La empresa ADL Diagnostic Chile dio a conocer su Nota Técnica N°11 “Deformaciones en peces: Factores abióticos” (Segunda parte) donde se revisaron las variables ambientales involucradas, tales como: temperatura, velocidad de flujo del agua y luz continua, hipoxia, productos químicos, contaminantes ambientales y parámetros de calidad del agua.
Temperatura
En el informe se destacó que “la temperatura es uno de los factores más críticos que afecta el desarrollo embrionario, la supervivencia y las deformidades de peces. El aumento de la temperatura, particularmente los “shocks térmicos”, aumentan la frecuencia de deformidades esqueléticas. En el último tiempo, los estudios se han enfocado en determinar asociaciones entre estos shocks térmicos con patrones de expresión génica”.
Uno de los estudios más recientes de Rojas et al. (2020) se refiere a los aumentos bruscos de temperatura en la etapa perieclosional de los alevines, generando deformación de la aleta caudal (cola aguzada), aunque no encontraron alteraciones en el patrón de expresión de los genes Shh a este nivel.
“En general, se describen más de 20 genes que pueden ser utilizados como marcadores de expresión de malformaciones y deformaciones esqueléticas, tanto de la matriz extracelular, genes de mineralización, de señales moleculares y factores de transcripción. Por mencionar algunos: ALP, Col1, Osteocalcin, BMP4, COL1a1, BMP y BMP2”, puntualizó la compañía.
Velocidad de flujo del agua y luz continua
ADL también señaló que “la velocidad del agua se ha mostrado bastante incidente en algunas especies de peces que tienden a mantenerse en condiciones de menos movilidad, como es el caso de Gadus morhua, Cyprinus carpio y Pagrus major”, estableciéndose una alta y directa relación entre deformidades esqueléticas y la velocidad de la corriente del agua (Berillis 2015, Chandra et al. 2023). Wargelius et al. (2009) se refieren a los efectos producidos por luz continua en el desarrollo óseo, también en asociación con la expresión de genes, como por ejemplo el gen Shh, mencionado anteriormente.
Hipoxia
La hipoxia es uno de los factores más reportados en cuanto a su incidencia en la presentación de deformidades en los peces, particularmente a nivel de columna vertebral, aunque no las aletas (Castro et al. 2011).
“Afecta la embriogénesis, es decir, induce un desarrollo embrionario anormal, alterando la sincronización y la apoptosis regulares durante el desarrollo del embrión. En embriones de peces, la apoptosis es crucial para la eliminación de las células superfluas, la remodelación normal y la morfogénesis”, destacó la compañía.
La hipoxia afecta no solo en la presentación de la apoptosis, sino que también puede cambiar su patrón durante el proceso de organogénesis (tejidos blandos), causando anomalías fisiológicas a esos niveles (Sanders y Wride 1995; Vaux y Korsmeyer 1999; Frank et al. 2001; Shin et al 2004).
A nivel de columna, “la hipoxia podría también afectar el proceso de maduración notocordal, retardando el desarrollo corporal y alterando los procesos de osificación y de maduración colágena en la vaina notocordal, modificando así las características estructurales del esqueleto que son necesarias para soportar las exigencias físicas y mecánicas al inicio de la natación, predisponiendo o posibilitando la deformación espinal”, sostuvieron.
Productos químicos contaminantes ambientales
Señalaron que los hidrocarburos aromáticos policíclicos (PAHs) son contaminantes ambientales que perjudican el desarrollo esquelético al interrumpir la producción de condrocitos (He et al. 2012). “El tributilo de estaño (TBT) es un contaminante marino omnipresente que causa deformidades esqueléticas axiales en embriones de peces. La exposición al TBT induce deformidades esqueléticas cráneo-faciales, como braquignatismo (mandíbula inferior más corta que el maxilar) y reducción de los elementos esqueléticos debido a la alteración de la homeostasis del calcio y la proliferación y diferenciación de las células condroquímicas”, expuso ADL Diagnostic Chile. Tales deformidades se han registrado en embriones de peces de roca, como Sebastiscus marmoratus (Zhang et al. 2012).
Parámetros de calidad del agua (pH, CO2 , sobresaturación)
La compañía también sostuvo que el pH del agua es una medida cuantitativa de la acidez de una solución acuosa. La disponibilidad de nutrientes, la productividad, la solubilidad de diversos productos químicos, incluyendo metales pesados y su toxicidad potencial también dependen del pH del ecosistema acuático.
“El pH del medio acuático depende de múltiples factores y sus fluctuaciones pueden afectar severamente las etapas de desarrollo, la fisiología de los peces e inducir deformidades embrionarias y larvales. En este sentido, se describe específicamente que la exposición de embriones a un pH ácido y junto con Aluminio (Al) es capaz de generar curvaturas en aletas caudales en ensayos con pez blanco (Coregonus lavaretus lavaretus)”, describieron los investigadores. Además, se han reportado deformidades pH-dependientes y toxicidad en las larvas de Micropterus dolomieui (Chandra et al. 2023, Kane y Rabeni 1987).
La entidad adelantó que en una próxima Nota Técnica (No. 12) finalizarán la revisión de factores abióticos implicados en deformidades en peces, en este caso, abarcando los metales pesados y contaminantes.



















