Álvaro Pérez Nur de Mowi «La confianza con los territorios es un activo estratégico»
El gerente de Sustentabilidad y Asuntos Públicos en Mowi Chile, Álvaro Pérez, destacó la importancia de construir relaciones de largo plazo con las comunidades, fortalecer los proveedores locales y compartir aprendizajes entre industrias para enfrentar desafíos comunes como el cambio climático, la innovación y la licencia social para operar.
La sustentabilidad dejó hace tiempo de limitarse al ámbito ambiental. Hoy también implica generar confianza, fortalecer el desarrollo local y construir alianzas que permitan a las industrias crecer junto a los territorios donde operan. Ese fue uno de los principales mensajes que entregó Álvaro Pérez Nur, gerente de Sustentabilidad y Asuntos Públicos en Mowi Chile, durante una entrevista en Radio El Conquistador.
El ejecutivo explicó que la compañía participa en un encuentro interindustrial organizado por Valor Compartido, iniciativa que reúne a empresas de sectores como la salmonicultura, minería, energía, forestal y puertos para intercambiar experiencias sobre sostenibilidad y relacionamiento territorial.
«La diversidad de industrias permite descubrir que muchos de los desafíos son compartidos. Las soluciones pueden ser distintas, pero las estrategias para abordarlas tienen muchos puntos en común», afirmó.
Construir confianza como base del desarrollo
Para Pérez, uno de los mayores retos que enfrentan las actividades productivas es consolidar la confianza con las comunidades donde desarrollan sus operaciones.
«El capital social es la confianza que una empresa construye con su entorno. Esa confianza nace de la coherencia entre lo que la empresa dice y lo que realmente hace, del diálogo permanente y de la capacidad de generar colaboración», explicó.
En ese contexto, sostuvo que este capital social se ha convertido en un activo estratégico para cualquier empresa que aspire a desarrollarse de manera sostenible.
«Si las personas que viven en un territorio no perciben beneficios concretos de la presencia de una empresa, es muy difícil proyectar una actividad productiva en el largo plazo», señaló.
Asimismo, enfatizó que este relacionamiento debe abarcar a todos los actores del territorio, incluyendo autoridades, organizaciones sociales, establecimientos educacionales, proveedores e incluso organizaciones críticas de la actividad.
Proveedores locales como motores del desarrollo regional
Otro de los ejes destacados por el gerente de Sustentabilidad de Mowi fue el fortalecimiento de las cadenas de suministro locales.
Según explicó, la salmonicultura posee una característica diferenciadora respecto de otras industrias, ya que desarrolla sus operaciones en comunas pequeñas donde el impacto económico local resulta especialmente relevante.
En ese escenario, indicó que las grandes empresas tienen la responsabilidad de impulsar el desarrollo de proveedores más allá de la relación comercial tradicional.
«Cuando los proveedores locales crecen, mejora la competitividad de la empresa, pero también se fortalece el ecosistema productivo regional, se genera empleo, nuevas capacidades y más emprendimiento», afirmó.
Como ejemplo, destacó el programa de desarrollo de proveedores que Mowi ejecuta junto a Corfo, iniciativa orientada a elevar los estándares técnicos y de gestión de empresas regionales.
Vinculación con la academia e innovación
Pérez también subrayó que el desarrollo territorial requiere una estrecha colaboración entre la industria y las instituciones de educación superior.
En su opinión, la formación de capital humano debe responder a las necesidades reales del sector productivo, especialmente considerando la creciente incorporación de tecnologías como inteligencia artificial, automatización y soluciones digitales para la acuicultura.
«La conversación con la academia es fundamental para desarrollar el talento que necesita la industria y también para fomentar nuevos emprendimientos tecnológicos que aporten soluciones al sector», indicó.
Aprender entre industrias para enfrentar nuevos desafíos
Uno de los aspectos que más valoró el ejecutivo fue la posibilidad de conocer en terreno experiencias desarrolladas por otras industrias.
