Con más de siete décadas de historia, la piscicultura de Camanchaca en Polcura, comuna de Tucapel, abrió sus puertas a estudiantes de tercero y cuarto medio del Liceo Bicentenario Técnico Profesional Filidor Gaete Monsálvez, quienes tuvieron la oportunidad de vivir una experiencia que hasta ahora solo conocían desde las aulas para ver en terreno cómo comienza la cadena productiva del salmón y el trabajo técnico que desarrolla la compañía en la Región del Biobío.
El recorrido, realizado en el marco de su viaje de estudios 2026, incluyó la sala de familias y los estanques de crianza de reproductores, donde observaron peces desde los 0,15 gramos hasta los cinco kilos. El contacto con distintas etapas del desarrollo les permitió relacionar sus conocimientos con los procesos y cuidados que requiere el cultivo a escala productiva.
Para el establecimiento, ubicado en Llico, comuna de Arauco, este acercamiento complementa una formación que incorpora la especialidad de Acuicultura y un sistema de cultivo de trucha arcoíris como herramienta pedagógica. Conocer una piscicultura en operación amplía ese aprendizaje y acerca a los estudiantes a las posibilidades de desarrollo profesional que ofrece su región.
“Habíamos conocido este proceso en clases a través de presentaciones y con las instalaciones más pequeñas que tenemos en el liceo, pero verlo acá es distinto porque todo es a una escala mucho mayor. Nosotros también trabajamos con peces, pero aquí pudimos dimensionar de otra forma cómo se desarrolla esta actividad y conocer una realidad que hasta ahora habíamos visto principalmente en la sala de clases”, señaló Lisette Chanblas, alumna del Liceo Bicentenario Técnico Profesional Filidor Gaete Monsálvez.
“Para nosotros es un hito, ya que tenemos un sistema de cultivo de peces, en este caso trucha arcoíris, pero no habíamos tenido la experiencia de visitar una empresa dedicada a esta actividad. Esta visita permite conectar lo que enseñamos con una experiencia concreta de trabajo, conocer otras etapas del cultivo y ampliar las perspectivas de nuestros estudiantes sobre su futuro profesional”, destacó Belén Carmiglia Lacroix, directora del liceo.
La experiencia da continuidad a la vocación del establecimiento por vincular la enseñanza con el sector acuícola. En agosto pasado fue sede del III Encuentro de Liceos Técnicos en Acuicultura de la Región del Biobío, que congregó a más de 100 estudiantes, docentes e investigadores en una jornada de aprendizaje práctico e intercambio de experiencias.
“Llevábamos harto tiempo preparándonos para este viaje y fue una experiencia muy buena. Me gustó mucho porque pude ver por primera vez en persona el proceso de los peces, desde los alevines y las distintas etapas de su desarrollo. Conocerlo directamente en una instalación como esta fue algo totalmente distinto a lo que habíamos visto antes”, señaló Cristóbal Salas, también alumno del Liceo Bicentenario Técnico Profesional Filidor Gaete Monsálvez.
Desde Camanchaca, la apertura de sus instalaciones busca contribuir a ese vínculo entre educación y actividad productiva, propiciando espacios de colaboración con establecimientos técnicos para fortalecer la formación de futuros profesionales en una región estratégica para la salmonicultura nacional.
“En Polcura los estudiantes pudieron conocer la crianza de reproductores y el Programa de Mejoramiento Genético, un trabajo que combina conocimiento técnico, investigación y cuidado de los peces. Recibirlos es una oportunidad para compartir esa experiencia y acercar su formación a los desafíos de la actividad. Queremos seguir construyendo vínculos con la educación técnico-profesional para que los jóvenes conozcan las capacidades que existen en el Biobío y las oportunidades que ofrece la acuicultura”, señaló Darwin Suazo, jefe de la Piscicultura de Polcura de Camanchaca.
Con más de siete décadas de funcionamiento, Polcura es una de las instalaciones de cultivo de salmónidos en tierra más antiguas de Chile. Allí la compañía desarrolla sus cepas reproductoras propias, cuya descendencia continúa su cultivo en el sur del país. Ese trabajo conecta al Biobío con el inicio de una cadena que también tiene presencia regional en el procesamiento y la elaboración de productos de valor agregado en Tomé, además de su exportación a través de los puertos locales.
















