Una reciente investigación de la Universidad de Glasgow sugiere que utilizar tanto la microscopía «tradicional» como el análisis de ADN ambiental (eDNA) puede ayudar a crear una imagen completa de las amenazas del plancton para la producción del salmón.
Tanto el zooplancton como el fitoplancton se han asociado con problemas de salud branquial en los centros de cultivo del salmón, y el problema se complica por los efectos del cambio climático en las condiciones del mar. Comprender qué especies tienen el mayor impacto en la salud de los peces es importante para la industria de la acuicultura.
Teniendo esto en cuenta, los veterinarios de la casa de estudios llevaron a cabo una vigilancia exhaustiva en dos centros de cultivo de salmón en la costa oeste de Escocia durante la temporada de crecimiento de 2021. Analizaron muestras utilizando técnicas de eDNA, que pueden identificar todas las especies presentes, así como un trabajo de microscopía más tradicional. Así indicaron en la plataforma especializada Fish Health Forum.
Sobre el estudio
Descubrieron que, en general, había una correlación deficiente entre lo que se encontraba utilizando las diferentes técnicas, y algunas especies que representan una amenaza para la salud del salmón se detectaban utilizando solo uno de los enfoques. Sin embargo, hubo una relación más fuerte entre los datos sobre fitoplancton derivados de las dos técnicas que con el zooplancton.
Además, la presencia de ADN de una especie no arrojó suficiente luz sobre cuán fuerte era su presencia en el medio ambiente, algo que se aclaró mediante microscopía.
Todo esto llevó al equipo a concluir que la mejor práctica en la actualidad sería utilizar ambos enfoques en conjunto, para proporcionar una visión general más completa de las posibles amenazas a las poblaciones de peces.
Principales amenazas planctónicas
Además de evaluar el valor relativo de las técnicas de análisis, el equipo pudo determinar, utilizando modelos estadísticos, vínculos entre especies de plancton y riesgos para la salud de los peces. Sin embargo, uno de los sitios estudiados estaba resguardado, mientras que el otro estaba en mar abierto, y esto resultó ser un factor crucial para determinar qué especies representaban los mayores riesgos.
A pesar de estas diferencias, hubo algunas especies de alto riesgo en común entre los sitios, a saber, el género de dinoflagelados unicelulares Ceratium, las larvas de copépodos (crustáceos pequeños) y la medusa hidrozoaria Lizzia blondina.
Reflejando lo que generalmente observan los productores, la abundancia de plancton alcanzó su punto máximo en los meses de verano, mientras que la composición de las especies difirió entre principios y finales de la temporada. Los científicos también observaron efectos retardados, donde los impactos en la salud asociados con cierto plancton, como Pseudo-nitzschia, un género de algas, y Cylindrotheca, un género de hongos, se produjeron después del punto máximo de presencia de esas especies.
Mejorar la salud branquial
“Para los estudios que comparan enfoques tradicionales y basados en ADN, la conclusión que mejor atiende el objetivo final de estudiar la biodiversidad suele ser ‘usar ambos’”, escribieron los investigadores en un artículo sobre su trabajo.
“En cierto modo, nuestro estudio no es una excepción, y ningún enfoque individual tiene una ventaja clara. Sin embargo, se podrían considerar varias mejoras potenciales, especialmente en las metodologías moleculares, para mejorar la detección de especies de interés”, aseveraron.
Una mayor refinación de las bases de datos de referencia sería útil, según indicaron, mientras que, para algunas especies de plancton con amenazas conocidas para los peces, los enfoques dirigidos como la PCR cuantitativa y un uso más centrado de la secuenciación del ADN podrían reducir el «ruido» en los datos, como la inclusión de organismos libres y no patógenos.
“Para generalizar sobre el alcance de las amenazas biológicas para la acuicultura de salmónidos, se requieren estudios adicionales ‘no sesgados’ en múltiples sitios a lo largo de múltiples ciclos de producción, así como mejorar la resolución del enfoque de metabarcodificación de eDNA”, concluyeron.
“Paralelamente, para comprender mejor los mecanismos del daño branquial y la mortalidad y qué organismos los impulsan, se requiere un monitoreo más detallado de la salud branquial del salmón (por ejemplo, expresión génica, histopatología) para ayudar a desenredar el papel de la toxicidad directa de las microalgas y ayudar a establecer un umbral de abundancia para fines de mitigación”, enfatizaron los expertos en el estudio.


















