Apoyada en la política de Estado que elevó la acuicultura en tierra y los Sistemas RAS al rango de prioridad estratégica de seguridad nacional, la industria nipona experimenta un crecimiento sostenido.
Según datos del Instituto de Investigación y Educación Pesquera de Japón (FRA), los centros de cultivo en el país se han triplicado en los últimos diez años, contabilizando 152 sitios operativos a 2026 entre instalaciones marinas y continentales.
Reactivación costera
En la región costera de Tohoku (sector gravemente afectado por el terremoto y tsunami del 2011), la salmonicultura marina lidera la reactivación económica local. A la tradicional producción de salmón coho en la prefectura de Miyagi se han sumado con fuerza las prefecturas de Iwate y Aomori, donde grandes corporaciones y cooperativas pesqueras han acelerado su reconversión operativa.
Un caso emblemático es Nissui Salmon Corp., filial de Nissui Corp., que opera concesiones en Otsuchi apoyada en las corrientes frías y bahías protegidas de Sanriku. Con la incorporación de sistemas automatizados, la empresa proyecta elevar su cosecha anual desde 4.200 toneladas a 10.000 toneladas para el 2030.
En esta misma línea, Okamura Foods Co., ha integrado la experiencia técnica tras la adquisición de una empresa en Dinamarca, implementando alimentación remota desde tierra firme mediante mangueras conectadas a pontones en el mar. Con el desarrollo en paralelo de instalaciones en Hokkaido, la empresa japonesa busca expandir su volumen de trucha arcoíris hasta las 12.000 toneladas anuales al cierre del 2030.
«Gyakuten Gensho»
Este dinamismo productivo coincide con un contexto de mercado favorable para el producto local frente al salmón importado desde orígenes tradicionales como Chile y Noruega. La persistente debilidad del yen, junto al encarecimiento global de los fletes aéreos refrigerados y los combustibles, ha acentuado el fenómeno de inversión de precios (Gyakuten Gensho), cerrando la brecha de costos entre el salmón congelado o importado en fresco y la oferta nacional. Grandes operadores del retail y cadenas de sushi como Sushiro han aumentado la proporción de salmón doméstico en sus cartas hasta alcanzar un 20%, asegurando un suministro fresco, estable y con menor vulnerabilidad logística.

Megaproyecto RAS
En paralelo a las operaciones en mar abierto a acuicultura en tierra mediante recirculación concentra importantes flujos de inversión privada y extranjera. En la prefectura de Chiba, la compañía FRD Japan, respaldada por Mitsui & Co., opera una planta en Futtsu basada en agua subterránea dulce, sistemas biológicos de filtración y control térmico continuo por debajo de los 15 °C, con planes de escalar a 3.500 toneladas anuales tras superar su fase piloto en Kisarazu.
A mayor escala, Pure Salmon Japan, ejecuta una inversión de USD 450 millones en Tsu, prefectura de Mie. Este complejo, emplazado en un terreno de 13,7 hectáreas con 76 macroestanques, ya inició la crianza de 250.000 ovas de salmón Atlántico y proyecta una capacidad anual de 10.000 toneladas con cosechas comerciales programadas desde inicios de 2028.

La convergencia entre la inversión de capitales privados, la adopción tecnológica y el respaldo gubernamental se alinea con la meta oficial de Tokio: asegurar la autosuficiencia alimentaria del país y capturar hasta un 30% del mercado internacional de productos y tecnologías acuícolas hacia 2040, capitalizando la creciente demanda de sushi y salmón fresco en los mercados de Asia y China.



















