Del agua dulce al mar: por qué Certified Humane creó un estándar propio para el salmón coho
La certificadora presentó un referencial específico para esta especie, incorporando criterios relacionados con la esmoltificación, la alimentación y el manejo durante todo el ciclo productivo. Su elaboración combina estudios desarrollados en salmón Atlántico, antecedentes sobre coho y experiencia productiva chilena.
El salmón coho no comienza su ciclo productivo en una jaula marina. Primero se desarrolla en agua dulce y, antes de llegar al mar, debe atravesar la esmoltificación, un proceso fisiológico que le permite adaptarse al cambio de ambiente. La Subsecretaría de Pesca y Acuicultura describe este sistema productivo como una etapa inicial en tierra y agua dulce, seguida por una fase de engorda en ambientes marinos. Ese recorrido es la base del estándar de bienestar para salmón coho que presentó Certified Humane.
Precisamente, esa transición entre ambos ambientes es uno de los aspectos que aborda el nuevo estándar de bienestar para salmón coho presentado por Certified Humane. La norma considera el ciclo completo de producción, desde las primeras etapas de crianza hasta la cosecha. Además, incorpora requisitos relacionados con calidad del agua, alimentación, ayuno, salud, transporte, manipulación y sacrificio.
Un estándar de bienestar para salmón coho adaptado a su ciclo
Certified Humane ya contaba con un estándar para salmón Atlántico. Sin embargo, según explicó Luis Mazzon, director general de Certified Humane para América Latina y Asia, el crecimiento de la producción de coho y las consultas realizadas por empresas productoras llevaron a la organización a desarrollar un referencial específico para esta especie.
La decisión también responde a sus particularidades biológicas y productivas. De acuerdo con cifras de Sernapesca entregadas por la certificadora, la producción chilena de coho alcanzó 309.521 toneladas durante 2025. Además, el producto mantiene una presencia relevante en mercados como Brasil y Japón.
Contar con dos estándares no significa que el bienestar se evalúe bajo principios completamente distintos. Ambas normas consideran el monitoreo de los peces, la calidad del agua, la prevención de enfermedades, la vacunación, el manejo, el transporte y la cosecha. La diferencia está, principalmente, en cómo estos criterios se aplican según las características de cada especie y las distintas etapas de su desarrollo.
Diferencias entre especies
En ese sentido, Mazzon explicó que el coho alcanza su peso comercial en menos tiempo y presenta diferencias en su comportamiento alimentario y en su adaptación al agua de mar. También mencionó una menor incidencia de Caligus rogercresseyi y del síndrome rickettsial del salmón (SRS) bajo determinadas condiciones productivas.
Estas diferencias pueden modificar el tipo de manejo y la frecuencia de algunas intervenciones sanitarias, pero no significan que el coho sea inmune a las enfermedades. La evidencia científica apunta, más bien, a que ambas especies pueden responder de manera distinta frente a un mismo desafío.
Un ejemplo aparece en un estudio publicado por Vargas-Chacoff y colaboradores en 2016. El estudio comparó la respuesta metabólica del salmón Atlántico y el coho frente a una infestación experimental con Caligus rogercresseyi. Los investigadores observaron diferencias entre ambas especies y, en el caso del coho, una activación más temprana de mecanismos relacionados con el uso de carbohidratos y aminoácidos para obtener energía.
El estudio no establece los límites de la certificación ni determina qué tratamientos deben aplicarse. Su aporte está en demostrar que la respuesta fisiológica frente al parásito no es idéntica en ambas especies. Es un antecedente que ayuda a comprender por qué algunos criterios de bienestar requieren una aplicación diferenciada.
La evidencia detrás de los parámetros
Esa diferenciación, sin embargo, no implica partir desde cero. Para establecer parámetros generales como densidad, ayuno y calidad del agua, Certified Humane indicó que utilizó principalmente investigaciones desarrolladas en salmón Atlántico. Esa base científica fue complementada con antecedentes específicos sobre el comportamiento alimentario del coho, su proceso de esmoltificación y la experiencia productiva chilena.
Entre los trabajos utilizados como referencia para el estándar de salmón Atlántico se encuentra el estudio de Turnbull y colaboradores sobre densidad y bienestar en jaulas comerciales. Este analizó la variación de distintos indicadores a medida que aumentaba la cantidad de peces por unidad de volumen.
En materia de alimentación, también se consideró la revisión publicada en 2024 por Hvas y colaboradores sobre los efectos del ayuno en el bienestar del salmón Atlántico. El trabajo distingue entre ayunos breves, asociados a determinadas operaciones productivas, y periodos prolongados de restricción alimentaria.
