chile", el decano la Escuela de Negocios de la Universidad Adolfo Ibáñez y exintendente de la Región de Los Lagos instó al sector salmonero a recuperar el pragmatismo pionero, anticipar la disrupción tecnológica y construir un blindaje cultural en las comunidades del sur.
Tras una charla que combinó análisis geopolítico y filosofía, el decano de la Escuela de Negocios de la Universidad Adolfo Ibáñez (UAI), Juan Sebastián Montes, protagonizó una de las ponencias más comentadas de «El Salmón: Potencia Económica de Chile«, organizada por InfoSALMON en el centro de convenciones de Deloitte en Las Condes.
El académico, PhD en Management Science y exintendente de la Región de Los Lagos (con una trayectoria previa en empresas como gerente general de AquaChile y Salmofood), destacó como la industria salmonera se levantó en una industria exportadora de clase mundial basada estrictamente en meritocracia, ciencia y obsesión comercial, sin depender de asistencialismos estatales.
En este marco, contrastó la resiliencia del sector tras el virus ISA (superada con medios propios y acuerdos con la banca privada) frente a otras actividades históricamente subsidiadas. Asimismo, desmitificó el impacto del proteccionismo arancelario en Estados Unidos, asegurando que el alto poder adquisitivo de los mercados de destino absorberá esos costos, e instó a no caer en el «pensamiento de rebaño» de las élites capitalinas, enfocándose en los verdaderos cambios estructurales.
Tecnología, ambiente y comunidad
Durante su exposición, Montes utilizó la figura de un «iceberg» para graficar los desafíos reales de la industria. Advirtió que concentrarse únicamente en la superficie (costos, tipo de cambio, e ingresos inmediatos) deja desprotegido al sector frente a las corrientes submarinas del «iceberg» donde se encuentra la irrupción de la inteligencia artificial física y biológica, el cambio climático y el arraigo social.
El académico llamó a no concentrarse solo en los costos inmediatos y a fortalecer el blindaje social y cultural del salmón en los territorios del sur. Foto: InfoSALMON.
En este contexto, en conversación con InfoSALMON, Juan Sebastián Montes, detalló que, «lo que hay que hacer es lo que siempre ha hecho la industria salmonera: buscar nuevos mercados, generar ingresos y ser más eficientes en costos. Eso siempre lo ha hecho y lo va a seguir haciendo. Pero hay elementos que no son tan visibles y que resultan más difíciles de abordar: no es la punta del iceberg que asoma sobre el agua, sino la parte sumergida. Ahí están los desafíos de las transformaciones tecnológicas, medioambientales y comunitarias, así como el devenir de nuestro propio país. Al final, a la salmonicultura le irá bien en la medida en que a Chile le vaya bien».
Visibilizar en Santiago el impacto del sur austral
El exintendente celebró que este tipo de debates estratégicos se trasladen a la Región Metropolitana, apuntando a la brecha de percepción que existe entre las zonas productivas y los centros de poder centralizados.
Referente a esto, Montes señaló que, «Llegué por una invitación de muy buenos amigos que tengo en el sector, y además le tengo un cariño enorme tras haber vivido más de una década en el sur. Sin embargo, creo que es una actividad muy poco comprendida en Santiago. Es un sector menos visible en proporción directa al impacto que genera en Chile en materia de empleo y exportaciones. Si hablas de minería en el país, todo el mundo lo entiende; si hablas de salmonicultura desde Temuco al sur, la gente también lo dimensiona con claridad. Pero en Santiago esa visibilidad se diluye. En ese sentido, es sumamente positivo darle vitrina y realizar encuentros tanto en el sur (que es su espacio natural) como en la capital».
Alimento y cultura
Frente a la discusión sobre la reconversión de matrices hacia la exportación de conocimiento, Montes planteó una distinción técnica, señalando que la salmonicultura no debe renunciar a su vocación como productor de alimento, sino robustecer la tecnología que la hace posible.
Respecto a esto, Montes señaló que, «Esta es una actividad orientada a la producción de alimentos, a la crianza de peces; no es una factoría de software en sí misma. Ahora bien, cuenta con una base tecnológica de enorme sofisticación: desde la genética y el tratamiento de enfermedades, hasta la logística y el uso de inteligencia artificial para optimizar parámetros y reducir residuos en los centros de cultivo. Como toda industria avanzada, hace un uso intensivo de la tecnología, pero su esencia es física: produce un pescado de alto valor nutricional. Y esa es una gran noticia, porque el mundo seguirá demandando proteínas de calidad superior. Cuando sube el ingreso promedio, el consumo se orienta hacia mejor alimentación y bienestar. La industria cuenta con un futuro promisorio, acompañado de grandes retos».
Montes concluyó que la legitimidad del salmón no se ganará en la disputa reactiva de redes sociales, sino en su capacidad de generar un pacto social y cultural en el sur, conectando con el folclore, las familias trabajadoras y el entorno local, transformando esa pertenencia en el principal activo estratégico del país.
