Un equipo de investigadores del Centro Nacional de Maricultura (NCM) en Eilat y del Instituto Tecnológico de Israel desarrolló un sistema de inteligencia artificial capaz de “escuchar” a los peces y determinar si aún tienen hambre, están saciados o experimentan estrés, mediante el análisis de los sonidos que producen al alimentarse.
El hallazgo, anunciado el lunes 11 de enero, posiciona a esta tecnología como una herramienta clave para enfrentar uno de los mayores desafíos de la acuicultura moderna: el control eficiente de la alimentación, un factor crítico tanto en los costos productivos como en el impacto ambiental de las granjas.
IA entrenada para reconocer el sonido del hambre
Los investigadores entrenaron algoritmos de aprendizaje automático para identificar el sonido distintivo que emite el pez al morder los pellets de alimento, separándolo del ruido de fondo propio de los sistemas de cultivo. Estas “firmas acústicas” permiten monitorear en tiempo real el comportamiento alimentario de los peces.
A partir de esta información, el sistema puede determinar si los peces continúan comiendo activamente, si ya han alcanzado la saciedad o si presentan señales de estrés, entregando datos clave para ajustar la alimentación de forma precisa y automática.
Menos desperdicio, más bienestar
Actualmente, muchas granjas acuícolas se basan en estimaciones generales de alimentación, calculadas según el peso de los peces y tablas estándar. Este enfoque puede conducir tanto a la sobrealimentación —con el consiguiente desperdicio de alimento y deterioro de la calidad del agua— como a la subalimentación, que afecta el crecimiento, aumenta el estrés y eleva el riesgo de enfermedades.
El método basado en el sonido se perfila como una alternativa más fina y eficiente, capaz de optimizar el uso del alimento, reducir residuos y mejorar el bienestar animal, aspectos clave para la sostenibilidad del sector.
Hacia una acuicultura inteligente y sostenible
Según el equipo investigador, esta tecnología tiene el potencial de escalar a distintos sistemas productivos, ofreciendo una solución automatizada y de bajo impacto para una industria en rápido crecimiento. Además de optimizar la alimentación, el sistema podría convertirse en una herramienta complementaria para el monitoreo del bienestar de los peces, alineándose con las crecientes exigencias ambientales y productivas de la acuicultura global.


















