Aysén, un territorio de belleza natural sin parangón, se encuentra en un estado de abandono preocupante. La falta de inversión en infraestructura, conectividad y desarrollo productivo ha convertido a la región en el último vagón en la estación del olvido. Las cifras actuales lo confirman de manera reveladora.
Ubicada en el sur austral de Chile, la región de Aysén se presenta como territorio de belleza natural impresionante, con glaciares majestuosos, fiordos prístinos y bosques exuberantes. Sin embargo, detrás de esta postal idílica se esconde una realidad preocupante: es la región más olvidada y rezagada del país, sumida en un profundo estancamiento económico y social.
Hace unos días, el gremio de prestadores de servicios acuícolas de la región de Aysén, AGRUPAYSEN, realizó un crudo análisis y compartió la dura realidad de la región, señalando la mala gestión política y la falta de inversión como las principales causas de la debacle económica en Aysén.
Sin ir más lejos, según datos de la Subsecretaría de Desarrollo Regional y Administrativo (Subdere), el GORE Aysén tuvo la segunda peor ejecución presupuestaria del país, con una ejecución final del 92,6% en el año 2023.
Cifras que hablan por sí solas
Crecimiento negativo: Aysén es la única región de Chile que experimentó un crecimiento económico negativo, con un -9,7% en el primer trimestre de 2024, según el Banco Central.
Tasa de desempleo al alza: En el trimestre febrero – abril 2024, la tasa de desocupación regional fue 5,9%, aumentando 1,1 puntos porcentuales (pp.) en doce meses de acuerdo con la información registrada en la Encuesta Nacional de Empleo (ENE) que elabora el Instituto Nacional de Estadísticas de Chile (INE).
Desconexión energética: La región depende de combustibles fósiles contaminantes y costosos como el diésel para su generación eléctrica, lo que impacta negativamente en la economía y el medio ambiente. Además, el inminente aumento del 30% en las tarifas de energía eléctrica impactaría aún más tanto a los hogares como a la industria local.
Zoom a la salmonicultura
Según lo informado recientemente por Loreto Seguel, directora ejecutiva del Consejo del Salmón, los indicadores de la industria salmonera en la región enfrentaron un descenso significativo en el primer trimestre de 2024.
La cantidad de centros de cultivo activos se desplomó en un 24%, pasando de 219 en 2023 a solo 166 en el primer trimestre de 2024. Esto significa que 53 centros han dejado de operar.
La biomasa también se vio afectada negativamente, con una caída del 31%. En promedio, se registraron 51.995 toneladas de salmón en cultivo, comparado con las 75.712 toneladas del mismo período en 2023.
La cosecha total de salmón en el primer trimestre de 2024 disminuyó un 16,7% respecto al mismo período de 2023. Se cosecharon 113.692 toneladas en 2024, frente a las 136.551 toneladas de 2023.
En tanto, la cantidad de centros en etapa de cosecha también experimentó una reducción del 12,5%. En el primer trimestre de 2024, hay 56 centros en cosecha, mientras que en 2023 eran 64.
Un futuro incierto
Esta situación no solo afecta la calidad de vida de los habitantes de Aysén, sino que también pone en riesgo el futuro de la región. Es importante reconocer la importancia de la salmonicultura para la zona, ya que representa más del 25% del PIB regional.
Es urgente que las autoridades tomen medidas concretas para revertir este panorama desolador. Se requieren políticas públicas efectivas que fomenten el desarrollo económico sostenible, la creación de empleos, la mejora de la infraestructura y el acceso a servicios de calidad. También es necesario potenciar el sector productivo de la salmonicultura, que se ha transformado en un motor de desarrollo no solo de este territorio, sino también de regiones vecinas.
Aysén no puede seguir siendo la región olvidada de nuestro país. Su potencial es enorme, pero necesita del apoyo y la atención de las autoridades y resto del país para poder brillar y convertirse en un polo de desarrollo sostenible y bienestar para sus habitantes. Es hora de despertar del letargo, descentralizar las acciones y que Aysén ocupe el lugar que le corresponde en esta larga y angosta faja de tierra llamada Chile.