Como ejemplo, mencionó la visita a los sistemas de prevención de incendios implementados por el sector forestal, donde el uso de inteligencia artificial, monitoreo permanente y trabajo preventivo con comunidades ofrece aprendizajes que podrían adaptarse a la gestión de riesgos ambientales y sanitarios en la salmonicultura.
«Los modelos no son idénticos, pero sí existen metodologías que pueden adaptarse para mejorar la gestión de contingencias en distintas actividades productivas», sostuvo.
A su juicio, este intercambio también permite compartir experiencias sobre manejo de residuos, uso eficiente de recursos naturales, gestión del agua, cambio climático y relacionamiento comunitario.
Transparencia frente a las críticas
Consultado sobre la relación con organizaciones críticas de la industria, Pérez afirmó que el diálogo abierto constituye la mejor herramienta para fortalecer la legitimidad de las empresas.
«Lo peor que puede hacer una industria es dejar de conversar. Todas las actividades productivas generan impactos; lo importante es transparentarlos, hacerse cargo de ellos y mantener informadas a las comunidades», señaló.
Agregó que la confianza también se construye cuando las personas conocen oportunamente los desafíos y las medidas que adopta una empresa frente a eventuales contingencias.
Chile como actor estratégico para Mowi
Durante la entrevista, Pérez recordó que Mowi es la mayor productora de salmón del mundo, con operaciones en siete países productores, entre ellos Noruega, Canadá, Escocia, Irlanda, Islandia, Islas Feroe y Chile.
En este contexto, destacó que Chile representa la segunda unidad de negocios más importante para la compañía a nivel global, abasteciendo principalmente los mercados de Brasil y Estados Unidos desde sus operaciones en las regiones del sur del país.
Finalmente, el ejecutivo sostuvo que el futuro de la salmonicultura dependerá cada vez más de la capacidad de las empresas para integrar sostenibilidad, innovación y desarrollo territorial en una misma estrategia.
«La sustentabilidad ya no consiste solamente en producir bien; consiste en generar valor compartido con los territorios y construir relaciones de confianza que permitan crecer de manera responsable y sostenible», concluyó.
La sustentabilidad dejó hace tiempo de limitarse al ámbito ambiental. Hoy también implica generar confianza, fortalecer el desarrollo local y construir alianzas que permitan a las industrias crecer junto a los territorios donde operan. Ese fue uno de los principales mensajes que entregó Álvaro Pérez Nur, gerente de Sustentabilidad y Asuntos Públicos en Mowi Chile, durante una entrevista en Radio El Conquistador.
El ejecutivo explicó que la compañía participa en un encuentro interindustrial organizado por Valor Compartido, iniciativa que reúne a empresas de sectores como la salmonicultura, minería, energía, forestal y puertos para intercambiar experiencias sobre sostenibilidad y relacionamiento territorial.
«La diversidad de industrias permite descubrir que muchos de los desafíos son compartidos. Las soluciones pueden ser distintas, pero las estrategias para abordarlas tienen muchos puntos en común», afirmó.
Construir confianza como base del desarrollo
Para Pérez, uno de los mayores retos que enfrentan las actividades productivas es consolidar la confianza con las comunidades donde desarrollan sus operaciones.
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«El capital social es la confianza que una empresa construye con su entorno. Esa confianza nace de la coherencia entre lo que la empresa dice y lo que realmente hace, del diálogo permanente y de la capacidad de generar colaboración», explicó.
En ese contexto, sostuvo que este capital social se ha convertido en un activo estratégico para cualquier empresa que aspire a desarrollarse de manera sostenible.
«Si las personas que viven en un territorio no perciben beneficios concretos de la presencia de una empresa, es muy difícil proyectar una actividad productiva en el largo plazo», señaló.
Asimismo, enfatizó que este relacionamiento debe abarcar a todos los actores del territorio, incluyendo autoridades, organizaciones sociales, establecimientos educacionales, proveedores e incluso organizaciones críticas de la actividad.
