Para hablar del camino recorrido por la salmonicultura y su historia, hay que recurrir a las fuentes más directas marcada por el esfuerzo, innovación y visión, de un protagonista y testigo del desarrollo de cómo una idea puede transformar no solo un sector, sino una región entera y a un país. Su libro “Haciendo salmón al andar” es prueba de ese testimonio.
Un salto histórico en la salmonicultura
Don Alfonso compartió con nosotros sus recuerdos del inicio de la salmonicultura en Chile. “La primera empresa que hizo salmonicultura en Chile fue la Sociedad Pesquería y Piscicultura Lago Llanquihue Limitada, el 23 de junio de 1974. Luego, el 14 de agosto de 1975, con fondos regionales de Corfo, logramos instalar y abrir la primera empresa salmonera chilena aquí en Puerto Varas, en Río Pescado. Ese fue el punto de partida. Ahí se hicieron los primeros alimentos, desoves, exportaciones y traslados. Todo partió de forma rústica, con muchos ensayos y errores”, señaló con orgullo.
Muena remarcó que, aunque el camino fue arduo y lleno de desafíos, el esfuerzo personal y colectivo comenzó a dar frutos a lo largo de los años, con un impacto no solo en la industria, sino también en su vida. “Hoy en día, viendo lo que se ha logrado, la recompensa es enorme”, afirmó.

Un crecimiento exponencial y un futuro por delante
La conversación también abordó el crecimiento que ha tenido la región y la industria a lo largo de las décadas. Muena destacó cómo el sur de Chile ha evolucionado, particularmente con la expansión educativa y el desarrollo de la infraestructura. “Hoy tenemos universidades con miles de estudiantes, una industria pujante, y un impacto global. Pero aún hay mucho por hacer. La Patagonia, por ejemplo, es una gran oportunidad para seguir desarrollando la salmonicultura”, destacó.
“Con Los lagos, Aysén y Magallanes, podemos explorar aún más el potencial que tenemos. Existe el territorio, la cultura, la acuicultura, todo en nuestras manos. Si seguimos apostando por la innovación y la tecnología, el futuro es prometedor. Y debemos hacerlo de forma integrada, con una fuerte alianza público-privada”, agregó.
La Patagonia y el equilibrio con el medio ambiente

Uno de los temas centrales de la conversación fue la creciente preocupación por las normativas medioambientales que han afectado a la industria, con proyectos que terminan judicializados debido a la complejidad de los trámites y las normativas desde Santiago.
Alfonso Muena fue tajante al respecto: “Es un error tomar decisiones desde Santiago, sin entender las realidades de las regiones. Las regiones deben tener voz y participar activamente en el desarrollo. No se puede imponer desde el centralismo. Lo que necesitamos es un equilibrio: sustentabilidad, pero también progreso económico y bienestar social.”
En cuanto al futuro de la industria, Muena hizo un llamado a pensar en la sustentabilidad, pero sin perder de vista las necesidades de la sociedad: “Tenemos que ser responsables con el medio ambiente, sí, pero también pensar en las personas. El bienestar de la gente, su calidad de vida depende de que logremos un desarrollo integral que combine los recursos naturales con las necesidades básicas, como el empleo, la educación y la salud”, concluyó.
Mirando hacia los próximos 50 años
Con su libro «Haciendo salmón al andar», Alfonso Muena refleja su experiencia de una industria que comenzó en sus primeras fases con escasos recursos, pero que ha crecido hasta convertirse en un pilar clave para la economía chilena. A sus 50 años de trayectoria, la mirada de Muena sigue estando en el futuro, con la misma pasión por la innovación y el desarrollo que lo ha acompañado desde el principio.
“La Patagonia tiene un potencial inmenso. Debemos seguir apostando por ella, pero también integrar las necesidades y preocupaciones de las comunidades locales. El futuro está por delante y hay mucho que explorar”, finalizó Alfonso Muena.



















