El bienestar animal dejó hace rato de ser una discusión filosófica en la acuicultura y se convirtió en un requisito de acceso a mercado. El Aquatic Life Institute (ALI) publicó el 8 de septiembre la quinta edición de su Aquaculture Certification Schemes Benchmark, el único instrumento global de base científica dedicado a medir qué tan sólidos y explícitos son los estándares de bienestar animal dentro de los esquemas de certificación acuícola.
La pregunta que responde el informe no es si un productor cumple bien con su certificación, sino algo previo: qué tan exigente es esa certificación en materia de bienestar. Es una auditoría a los auditores.
Un alcance mayor que en ediciones anteriores
La edición 2026 evaluó 12 esquemas de certificación y 2 agencias de calificación, el alcance más amplio hasta la fecha, con mayor diversidad geográfica y regulatoria que en años previos.
En el podio:
| Posición | Esquema | Puntaje |
|---|---|---|
| 1 | Certified Humane | 9,50 |
| 2 | RSPCA | 8,45 |
| 3 | Aquaculture Stewardship Council (ASC) | 7,95 |
Certified Humane retiene el primer lugar por segundo año consecutivo y además subió su puntaje hasta 9,5, tras incorporar nuevas disposiciones de bienestar animal en sus estándares.
El otro dato destacado del informe es el de Best Aquaculture Practices (BAP), que registró una de las mayores mejoras en el puntaje global de esta edición. El ALI lo atribuye a un compromiso concreto del esquema con el fortalecimiento de sus exigencias de bienestar.
Los seis criterios que definen el puntaje
El benchmark mide qué tan a fondo cada certificadora integra seis dimensiones en sus estándares:
- Calidad del agua
- Densidad de cultivo
- Enriquecimiento ambiental
- Composición del alimento
- Transporte y manipulación
- Aturdimiento y faena
Para la salmonicultura, tres de esas dimensiones concentran el debate técnico: la densidad de cultivo, el transporte de peces vivos y (sobre todo) el aturdimiento previo a la faena, donde la diferencia entre un método efectivo y uno deficiente es medible y verificable.
A esos seis criterios se suma un componente adicional que puede mover el puntaje final: las prohibiciones explícitas. El benchmark considera si el esquema prohíbe el cultivo de pulpo, la ablación del pedúnculo ocular en camarones, el uso de insectos en el alimento acuícola, los organismos genéticamente modificados para acelerar el crecimiento y el uso injustificado de antimicrobianos.
Por qué esto le importa a la industria chilena
Dos de los esquemas evaluados son los que efectivamente pesan en la salmonicultura chilena: ASC y BAP. Son las certificaciones que los grandes retailers de Europa y Estados Unidos exigen en sus políticas de abastecimiento, y son las que aparecen en los contratos.
Que ASC obtenga 7,95 y quede tercero no es una mala noticia para quienes están certificados bajo ese esquema: significa que el estándar bajo el cual operan está entre los más exigentes del mundo en bienestar animal. Y que BAP muestre una de las mayores mejoras del año anticipa una dirección clara: los requisitos van a seguir subiendo.
Ese es el punto práctico del informe para un productor. Un benchmark que empuja a las certificadoras a endurecer sus estándares termina, con uno o dos años de desfase, traduciéndose en nuevos requisitos de auditoría en los centros de cultivo. Anticiparlos es más barato que reaccionar a ellos.
El efecto que el informe busca provocar
El ALI es explícito respecto de que el objetivo del ejercicio no es rankear por rankear, sino mover a las certificadoras. «Este año vimos que los esquemas de certificación se involucraron con nuestros hallazgos, reconsideraron requisitos existentes y, en algunos casos, hicieron cambios o asumieron compromisos concretos en respuesta», señaló Steffan Edward, líder de certificación del Aquatic Life Institute. «Eso es exactamente lo que esperamos que este trabajo logre».
Desde el esquema mejor evaluado, Rosangela Poletto, directora del comité científico de Certified Humane, valoró el resultado: «Nos honra que Certified Humane haya sido reconocido nuevamente como el esquema mejor puntuado en el Benchmark de Esquemas de Certificación Acuícola 2026 del ALI».



















