Inmersa en el bosque nativo frondoso y aguas cristalinas, se encuentran las instalaciones de la Piscicultura de Hendrix Genetics Chile, ubicada en la localidad de Catripulli, comuna de Curarrehue, región de La Araucanía.
En el lugar, iniciamos el recorrido en el origen de la vida del salmón del Atlántico, se trata de la sala de incubación de la compañía, donde Patricio Tiznado, jefe del área de Reproducción de Hendrix Genetics Chile, detalló que la sala cuenta con una capacidad de incubación cercana a los 25 a 30 millones de ovas, distribuidas en 1.440 incubaciones, lo que representa un sistema de gran escala y precisión. Allí se realiza el proceso de fertilización artificial, incluyendo la evaluación del semen y su aplicación controlada sobre las ovas. Luego, se clasifica de acuerdo con los estándares de calidad internos antes de iniciar el proceso de incubación.
“Normalmente esperan hasta las 280 unidades térmicas. Hacemos el proceso de shocking y luego la selección por windsorter, separando las ovas buenas de las muertas”, detalló Tiznado. Posteriormente, las ovas alcanzan 320 unidades térmicas antes de ser procesadas en la máquina ProSorte, capaz de tratar entre 80.000 y 100.000 ovas por hora, garantizando una selección más fina y precisa”, explicó Tiznado.
Después de un período de descanso de aproximadamente 10 días, las ovas se entregan a los clientes, entre ellos Aqua Craft, una empresa rusa que recibe batch de ovas entre 2 y 2,5 millones desde abril a septiembre. “Desde 2023 a la fecha, hemos acumulado cerca de 29,3 millones de ovas-ojo entregadas al cliente”, precisó el especialista.

Innovación que rompe la estacionalidad
Una de las innovaciones destacadas por Hendrix Genetics Chile es la producción continua durante todo el año, lo que rompe con la estacionalidad tradicional del ciclo reproductivo del salmón.
“El salar es estacional en su ciclo de reproducción, normalmente otoño-invierno. Nosotros lo rompimos. Hoy lo hacemos de enero a diciembre, todas las semanas. Esa es la gran innovación que tenemos”, afirmó Tiznado.
El área mantiene una producción anual entre 25 y 35 millones de ovas-ojo, bajo un estricto control térmico. La temperatura es clave: los salmones son organismos poiquilotermos, cuyo desarrollo se mide en unidades térmicas acumuladas, es decir, la suma diaria de la temperatura ambiental. “Si procesas los huevos en unidades térmicas erradas, puedes afectar el desarrollo embrionario”, explicó.
En este sentido, la ubicación de Catripulli resulta estratégica. Las vertientes de la zona ofrecen aguas frías y estables, entre 8 y 8,5°C, condiciones ideales para incubaciones similares al ambiente natural. “La novena región es conocida como la maternidad de la industria, porque su calidad de agua es muy buena”, destacó el jefe de reproducción.

Eligiendo a los mejores peces de cada generación
Un momento emotivo también se vivió en la inauguración de la sala de familia nombrada Neil J. Manchester, en memoria y reconocimiento póstumo del fallecido ex encargado de Acuicultura en Hendrix Genetics, que cuenta con una larga trayectoria en la industria acuícola mundial.
En esta área de la piscicultura, Marta Arévalo, jefa de Genética e I+D de Hendrix Genetics Chile, explicó el trabajo con las familias genéticas y su crianza bajo condiciones controladas. “En esta sala ingresamos nuestras familias seleccionadas y las cultivamos durante ocho o nueve meses hasta que los alevines alcanzan de 10 a 15 gramos. Como somos una sala de familia, todas las unidades deben tener las mismas condiciones para que las familias expresen su potencial genético sin variaciones ambientales”, señaló.