Tras una charla que combinó análisis geopolítico y filosofía, el decano de la Escuela de Negocios de la Universidad Adolfo Ibáñez (UAI), Juan Sebastián Montes, protagonizó una de las ponencias más comentadas de «El Salmón: Potencia Económica de Chile«, organizada por InfoSALMON en el centro de convenciones de Deloitte en Las Condes.
El académico, PhD en Management Science y exintendente de la Región de Los Lagos (con una trayectoria previa en empresas como gerente general de AquaChile y Salmofood), destacó como la industria salmonera se levantó en una industria exportadora de clase mundial basada estrictamente en meritocracia, ciencia y obsesión comercial, sin depender de asistencialismos estatales.
En este marco, contrastó la resiliencia del sector tras el virus ISA (superada con medios propios y acuerdos con la banca privada) frente a otras actividades históricamente subsidiadas. Asimismo, desmitificó el impacto del proteccionismo arancelario en Estados Unidos, asegurando que el alto poder adquisitivo de los mercados de destino absorberá esos costos, e instó a no caer en el «pensamiento de rebaño» de las élites capitalinas, enfocándose en los verdaderos cambios estructurales.
Tecnología, ambiente y comunidad
Durante su exposición, Montes utilizó la figura de un «iceberg» para graficar los desafíos reales de la industria. Advirtió que concentrarse únicamente en la superficie (costos, tipo de cambio, e ingresos inmediatos) deja desprotegido al sector frente a las corrientes submarinas del «iceberg» donde se encuentra la irrupción de la inteligencia artificial física y biológica, el cambio climático y el arraigo social.
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El académico llamó a no concentrarse solo en los costos inmediatos y a fortalecer el blindaje social y cultural del salmón en los territorios del sur. Foto: InfoSALMON.
En este contexto, en conversación con InfoSALMON, Juan Sebastián Montes, detalló que, «lo que hay que hacer es lo que siempre ha hecho la industria salmonera: buscar nuevos mercados, generar ingresos y ser más eficientes en costos. Eso siempre lo ha hecho y lo va a seguir haciendo. Pero hay elementos que no son tan visibles y que resultan más difíciles de abordar: no es la punta del iceberg que asoma sobre el agua, sino la parte sumergida. Ahí están los desafíos de las transformaciones tecnológicas, medioambientales y comunitarias, así como el devenir de nuestro propio país. Al final, a la salmonicultura le irá bien en la medida en que a Chile le vaya bien».
Visibilizar en Santiago el impacto del sur austral
El exintendente celebró que este tipo de debates estratégicos se trasladen a la Región Metropolitana, apuntando a la brecha de percepción que existe entre las zonas productivas y los centros de poder centralizados.
Referente a esto, Montes señaló que, «Llegué por una invitación de muy buenos amigos que tengo en el sector, y además le tengo un cariño enorme tras haber vivido más de una década en el sur. Sin embargo, creo que es una actividad muy poco comprendida en Santiago. Es un sector menos visible en proporción directa al impacto que genera en Chile en materia de empleo y exportaciones. Si hablas de minería en el país, todo el mundo lo entiende; si hablas de salmonicultura desde Temuco al sur, la gente también lo dimensiona con claridad. Pero en Santiago esa visibilidad se diluye. En ese sentido, es sumamente positivo darle vitrina y realizar encuentros tanto en el sur (que es su espacio natural) como en la capital».
Alimento y cultura
Frente a la discusión sobre la reconversión de matrices hacia la exportación de conocimiento, Montes planteó una distinción técnica, señalando que la salmonicultura no debe renunciar a su vocación como productor de alimento, sino robustecer la tecnología que la hace posible.
Respecto a esto, Montes señaló que, «Esta es una actividad orientada a la producción de alimentos, a la crianza de peces; no es una factoría de software en sí misma. Ahora bien, cuenta con una base tecnológica de enorme sofisticación: desde la genética y el tratamiento de enfermedades, hasta la logística y el uso de inteligencia artificial para optimizar parámetros y reducir residuos en los centros de cultivo. Como toda industria avanzada, hace un uso intensivo de la tecnología, pero su esencia es física: produce un pescado de alto valor nutricional. Y esa es una gran noticia, porque el mundo seguirá demandando proteínas de calidad superior. Cuando sube el ingreso promedio, el consumo se orienta hacia mejor alimentación y bienestar. La industria cuenta con un futuro promisorio, acompañado de grandes retos».
Montes concluyó que la legitimidad del salmón no se ganará en la disputa reactiva de redes sociales, sino en su capacidad de generar un pacto social y cultural en el sur, conectando con el folclore, las familias trabajadoras y el entorno local, transformando esa pertenencia en el principal activo estratégico del país.