Las empresas tendrán que contar en terreno con equipos de oxígeno listos para usar en la superficie que alcancen para todo el trayecto en caso de un traslado médico, radios para comunicarse directo con la Armada y escalas seguras para sacar a un buzo del agua si la altura de la embarcación complica la salida. Además, será obligación anotar de forma digital cuánto tiempo bajan, la profundidad máxima y el tipo de aire o mezcla de gas que utilizaron.
La aplicación inmediata de estas exigencias responde a la necesidad de frenar los graves accidentes y pérdidas de vidas que se han registrado en las faenas marítimas del sur del país. Con este cambio, las mutuales están obligadas por ley a armar un plan de seguridad específico para buceo en cada empresa donde tengan trabajadores afiliados. Para asegurar que esto se cumpla, se entregarán una lista de control para que los centros de cultivo y empresas contratistas revisen si están al día antes de que lleguen los fiscalizadores de la Dirección de Trabajo o de la Armada.
Plazos definitivos para la Guía de Buceo Seguro
Los organismos que administran el seguro de accidentes deberán unificar sus manuales en un documento llamado Guía de Buceo Seguro. Este texto tendrá que estar listo y enviado a la Suseso a más tardar el 31 de agosto de 2026. Un mes después, el 30 de septiembre de 2026, las mutuales deberán publicarlo en sus sitios web y mandarlo directamente a los jefes de las empresas.
En ese marco, durante los últimos tres meses del año, se realizarán talleres obligatorios para enseñar el contenido de la guía tanto a los dueños como a los buzos y sus sindicatos.
Curso de primeros auxilios cada dos años
Los cursos dictados por las mutuales se tendrán que actualizar cada dos años con los últimos conocimientos médicos. Estos programas incluirán capacitación obligatoria en primeros auxilios para que los equipos en terreno sepan reconocer rápido los síntomas del «mal de presión» (enfermedad por descomprensión) y como usar los trajes y elementos de protección según las corrientes de la zona. En paralelo, las mutuales deberán tener al menos un médico especialista en medicina hiperbárica y preparar en temas de buceo a sus prevencionistas de riesgos, enfermeros y técnicos que visitan las faenas.


