El área cuenta con más de 150 unidades alimentadas con agua de vertiente y pozo, funcionando a flujo abierto y con iluminación homogénea. De este proceso se conforman los grupos genéticos base del programa, entre ellos:
- El núcleo, conformado por reproductores que darán continuidad al programa genético.
- Grupos centinelas, enviados a centros de mar de clientes para evaluar su desempeño productivo y de calidad de canal.
- Grupos de desafío experimental, que son expuestos a patógenos en centros de investigación ubicados principalmente en Puerto Montt, para medir resistencia a enfermedades.
- Grupos multiplicadores, que concentran la mayor ganancia genética y cuyo valor se transfiere directamente a los clientes.
Toda la información generada —de rendimiento, resistencia y calidad— se integra en una base de datos central en Holanda, donde genetistas de la compañía analizan los resultados y establecen los índices genéticos que determinan los mejores individuos de cada generación.
“Nuestros productos se ajustan a las necesidades de cada cliente, priorizando rasgos como resistencia a enfermedades o crecimiento, y también adaptaciones a condiciones ambientales específicas, como en Magallanes, donde se desarrollan líneas adaptadas a la zona”, explicó Arévalo.

Gestión del agua y compromiso ambiental
La visita también incluyó la planta de tratamiento de aguas de las instalaciones, guiada por Carlos Rossi, gerente de Operaciones de Hendrix Genetics Chile. El recinto, fundado en 1996, está dividido en tres subcentros —Catripulli I, II y III— y trata un volumen de 2.300 litros de agua por segundo, filtrando tanto las áreas de reproductores de salmón como de alevinaje de trucha y coho.
“Devolvemos el 35% del agua en una restitución y el 60% restante en otra. Filtramos alrededor de 1.500 litros por segundo como máximo”, indicó Rossi.
El sistema incluye filtros rotatorios que tratan el agua residual, separan el lodo y desinfectan el efluente mediante ozono antes de su reintegración al flujo. Los residuos generados, principalmente lodos orgánicos compuestos por alimento no consumido y heces, son derivados a la empresa Rilesur, donde se realiza compostaje.
Además, Hendrix Genetics participa en el plan de descontaminación del Lago Villarrica, al ingresar los efluentes de la piscicultura en el estero Huililco, que está en la cuenca que alimenta al lago. En este sentido, la compañía se encuentra en constante monitoreo de la calidad del agua, que asegura se ha mantenido desde el comienzo, por lo que cuenta con las certificaciones y autorizaciones correspondientes para operar. Además, están realizando el esfuerzo para que se puedan reducir las toneladas de fósforo emitidas anualmente en el marco del plan de descontaminación del lago.
Ahora bien, Rossi destacó que las instalaciones comenzaron a construirse en 1996 y entre el año 2010 y 2011, cuando él ingresó a la compañía, se producían cerca de 200 toneladas y actualmente la piscicultura tiene una RCA aprobada para 996 toneladas, pero hoy en día la producción es entre 400 y 450 toneladas al año.

Visión global y proyección genética en Chile
En la instancia, se contó con la presencia de Richard Maatman, CEO de Hendrix Genetics, quien destacó la importancia del mercado chileno para la compañía. “Reconocemos que Chile es un importante productor de salmón. Por eso estamos aquí. Hay pocas compañías genéticas en el mundo activas en salmón, y nosotros somos una de ellas. El mercado chileno aún tiene potencial para seguir creciendo”, afirmó.
Maatman, genetista formado en la Universidad de Wageningen, subrayó además el papel de la genética en la sostenibilidad futura: “En términos de producción, la genética puede desempeñar un rol muy importante para abordar los desafíos y ayudar a los productores a hacer crecer su mercado”, aseguró.
Por su parte, Robbert Blonk, director de la división de salmónidos de Hendrix Genetics que también arribó desde Holanda a La Araucanía en Chile, recordó que la genética animal es un componente clave en la seguridad alimentaria global. “Según la FAO y el Banco Mundial, necesitamos producir entre un 30% y un 40% más de alimentos en los próximos 20 años, de manera sostenible. Aplicando las tecnologías disponibles, podríamos producir un 30% más con una huella de carbono un 70% menor”, destacó.
Ambos directivos coincidieron en la importancia de un debate informado respecto al uso de tecnologías como la edición genética. “Es un tema sensible, pero el diálogo debe basarse en ciencia y hechos, no en percepciones”, señaló Maatman. Blonk añadió que Hendrix está involucrada en proyectos de investigación para explorar el potencial de estas herramientas en la resistencia a enfermedades y bienestar animal, aunque su implementación comercial aún requiere tiempo y aceptación pública.