Ubicada en el sur austral de Chile, la región de Aysén se presenta como territorio de belleza natural impresionante, con glaciares majestuosos, fiordos prístinos y bosques exuberantes. Sin embargo, detrás de esta postal idílica se esconde una realidad preocupante: es la región más olvidada y rezagada del país, sumida en un profundo estancamiento económico y social.
Hace unos días, el gremio de prestadores de servicios acuícolas de la región de Aysén, AGRUPAYSEN, realizó un crudo análisis y compartió la dura realidad de la región, señalando la mala gestión política y la falta de inversión como las principales causas de la debacle económica en Aysén.
Sin ir más lejos, según datos de la Subsecretaría de Desarrollo Regional y Administrativo (Subdere), el GORE Aysén tuvo la segunda peor ejecución presupuestaria del país, con una ejecución final del 92,6% en el año 2023.
Cifras que hablan por sí solas
Crecimiento negativo: Aysén es la única región de Chile que experimentó un crecimiento económico negativo, con un -9,7% en el primer trimestre de 2024, según el Banco Central.
Tasa de desempleo al alza: En el trimestre febrero – abril 2024, la tasa de desocupación regional fue 5,9%, aumentando 1,1 puntos porcentuales (pp.) en doce meses de acuerdo con la información registrada en la Encuesta Nacional de Empleo (ENE) que elabora el Instituto Nacional de Estadísticas de Chile (INE).
Desconexión energética: La región depende de combustibles fósiles contaminantes y costosos como el diésel para su generación eléctrica, lo que impacta negativamente en la economía y el medio ambiente. Además, el inminente aumento del 30% en las tarifas de energía eléctrica impactaría aún más tanto a los hogares como a la industria local.
Zoom a la salmonicultura
Según lo informado recientemente por Loreto Seguel, directora ejecutiva del Consejo del Salmón, los indicadores de la industria salmonera en la región enfrentaron un descenso significativo en el primer trimestre de 2024.
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La cantidad de centros de cultivo activos se desplomó en un 24%, pasando de 219 en 2023 a solo 166 en el primer trimestre de 2024. Esto significa que 53 centros han dejado de operar.
La biomasa también se vio afectada negativamente, con una caída del 31%. En promedio, se registraron 51.995 toneladas de salmón en cultivo, comparado con las 75.712 toneladas del mismo período en 2023.
La cosecha total de salmón en el primer trimestre de 2024 disminuyó un 16,7% respecto al mismo período de 2023. Se cosecharon 113.692 toneladas en 2024, frente a las 136.551 toneladas de 2023.
En tanto, la cantidad de centros en etapa de cosecha también experimentó una reducción del 12,5%. En el primer trimestre de 2024, hay 56 centros en cosecha, mientras que en 2023 eran 64.
Un futuro incierto
Esta situación no solo afecta la calidad de vida de los habitantes de Aysén, sino que también pone en riesgo el futuro de la región. Es importante reconocer la importancia de la salmonicultura para la zona, ya que representa más del 25% del PIB regional.
Es urgente que las autoridades tomen medidas concretas para revertir este panorama desolador. Se requieren políticas públicas efectivas que fomenten el desarrollo económico sostenible, la creación de empleos, la mejora de la infraestructura y el acceso a servicios de calidad. También es necesario potenciar el sector productivo de la salmonicultura, que se ha transformado en un motor de desarrollo no solo de este territorio, sino también de regiones vecinas.
Aysén no puede seguir siendo la región olvidada de nuestro país. Su potencial es enorme, pero necesita del apoyo y la atención de las autoridades y resto del país para poder brillar y convertirse en un polo de desarrollo sostenible y bienestar para sus habitantes. Es hora de despertar del letargo, descentralizar las acciones y que Aysén ocupe el lugar que le corresponde en esta larga y angosta faja de tierra llamada Chile.