La sobrealimentación de peces es una práctica común en el cultivo de salmón del Atlántico para maximizar el crecimiento y la rentabilidad. Dado que el alimento representa un alto porcentaje de los gastos operativos de un productor, la reducción periódica de la utilización del alimento que permita mantener el rendimiento productivo a largo plazo es una posible estrategia para mitigar los costos económicos de los productores y reducir el desperdicio de alimento.
Es por esta razón que un equipo de investigadores noruegos analizó el impacto del ayuno intermitente en el rendimiento productivo del salmón del Atlántico en jaulas marinas. El régimen consistió en una alimentación a los salmones con un peso corporal promedio de 3 kg hasta la saciedad cada tercer día durante un período de 6 semanas, seguido de un período de realimentación diaria de 5 semanas antes de la cosecha.
Durante todo el estudio, los científicos monitorearon y evaluaron el crecimiento de los peces, la cantidad diaria de alimento suministrado en función del apetito observado, la eficiencia de utilización periódica del alimento, la plenitud gastrointestinal y la señalización endocrina relacionada con la homeostasis energética y el control del apetito.

Aumento de apetito y reducción del crecimiento
El salmón alimentado a saciedad cada tercer día aumentó gradualmente su ingesta de alimento durante las primeras cuatro semanas de ayuno intermitente y mostró un aumento de 3 veces en el contenido estomacal después de la alimentación cuando se analizó a las 3 y 6 semanas de ayuno intermitente.
En tanto, la tasa de crecimiento en los peces en ayuno intermitente se redujo en aproximadamente un 50% y el índice de conversión alimenticia aumentó en aproximadamente un 130% en comparación con el grupo control. Esto se acompañó de una disminución del HSI y los niveles plasmáticos de Ghrl como indicadores de desequilibrio energético y un aumento de la expresión de ARNm hipotalámico de agrp1, un neuropéptido probablemente involucrado en la detección de glucosa y que actúa como estimulante de la alimentación.
Al final del régimen de ayuno intermitente de 6 semanas, los peces tenían niveles elevados de colesterol, glucosa y lactato plasmáticos, lo que sugiere una reasignación de fuentes de energía y metabolismo.
Al mismo tiempo, los ajustes metabólicos no parecieron ser perjudiciales para los peces durante el régimen de ayuno intermitente aplicado en este estudio, ya que continuaron creciendo, aunque a un ritmo más lento que los peces completamente alimentados.
Crecimiento compensatorio y ahorro de alimento
Después de regresar a la alimentación diaria, los peces en ayuno intermitente mostraron una tendencia al crecimiento compensatorio y no exhibieron diferencias en la señalización endocrina relacionada con el control del apetito y la homeostasis energética en comparación con los peces alimentados diariamente. Esto resalta la plasticidad fisiológica del salmón del Atlántico en la adaptación a la restricción alimentaria transitoria.
A su vez, los autores destacaron que el alimento ahorrado durante los 40 días de ayuno intermitente fue del 35% de la ración completa y alrededor del 75% del alimento normal utilizado cuando el salmón se acostumbró completamente al régimen de alimentación.
Bajo este escenario, los expertos enfatizaron que los hallazgos actuales ofrecen nuevos conocimientos sobre los mecanismos fisiológicos involucrados en el ayuno intermitente en el salmón del Atlántico y proponen una estrategia de alimentación que puede utilizarse durante períodos de escasez de alimentos o cuando los productores buscan alcanzar objetivos de crecimiento específicos en la acuicultura comercial.



















