La creación de la Agencia de Financiamiento e Inversión para el Desarrollo (AFIDE) se ha convertido en uno de los temas centrales del debate económico y legislativo de fin de año. El proyecto de ley, que ya pasó a segundo trámite constitucional en el Senado, apunta a dotar al Estado de una nueva institucionalidad capaz de movilizar capital público y privado hacia la inversión productiva, la innovación y el emprendimiento, especialmente en etapas de escalamiento donde hoy existen brechas relevantes de financiamiento.


Brecha de financiamiento impulsa debate por AFIDE
El diagnóstico que sustenta la iniciativa es ampliamente compartido en el ecosistema. Tras el auge del venture capital en 2021, cuando las startups chilenas levantaron más de US$1.000 millones, la inversión se desaceleró en línea con el ciclo global. Sin embargo, Chile sigue siendo uno de los mercados más activos de la región. El problema no es la falta de capital en etapas tempranas, sino el quiebre que se produce cuando las startups necesitan montos mayores para crecer y competir a nivel internacional.
Según informó originalmente Diario La Tercera, esta brecha es precisamente la que busca abordar AFIDE, a través de un nuevo enfoque que permitiría al Estado participar como catalizador de inversión de largo plazo, más allá de los instrumentos tradicionales de crédito o subsidio. La iniciativa se encuentra a la espera de ser votada en general por la Sala del Senado, lo que podría ocurrir a inicios de 2026.
Desde el Ejecutivo, la subsecretaria de Economía, Javiera Petersen, ha señalado que el objetivo estratégico es recuperar el crecimiento de la productividad mediante la innovación y el uso de nuevas tecnologías. En ese contexto, AFIDE aparece como una herramienta para fortalecer el financiamiento en etapas de expansión, donde muchas scaleups chilenas hoy se ven obligadas a buscar capital fuera del país.


Proyecto divide miradas entre oportunidad y riesgo fiscal
La industria del venture capital observa el proyecto con atención. Para Cristián Velasco, CEO de WeBoost VC, la discusión clave no es solo la creación de una nueva agencia, sino la definición de su rol operativo, sus límites de riesgo fiscal y su gobierno corporativo. A su juicio, bien diseñada, AFIDE podría convertirse en un hito estructural para atraer inversión global y posicionar a Chile como puerta de entrada a América Latina, siempre que evolucione hacia una lógica de inversión en capital y no solo de financiamiento vía deuda.
No obstante, también han surgido voces críticas. El académico Matías Acevedo, de la Universidad de los Andes, ha advertido sobre el riesgo de crear una nueva empresa estatal con capacidad de inversión y endeudamiento, sin resolver antes las debilidades de las instituciones existentes. Desde esta mirada, el riesgo fiscal y la falta de indicadores claros de impacto podrían limitar los beneficios reales del proyecto.
Con apoyos, matices y cuestionamientos, AFIDE se instala como una discusión clave para el futuro del financiamiento del emprendimiento en Chile. Su eventual aprobación podría marcar un cambio relevante en la relación entre el Estado, el capital privado y la innovación, siempre que su diseño y ejecución logren equilibrar ambición, eficiencia y responsabilidad fiscal.
















