Recientemente el área Asistencia Técnica & Area I+D+i de ADL Diagnostic Chile publicó una nueva nota técnica denominada «Tenacibaculosis en la Salmonicultura Chilena» que aborda en profundidad diversas materias relacionadas con esta enfermedad infecciosa causada por bacterias marinas de amplia distribución mundial, pertenecientes al género Tenacibaculum, y que en salmónidos se ha descrito en los principales países productores, como Noruega, Escocia, Islas Feroe, Australia, Canadá y, por supuesto, Chile.
El género Tenacibaculum, si bien en términos taxonómicos es relativamente nuevo, posee 34 especies descritas hasta la fecha. En Chile se han reportado T. maritimum, T. dicentrarchi, T. finnmarkense, T. piscium, T. ovolyticum y recientemente, T. bernardetii.
Es considerada una enfermedad reemergente en Chile, siendo reportada en salmón del Atlántico (Salmo salar), trucha arcoíris (Oncorhynchus mykiss) y salmón coho (Oncorhynchus kisutch). La principal especie implicada en los cuadros clínicos corresponde a T. dicentrarchi, siendo mucho menos significativos los cuadros originados por T. maritimum y T. finnmarkense.
A partir de 2018, la Tenacibaculosis se ha incluido en la Lista 3 de Enfermedades de Alto Riesgo (EAR), por lo que se lleva a cabo vigilancia de los diagnósticos reportados en los centros de cultivo, siendo posible monitorear la incidencia y prevalencia de la enfermedad.
Actualmente, constituye la segunda causa de mortalidad de origen infeccioso en centros marinos, tanto en salmón del Atlántico como en trucha arcoíris, con 28,5% y 11,4% respectivamente, y la cuarta en salmón coho, con un 10,1%. Se estima que el tratamiento de esta enfermedad consume el 1,52% del total de antibióticos utilizados en la salmonicultura.
Sobre el agente
En términos patológicos, se describe en Chile a T. dicentrarchi como el más virulento y el más frecuentemente implicado en los brotes de Tenacibaculosis, y de manera poco significativa a T. maritimum y T. finnmarkense.
Al ser estas bacterias ubicuas de ambientes marinos, normalmente se les reconoce como patógenos secundarios, particularmente, en co-ocurrencia con Piscirickettsiosis (SRS). No obstante, también se han descrito como patógenos primarios oportunistas, sobre todo ante la presencia de factores predisponentes que alteren las condiciones medioambientales, tales como variaciones significativas de temperatura y salinidad del agua, alta densidad de cultivo, trastornos nutricionales y manejos estresantes. “Se sugiere que la susceptibilidad se incrementa por cambios en la microbiota de la piel, principalmente post transferencia de agua dulce al mar”, indicó ADL Diagnostic en el informe.
Estudios de cohabitación de peces infectados con T. finnmarkense no han permitido demostrar la transmisión horizontal del agente, por lo que no se descarta la participación de vectores, especialmente, invertebrados marinos. No obstante, no está demostrado que estos organismos actúen como reservorio del agente.
Por otra parte, estudios in vitro en cepas de T. dicentrarchi demostraron la atracción de las bacterias por el mucus del salmón del Atlántico, con un crecimiento exponencial las primeras 72 horas post infección. “El agente cuenta, además, con la capacidad de neutralizar o evadir los mecanismos de respuesta del huésped y la evasión de antibióticos. Esto permite la extensión microbiana dentro de los tejidos y también la dispersión de toxinas”, detalló el laboratorio.
Epidemiología, prevención y control
En general, pero no de forma excluyente, los cuadros clínicos se presentan en dos oportunidades en engorda, post transferencia al mar, y luego posterior al kg de peso, siendo la mayoría de las veces infecciones oportunistas. “Entre los factores predisponentes se describen manejo y/o estrés durante el transporte, la propia condición fisiológica de esmoltificación, salinidad, variaciones temperatura del agua, estrés ambiental (floraciones algales, bajas de oxígeno, ataques de lobos, etc.) y concomitancia con otros patógenos (ejemplo P. salmonis)”, señaló el equipo de ADL Diagnostic Chile.
Para la instauración de tratamientos antimicrobianos, “se recomienda realizar, previo a ello, el aislamiento del agente, de modo de determinar la susceptibilidad antibiótica, ya que se ha demostrado en aislados de T. dicentrarchi que la concentración inhibitoria mínima (CIM) de Florfenicol (FFC) es más alta en comparación con P. salmonis, agente más prevalente en brotes infecciosos en mar”.
Respecto del primer trabajo científico en Chile, indica que los análisis de CIM a través de valores de corte epidemiológicos para T. dicentrarchi dio como resultado valores de ≤4,0 µg/ml para FFC y ≤8,0 µg/ml para Oxitetraciclina (OTC) (Irgang y col., 2021).
Por otra lado, análisis experimentales con aislados T. dicentrarchi utilizando Tiamulina, entregaron valores de corte epidemiológico de ≤1,0 µg/ml, considerando a este antibiótico una alternativa farmacológica a FFC (Irgang y Avendaño 2022).



















