La Matvælastofnun (MAST), autoridad islandesa de alimentos y asuntos veterinarios, publicó el 8 de septiembre cuatro nuevas propuestas de modificación de permisos de operación para autorizar el uso de ovas de salmón fecundadas provenientes de AquaGen Profunda, en Noruega. Se suman a las dos publicadas el 18 de agosto y a las cuatro del 25 de agosto: diez centros en total.
Quiénes solicitan el cambio
Las solicitudes cubren instalaciones de cinco compañías:
- Arnarlax, con dos instalaciones (Gileyri, permiso FE-1207, y Laxabraut en Þorlákshöfn, FE-1179)
- Kaldvík, con cuatro (Bakki II y Fiskalón en Ölfus, Laxabraut en Þorlákshöfn y Lón en Kelduhverfi)
- Laxey, con dos (Viðlagafjara y Friðarhöfn)
- Fjallalax, en Hallkelshólar (FE-1186)
- Eldisstöðin Ísþór, en Þorlákshöfn (FE-1162)
En todos los casos el texto de la propuesta es equivalente: los operadores estaban autorizados hasta ahora para usar ovas de salmón de Benchmark Genetics (StofnFiskur) y salvelino de Hólar, y piden incorporar como origen adicional la planta noruega.
Un precedente que abrió la puerta
El proceso no partió con estas diez solicitudes. MAST evaluó primero una solicitud de importación presentada por Laxey, bajo la Ley N° 54/1990 sobre importación de animales, y esa evaluación funcionó como precedente para el resto.
Durante esa consulta, los organismos técnicos convocados plantearon reparos por riesgo de enfermedades y por mezcla genética, pero no se opusieron a la importación siempre que se cumplieran condiciones de trazabilidad, certificación sanitaria y control de bioseguridad. MAST concluyó que no existían objeciones a la importación bajo esas condiciones, y con ello quedó despejado el camino regulatorio para que otros productores solicitaran modificaciones equivalentes.
Es la razón por la que las diez solicitudes avanzan en paralelo y con el mismo argumento: el análisis de riesgo de fondo ya fue hecho una vez.
El plazo que corre
Las propuestas están en consulta pública. Las observaciones deben presentarse por escrito hasta el 7 de octubre de 2026, dirigidas a MAST, identificando el número de referencia de cada expediente. Hasta que ese plazo se cierre y la autoridad resuelva, ninguna de las modificaciones está aprobada.
Qué es Profunda
La planta que está detrás de la operación es AquaGen Profunda, en Barstadvik, Noruega: la única instalación noruega de ciclo completo en tierra dedicada a reproductores y producción de ovas, inaugurada en agosto de 2023. Fue diseñada para producir ovas de alta bioseguridad durante todo el año, con una capacidad estimada en torno a los 80 millones de ovas anuales para distribución global.
Ese detalle (ciclo completo en tierra, producción continua) es lo que hace viable el argumento sanitario. Una planta terrestre aislada del medio marino permite ofrecer garantías de bioseguridad que una operación convencional no puede documentar con el mismo respaldo, y es justamente el punto sobre el que se articula la autorización.
Por qué mirar esto desde Chile
Hay dos lecturas para la industria chilena, y ninguna tiene que ver con Islandia. La primera es de mercado. La genética de salmón es un negocio concentrado en pocos proveedores globales, y hasta ahora Benchmark Genetics era el abastecedor establecido en Islandia. La entrada de AquaGen a diez centros de una sola vez cambia el equilibrio competitivo en ese mercado. Cuando dos proveedores compiten por los mismos clientes, la presión sobre precios y sobre condiciones de servicio se traslada a toda la cadena, incluidos los mercados donde ambos ya operan.
La segunda es regulatoria, y es la más útil. El caso islandés muestra un modelo de tramitación que vale la pena observar: una evaluación de riesgo hecha a fondo una sola vez, publicada, sometida a consulta y luego aplicada como precedente a solicitudes equivalentes. Para una industria como la chilena, que también depende de genética importada y donde cada autorización sanitaria se tramita por separado, el contraste es evidente.
Las objeciones planteadas por los organismos islandeses (enfermedades y mezcla genética) son además exactamente las mismas que aparecen en cualquier discusión sobre importación de ovas en Chile. La diferencia está en cómo se resuelven: con condiciones verificables de trazabilidad y bioseguridad, en un expediente público con plazo para observaciones.



















