Recientemente en la investigación denominada “Reducing the Use of Antibiotics in European Aquaculture with Vaccines, Functional Feed Additives and Optimization of the Gut Microbiota”, se revelaron innovadoras estrategias para disminuir el uso de antibióticos y mejorar la sostenibilidad ambiental de la industria acuícola.
En el estudio desarrollado por investigadores de la Universidad de Ciencias Agrícolas y Recursos Naturales de Gorgan, la Universidad Politécnica delle Marche y la Universidad de Sannio, se determinó que la administración de probióticos, prebióticos y simbióticos, así como las nuevas terapias y dietas alternativas, pueden representar el futuro para el desarrollo de una acuicultura sostenible.
Sobre el estudio
La primera parte de la revisión subraya la importancia mundial de la industria acuícola, que desempeña un papel fundamental en el suministro de proteínas y lípidos de bajo costo para satisfacer la creciente demanda de fuentes de alimentos sostenibles.
La segunda parte profundiza en diversas alternativas, que van desde vacunas recombinantes hasta dietas respetuosas con el medio ambiente ricas en moléculas bioactivas. Un enfoque notable es el impacto positivo de los compuestos bioactivos que se encuentran en las harinas de insectos. Estas alternativas no solo ofrecen soluciones sostenibles, sino que también contribuyen al bienestar de diversas especies dentro del ecosistema.
Por otro lado, uno de los aspectos más destacados es la adopción de protocolos sostenibles en los centros de producción. La incorporación de suplementos como probióticos, prebióticos y simbióticos surge como un aspecto crucial.
“Al modular la microbiota intestinal, a menudo denominada segundo cerebro, estos aditivos alimentarios desempeñan un papel vital en la estimulación de los sistemas inmunológicos, el crecimiento y el bienestar general de las especies”, sostuvieron los investigadores.
Vacunas recombinantes
El uso de antibióticos y antiparasitarios en la acuicultura, sin duda, ha tenido buenos resultados a corto plazo. Sin embargo, a largo plazo tiende a dañar el medio ambiente y los peces.
“Recientemente, se ha demostrado cómo la administración de una vacuna recombinante obtenida a partir de Lactobacillus plantarum modificado genéticamente podría estimular la inmunidad a través de dos vías diferentes. Por un lado, colonizando y fortaleciendo la mucosa intestinal, y por otro lado, atravesando la barrera intestinal y llegando a otros órganos”, detallaron los científicos.
“Varios estudios indican que las vacunas recombinantes pueden influir en la composición de la microbiota intestinal. De hecho, se observa una alteración en la diversidad de la comunidad microbiana intestinal residente inmediatamente después de la administración de vacunas recombinantes. Sin embargo, esta alteración se restaura a los pocos días sin consecuencias significativas”, revelaron.
Harina de insectos y sus componentes bioactivos
Si bien la harina y el aceite de pescado siguen siendo, hasta la fecha, la fuente óptima de proteína para alimentos acuícolas debido a sus altos valores nutricionales que se ajustan a los requerimientos dietéticos de diversos peces de cultivo, las implicaciones ambientales y económicas han llevado a los investigadores a buscar alternativas y fuentes de proteína más sostenibles.
Recientemente, la alta demanda y los precios elevados de la harina de pescado, junto con el aumento de la producción acuícola, han impulsado nuevas investigaciones para desarrollar una fuente de alimento renovable para la alimentación acuícola. Entre varios candidatos, los insectos han recibido una atención significativa como ingrediente para alimentos acuícolas debido a su alto contenido de proteína (60-80%), buen perfil de aminoácidos y abundancia de vitaminas y minerales.
“Además de sus valores nutricionales, los insectos presentan compuestos bioactivos que se supone modulan la microbiota y afectan positivamente la salud animal, incluso si los efectos son específicos del huésped”, sostuvieron.



















