Si hay algo que caracteriza a Donald Trump es su estilo negociador. Primero lanza amenazas y luego observa cómo reaccionan los mercados, los aliados y sus propios votantes. Ahora, de vuelta en la Casa Blanca, ha retomado la retórica proteccionista con anuncios de aranceles agresivos, incluyendo la posibilidad de un 25% para productos provenientes de Canadá y México. Pero ¿qué significa esto para la industria salmonera chilena?
Oportunidad
Primero, hay que separar el ruido de la acción concreta. Trump ya lo ha hecho antes: inicia con declaraciones grandilocuentes que generan incertidumbre y luego decide si las aplica, dependiendo de la presión política y económica que reciba. Esto no suaviza el impacto de sus mensajes, pero sí obliga a leer entre líneas. No todo lo que anuncia se materializa.
Si efectivamente impone aranceles a Canadá, que es el cuarto mayor exportador de salmón en el mundo, el mercado estadounidense necesitará alternativas. Y ahí es donde Chile podría beneficiarse. Estados Unidos es el principal destino de nuestro salmón, recibiendo más del 33% del total de nuestras exportaciones y cualquier restricción a los competidores directos puede traducirse en una mayor demanda por nuestra producción.
Sin embargo, no hay que perder de vista dos factores. Por un lado, la economía estadounidense no está en su mejor momento, y aranceles como estos podrían aumentar los costos para los consumidores, afectando el consumo de productos premium como el salmón. Un ejemplo de esto es el «efecto lavadora», que, producto de los impuestos específicos para las lavadoras chinas en su primer mandato, generó un aumento del 12% en los precios de estos productos en EE.UU.
Por otro lado, Washington ha endurecido su enfoque en materia ambiental y sanitaria. El Programa de Monitoreo de Importaciones de Mariscos (SIMP) sigue reforzándose y podría usarse como una herramienta adicional para regular la entrada de productos que no cumplan con estándares más estrictos.
El escenario es complejo. Si Canadá se ve golpeado por los aranceles, Chile podría ganar espacio en el mercado estadounidense. Pero, para aprovecharlo, la industria debe fortalecer sus Gobiernos Corporativos y posicionarse como una alternativa confiable en calidad y sostenibilidad. La incertidumbre con Trump es parte del juego, pero lo importante es estar preparados para lo que realmente ocurra, no solo para lo que se anuncia.


