La transición hacia el mar constituye otro punto relevante. Una investigación de Khaw y colaboradores examinó la importancia de identificar correctamente el estado fisiológico de los peces antes de transferirlos al agua de mar. Esto se debe a la relación que este proceso puede tener con la supervivencia y el crecimiento posterior.
A estos antecedentes se sumaron datos productivos nacionales. Según Certified Humane, los límites máximos de mortalidad fueron establecidos tomando como referencia el informe sanitario más reciente de Sernapesca. Sus reportes consideran las fases de agua dulce y agua de mar.
De esta manera, el estándar combina literatura científica disponible, antecedentes específicos de la especie e información de la producción chilena. No obstante, durante las entrevistas realizadas para este artículo no se proporcionó el listado completo de investigaciones utilizadas para definir cada uno de los parámetros específicos de la norma para coho.
Del estándar de bienestar para salmón coho a la certificación
La revisión de estos antecedentes y la elaboración del documento estuvieron a cargo de un comité científico integrado por especialistas en bienestar animal, acuicultura y producción de salmones. Certified Humane indicó que el proyecto fue liderado por un profesional con doctorado en acuicultura y estudios posdoctorales en bienestar animal.
En el proceso también participaron dos profesionales chilenos: uno vinculado al sector productor de coho y otro con experiencia como consultor en bienestar animal. Según la organización, su selección consideró la trayectoria académica y de investigación, además de acuerdos de confidencialidad y mecanismos de revisión de posibles conflictos de interés.
Una vez definido el estándar, su cumplimiento se verifica mediante auditorías. La certificación es voluntaria y contempla la revisión de aspectos como calidad del agua, alimentación, ayuno, esmoltificación, mortalidad, manejo, transporte, aturdimiento y trazabilidad.
El alcance del sello también depende de cuánto de la cadena productiva se encuentre certificado. Una empresa puede acreditar un servicio específico, como transporte o manejo, pero eso no permite utilizar automáticamente el sello en el producto final. Para ello, Certified Humane exige que el ciclo completo esté certificado.
La norma, además, no se plantea como un documento definitivo. Certified Humane define sus estándares como instrumentos dinámicos, que pueden modificarse a medida que surgen nuevos antecedentes científicos y se acumula experiencia a partir de las auditorías.
Ese proceso de discusión continuará este 8 de octubre, cuando la organización realice un webinar junto con integrantes de su comité técnico. La actividad abordará las principales diferencias entre los estándares de bienestar para salmón Atlántico y coho. También permitirá profundizar en los criterios utilizados para elaborar y aplicar la nueva norma.
El salmón coho no comienza su ciclo productivo en una jaula marina. Primero se desarrolla en agua dulce y, antes de llegar al mar, debe atravesar la esmoltificación, un proceso fisiológico que le permite adaptarse al cambio de ambiente. La Subsecretaría de Pesca y Acuicultura describe este sistema productivo como una etapa inicial en tierra y agua dulce, seguida por una fase de engorda en ambientes marinos. Ese recorrido es la base del estándar de bienestar para salmón coho que presentó Certified Humane.
Precisamente, esa transición entre ambos ambientes es uno de los aspectos que aborda el nuevo estándar de bienestar para salmón coho presentado por Certified Humane. La norma considera el ciclo completo de producción, desde las primeras etapas de crianza hasta la cosecha. Además, incorpora requisitos relacionados con calidad del agua, alimentación, ayuno, salud, transporte, manipulación y sacrificio.
Un estándar de bienestar para salmón coho adaptado a su ciclo
Certified Humane ya contaba con un estándar para salmón Atlántico. Sin embargo, según explicó Luis Mazzon, director general de Certified Humane para América Latina y Asia, el crecimiento de la producción de coho y las consultas realizadas por empresas productoras llevaron a la organización a desarrollar un referencial específico para esta especie.
La decisión también responde a sus particularidades biológicas y productivas. De acuerdo con cifras de Sernapesca entregadas por la certificadora, la producción chilena de coho alcanzó 309.521 toneladas durante 2025. Además, el producto mantiene una presencia relevante en mercados como Brasil y Japón.
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Contar con dos estándares no significa que el bienestar se evalúe bajo principios completamente distintos. Ambas normas consideran el monitoreo de los peces, la calidad del agua, la prevención de enfermedades, la vacunación, el manejo, el transporte y la cosecha. La diferencia está, principalmente, en cómo estos criterios se aplican según las características de cada especie y las distintas etapas de su desarrollo.