Proveedores locales como motores del desarrollo regional
Otro de los ejes destacados por el gerente de Sustentabilidad de Mowi fue el fortalecimiento de las cadenas de suministro locales.
Según explicó, la salmonicultura posee una característica diferenciadora respecto de otras industrias, ya que desarrolla sus operaciones en comunas pequeñas donde el impacto económico local resulta especialmente relevante.
En ese escenario, indicó que las grandes empresas tienen la responsabilidad de impulsar el desarrollo de proveedores más allá de la relación comercial tradicional.
«Cuando los proveedores locales crecen, mejora la competitividad de la empresa, pero también se fortalece el ecosistema productivo regional, se genera empleo, nuevas capacidades y más emprendimiento», afirmó.
Como ejemplo, destacó el programa de desarrollo de proveedores que Mowi ejecuta junto a Corfo, iniciativa orientada a elevar los estándares técnicos y de gestión de empresas regionales.
Vinculación con la academia e innovación
Pérez también subrayó que el desarrollo territorial requiere una estrecha colaboración entre la industria y las instituciones de educación superior.
En su opinión, la formación de capital humano debe responder a las necesidades reales del sector productivo, especialmente considerando la creciente incorporación de tecnologías como inteligencia artificial, automatización y soluciones digitales para la acuicultura.
«La conversación con la academia es fundamental para desarrollar el talento que necesita la industria y también para fomentar nuevos emprendimientos tecnológicos que aporten soluciones al sector», indicó.
Aprender entre industrias para enfrentar nuevos desafíos
Uno de los aspectos que más valoró el ejecutivo fue la posibilidad de conocer en terreno experiencias desarrolladas por otras industrias.
Como ejemplo, mencionó la visita a los sistemas de prevención de incendios implementados por el sector forestal, donde el uso de inteligencia artificial, monitoreo permanente y trabajo preventivo con comunidades ofrece aprendizajes que podrían adaptarse a la gestión de riesgos ambientales y sanitarios en la salmonicultura.
«Los modelos no son idénticos, pero sí existen metodologías que pueden adaptarse para mejorar la gestión de contingencias en distintas actividades productivas», sostuvo.
A su juicio, este intercambio también permite compartir experiencias sobre manejo de residuos, uso eficiente de recursos naturales, gestión del agua, cambio climático y relacionamiento comunitario.
Transparencia frente a las críticas
Consultado sobre la relación con organizaciones críticas de la industria, Pérez afirmó que el diálogo abierto constituye la mejor herramienta para fortalecer la legitimidad de las empresas.
«Lo peor que puede hacer una industria es dejar de conversar. Todas las actividades productivas generan impactos; lo importante es transparentarlos, hacerse cargo de ellos y mantener informadas a las comunidades», señaló.
Agregó que la confianza también se construye cuando las personas conocen oportunamente los desafíos y las medidas que adopta una empresa frente a eventuales contingencias.
Chile como actor estratégico para Mowi
Durante la entrevista, Pérez recordó que Mowi es la mayor productora de salmón del mundo, con operaciones en siete países productores, entre ellos Noruega, Canadá, Escocia, Irlanda, Islandia, Islas Feroe y Chile.
En este contexto, destacó que Chile representa la segunda unidad de negocios más importante para la compañía a nivel global, abasteciendo principalmente los mercados de Brasil y Estados Unidos desde sus operaciones en las regiones del sur del país.
Finalmente, el ejecutivo sostuvo que el futuro de la salmonicultura dependerá cada vez más de la capacidad de las empresas para integrar sostenibilidad, innovación y desarrollo territorial en una misma estrategia.
«La sustentabilidad ya no consiste solamente en producir bien; consiste en generar valor compartido con los territorios y construir relaciones de confianza que permitan crecer de manera responsable y sostenible», concluyó.