El 2 de abril, en la Casa Blanca, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció una subida generalizada de aranceles a las importaciones del resto del mundo, desatando una fuerte crisis bursátil global. La orden ejecutiva que elevaba el costo aduanero base en un 10% y aplicaba mayores tasas a rivales como China, entró en vigor tres días después. Esta medida generó angustia en los mercados y una incertidumbre que aún persiste.
Dos meses después de la implementación del arancel del 10% en Estados Unidos, las empresas chilenas exportadoras ya están evaluando el impacto inicial. Ahora bien, este aumento en el impuesto aduanero no afectó a productos clave como el cobre (el principal envío de Chile a EE. UU.), la madera y otros bienes no disponibles en el mercado estadounidense.
La evaluación del impacto varía según la industria, pero todas las evaluaciones coinciden en que existe un impacto y un alto nivel de incertidumbre. En cuanto a las exportaciones, después del cobre, que sumó US$5.600 millones en 2024 (representando el 34% del total de la canasta exportadora), el salmón del Atlántico (fresco, refrigerado o congelado) se posiciona en segundo lugar con más de US$2.000 millones exportados. Le sigue la uva fresca, que alcanzó casi US$700 millones al cierre del año pasado.
Aunque las cifras de envío aún no reflejan el impacto, la industria del salmón confirma que la decisión de Trump ha llevado a las empresas a crear estrategias para minimizar daños. Estas estrategias se centran principalmente en explorar nuevos mercados y diversificarse. Según Antonio Walker, presidente de la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA), los viajes de ejecutivos a otros países han sido constantes en los últimos meses debido a la incertidumbre que afecta a los productores, así lo señaló a Pulso de La Tercera.
Postergación de reunión clave con Estados Unidos
Sin embargo, la incertidumbre de las empresas exportadoras no disminuye. A las erráticas e impredecibles decisiones de Trump en Estados Unidos de las últimas semanas, se suma el anuncio del Gobierno chileno de posponer una reunión clave (programada para el 11 y 12 de junio bajo el TLC entre Chile y Estados Unidos) que buscaba negociar la eliminación del arancel del 10% que perjudica a los productores chilenos.
Pese a ello, desde la Subsecretaría de Relaciones Económicas Internacionales (Subrei), se le resta importancia a la postergación del encuentro entre la subsecretaria Claudia Sanhueza y Jamieson Greer, representante comercial de Estados Unidos (USTR). En su lugar, enfatizó las reuniones previas que han mantenido ambas partes.
“Cabe señalar que nuestro diálogo bilateral en el marco del TLC ocurre en paralelo a otras conversaciones que EE.UU. lleva simultáneamente con varios países del mundo, también relacionadas a los anuncios de la actual administración en materia comercial. En ese contexto, el 7 de mayo se planteó la posibilidad de reagendar la reunión de la Comisión, y se acordó buscar una fecha para el segundo semestre de 2025, una vez finalizado el diálogo bilateral en curso”, señaló en una declaración de la Subrei a Pulso.
Impactos en el futuro y vocación diversificadora
Por su parte, Loreto Seguel, presidenta ejecutiva del Consejo del Salmón, matiza la situación de su sector. Aunque las cifras de abril no reflejan un deterioro en las exportaciones de sus productos a Estados Unidos, que alcanzaron los US$235 millones en abril (su nivel más alto del año), Seguel estima que podría haber impactos en el futuro.
“Hay mucha diversidad y hay muchas empresas que exportan salmón a EE.UU. Sin embargo, en algunos casos se está compartiendo el costo (del mayor arancel) … como no se sabe lo que va a pasar, entre los importadores y los exportadores se están acordando tarifas intermedias; en otros casos, se está asumiendo 100% precio público”, afirmó Seguel, quien destacó a la industria salmonera como de alta resiliencia y muy diversificada.
La ejecutiva comentó también que el episodio de alza de aranceles ha confirmado la vocación de diversificación de la industria. “Hoy el salmón chileno ya llega a más de 100 mercados y eso muestra que es una ventaja competitiva al minuto de decir que somos una industria bastante diversificada”, afirmó Seguel, quien llegó esta semana de un viaje que incluyó Japón (Expo Osaka), China, Italia y Francia para posicionar a la industria a nivel internacional.
“Hay que esperar los datos oficiales de exportación para hacer un análisis más exhaustivo de cuál es el real impacto que tiene esto hoy en la industria. Sin embargo, tener un 10% de arancel que hace dos meses o tres meses no existía, por supuesto que genera impacto. Lo que no sabemos es si es un impacto directo respecto a Estados Unidos o un impacto colateral respecto de otros mercados… porque los competidores también se movieron… lo que pase con el salmón noruego, con el salmón escocés, con el salmón australiano, no está aislado de lo que le pasa al salmón chileno. Esta es una nueva configuración geocomercial que se está instalando y eso nos preocupa. Es importante para nosotros la gira que acabamos de terminar, recorriendo mercados”, destacó.
La importancia de la colaboración y el “arancel invisible”
Desde SalmonChile, su presidente Arturo Clément, manifestó que, si bien ha habido un impacto en la demanda de salmón chileno en el mercado de Estados Unidos tras la implementación del arancel del 10%, afirma que este ha sido difícil de cuantificar. «Pero sí, la demanda se mantiene débil y no se ha logrado una recuperación en estas primeras semanas. Sí hay un impacto en los otros mercados de destino del salmón chileno, desde el punto de vista de los ajustes de precio, como un efecto de las negativas expectativas futuras de los impactos de los mismos aranceles de EE. UU.», analizó.
Clément destacó la colaboración entre el sector público y privado de la industria salmonera para afrontar el alza arancelaria. Su objetivo es claro: lograr un acuerdo que elimine por completo el arancel del 10% y así restablecer el acceso preferencial al mercado estadounidense.
“También abordar lo que hemos denominado el ‘arancel invisible’, las múltiples trabas administrativas internas que afectan la eficiencia y competitividad de nuestro sector. Por lo tanto, hemos sostenido reuniones con la autoridad para buscar mecanismos para eliminar estas barreras y así mejorar la posición del salmón chileno, no sólo en Estados Unidos, sino en todos los mercados internacionales”, finalizó.


