Por su parte, Rodrigo Torrijo, gerente general de Hendrix Genetics Chile, comentó que “las proyecciones de la compañía a nivel nacional se centran en responder a los desafíos crecientes del ambiente de cultivo del salmón en Chile. La principal iniciativa de I+D es abordar el impacto del probable cambio climático, que ha hecho que factores como las bajas de oxígeno sean más persistentes y que los patrones de lluvia cambien”.
Para enfrentar estos ambientes cada vez más complejos y mantener la productividad de sus clientes, la empresa ha desarrollado la experiencia «Envirotron». Esta iniciativa busca identificar y seleccionar peces con el rasgo de «robustez» (un rasgo complejo), es decir, aquellos que puedan lidiar de mejor manera con condiciones ambientales adversas, independientemente de la variabilidad del medio.
Además de este foco en la robustez ambiental, indicó que Hendrix Genetics está orientando sus esfuerzos hacia el segmento de producción de salmón en sistemas de recirculación (RAS). Esto se realiza en paralelo a la mejora continua de sus herramientas genéticas tradicionales.
Específicamente, la compañía sigue mejorando la aplicación de la genómica para potenciar la resistencia a enfermedades clave en la salmonicultura chilena, como el SRS (Septicemia Rickettsial del Salmón) y el BKD (Enfermedad Bacteriana del Riñón), una estrategia que, según Torrijo, les ha funcionado muy bien.

Vinculación con el territorio y las comunidades
Constanza Romero, encargada de Territorio y Sustentabilidad de Hendrix Genetics Chile detalló que la estructura de su vinculación comunitaria sucede a partir de un mapeo de actores que segmenta sus grupos de interés en anillos concéntricos. El anillo principal incluye a sus operadores, de los cuales la mayoría son del sector y muchos pertenecen a comunidades indígenas o juntas de vecinos. Los anillos posteriores incorporan a las organizaciones sociales de Catripulli y Curarrehue (como la escuela, interconectada a través de los hijos de los trabajadores), autoridades locales de Curarrehue, el gobierno regional y universidades.
“La estrategia se basa en tres ejes de trabajo: el fortalecimiento de las relaciones con grupos de interés (cuyo objetivo es el vínculo con la comunidad), la gestión de desarrollo local y las iniciativas ambientales comunitarias. Este enfoque integral busca asegurar que todas las estrategias de acción se desplieguen de manera efectiva en el territorio”, explicó Romero.
En el caso de la gestión de desarrollo local las acciones se centran en el fortalecimiento territorial y la mejora de la calidad de vida. Esto incluye la asesoría a vecinos para postular a fondos concursables (como el proyecto de reciclaje con una comunidad indígena) y la realización de un diagnóstico comunitario para identificar emprendedores y necesidades prioritarias del sector, con el fin de trabajarlas con el municipio.
En el ámbito ambiental, promueven el reciclaje (electrónico, de pallets para mobiliario y de bolsas plásticas para fines oncológicos), mantienen un «punto verde» de limpieza y realizan la limpieza mensual del río como compromiso ambiental. Finalmente, están realizando un sondeo socioambiental con la consultora Biogea para conocer el punto de vista de los vecinos más cercanos buscando la validación social de sus acciones.

Una mirada hacia el futuro
El recorrido por la piscicultura en Catripulli permitió observar la combinación de rigurosidad científica, innovación tecnológica y compromiso ambiental que guía el trabajo de Hendrix Genetics en Chile. Desde la precisión en la incubación y selección genética hasta el tratamiento del agua y la gestión sustentable de residuos, la operación en La Araucanía se consolida como un referente regional, nacional e internacional en el desarrollo genético en la acuicultura.
En palabras de su equipo, el desafío continúa: producir con excelencia biológica, responsabilidad ambiental y proyección global.


