Diferencias entre especies
En ese sentido, Mazzon explicó que el coho alcanza su peso comercial en menos tiempo y presenta diferencias en su comportamiento alimentario y en su adaptación al agua de mar. También mencionó una menor incidencia de Caligus rogercresseyi y del síndrome rickettsial del salmón (SRS) bajo determinadas condiciones productivas.
Estas diferencias pueden modificar el tipo de manejo y la frecuencia de algunas intervenciones sanitarias, pero no significan que el coho sea inmune a las enfermedades. La evidencia científica apunta, más bien, a que ambas especies pueden responder de manera distinta frente a un mismo desafío.
Un ejemplo aparece en un estudio publicado por Vargas-Chacoff y colaboradores en 2016. El estudio comparó la respuesta metabólica del salmón Atlántico y el coho frente a una infestación experimental con Caligus rogercresseyi. Los investigadores observaron diferencias entre ambas especies y, en el caso del coho, una activación más temprana de mecanismos relacionados con el uso de carbohidratos y aminoácidos para obtener energía.
El estudio no establece los límites de la certificación ni determina qué tratamientos deben aplicarse. Su aporte está en demostrar que la respuesta fisiológica frente al parásito no es idéntica en ambas especies. Es un antecedente que ayuda a comprender por qué algunos criterios de bienestar requieren una aplicación diferenciada.
La evidencia detrás de los parámetros
Esa diferenciación, sin embargo, no implica partir desde cero. Para establecer parámetros generales como densidad, ayuno y calidad del agua, Certified Humane indicó que utilizó principalmente investigaciones desarrolladas en salmón Atlántico. Esa base científica fue complementada con antecedentes específicos sobre el comportamiento alimentario del coho, su proceso de esmoltificación y la experiencia productiva chilena.
Entre los trabajos utilizados como referencia para el estándar de salmón Atlántico se encuentra el estudio de Turnbull y colaboradores sobre densidad y bienestar en jaulas comerciales. Este analizó la variación de distintos indicadores a medida que aumentaba la cantidad de peces por unidad de volumen.
La transición hacia el mar constituye otro punto relevante. Una investigación de Khaw y colaboradores examinó la importancia de identificar correctamente el estado fisiológico de los peces antes de transferirlos al agua de mar. Esto se debe a la relación que este proceso puede tener con la supervivencia y el crecimiento posterior.
A estos antecedentes se sumaron datos productivos nacionales. Según Certified Humane, los límites máximos de mortalidad fueron establecidos tomando como referencia el informe sanitario más reciente de Sernapesca. Sus reportes consideran las fases de agua dulce y agua de mar.
De esta manera, el estándar combina literatura científica disponible, antecedentes específicos de la especie e información de la producción chilena. No obstante, durante las entrevistas realizadas para este artículo no se proporcionó el listado completo de investigaciones utilizadas para definir cada uno de los parámetros específicos de la norma para coho.
Del estándar de bienestar para salmón coho a la certificación
La revisión de estos antecedentes y la elaboración del documento estuvieron a cargo de un comité científico integrado por especialistas en bienestar animal, acuicultura y producción de salmones. Certified Humane indicó que el proyecto fue liderado por un profesional con doctorado en acuicultura y estudios posdoctorales en bienestar animal.
En el proceso también participaron dos profesionales chilenos: uno vinculado al sector productor de coho y otro con experiencia como consultor en bienestar animal. Según la organización, su selección consideró la trayectoria académica y de investigación, además de acuerdos de confidencialidad y mecanismos de revisión de posibles conflictos de interés.
Una vez definido el estándar, su cumplimiento se verifica mediante auditorías. La certificación es voluntaria y contempla la revisión de aspectos como calidad del agua, alimentación, ayuno, esmoltificación, mortalidad, manejo, transporte, aturdimiento y trazabilidad.
El alcance del sello también depende de cuánto de la cadena productiva se encuentre certificado. Una empresa puede acreditar un servicio específico, como transporte o manejo, pero eso no permite utilizar automáticamente el sello en el producto final. Para ello, Certified Humane exige que el ciclo completo esté certificado.
La norma, además, no se plantea como un documento definitivo. Certified Humane define sus estándares como instrumentos dinámicos, que pueden modificarse a medida que surgen nuevos antecedentes científicos y se acumula experiencia a partir de las auditorías.
Ese proceso de discusión continuará este 8 de octubre, cuando la organización realice un webinar junto con integrantes de su comité técnico. La actividad abordará las principales diferencias entre los estándares de bienestar para salmón Atlántico y coho. También permitirá profundizar en los criterios utilizados para elaborar y aplicar la nueva norma.