Tras los ataques registrados entre el 28 de febrero y el 1 de marzo de 2026. Lo que hace 1 semana era una tensión geopolítica se ha transformado en un conflicto a gran escala que ha bloqueado las rutas intercontinentales de productos frescos.
Colapso logístico
El Aeropuerto Internacional de Dubai, punto neuralgico para las operaciones de Emirates SkyCargo y unas de las principales puertas de entrada para el salmón noruego y chileno hacia Asia, confirmó daños estructurales en sus terminales tras el impacto de misiles y drones iraníes.
Por ahora las operaciones en el Aeropuerto Internacional de Dubai se mantienen suspendidas. En este marco, Emirates ha congelado todas las reservas de cargas (booking freeze)(EXPLICAR).
Actualmente, las operaciones en DXB y en el Aeropuerto Zayed de Abu Dabi están suspendidas. Se estima que miles de toneladas de productos perecederos quedarán varadas, lo que deriva en pérdidas totales de stock debido a la ruptura de la cadena de frío y la falta de vuelos de conexión. Esto obliga a las plantas de proceso a replantear sus cosechas ante la imposibilidad de embarcar el producto hacia sus destinos habituales en el Golfo.
El estrecho de Ormuz
La situación se agrava con el anuncio del Gobierno de Irán que anunciaba el cierre de operaciones en el Estrecho de Ormuz. Siendo uno de los puntos más vitales para el transporte global de petróleo y gas. Sumado a que contiene gran parte de la carga que abastece a los países del golfo.
La incertidumbre en Ormuz ya está empujando los fletes al alza. Aunque el crudo se mantiene cerca de los 78 USD, la imposición de ‘recargos por riesgo de guerra’ por parte de las navieras como Maersk y MSC obliga a agregar un costo adicional al flete básico para cubrir los seguros más altos y los riesgos de navegación en zonas de combate, lo que encarece inevitablemente el costo final del salmón puesto en destino.
Desafíos para el salmón en Asia
El escenario para mercados estratégicos para China y el Sudeste Asiático se ha vuelto complejo y lleno de incertidumbres en los últimos días, debido a la drástica reducción de la oferta de espacio de carga. Al estar inoperativas las flotas de las aerolíneas del Golfo, el volumen de salmón que puede volar hacia el este se ha desplomado, lo que generará una presión alcista inmediata en las tarifas de los pocos vuelos que logren operar por rutas alternativas. Esta falta de «asientos» para el pescado fresco obligará a una competencia feroz por el espacio disponible, donde solo los cargamentos con mayores márgenes podrán costear los nuevos precios del flete.
Asimismo las rutas de desvíos para evitar el conflicto prolongan los tiempos de vuelo, poniendo en riesgo la frescura del salmón en las góndolas asiáticas. Ante este escenario, los exportadores deben evaluar si el producto resiste trayectos más largos. Además el salmón compite por espacio con suministros militares y de emergencia, que suelen tener prioridad en momentos bélicos.
Esto ha obligado a las empresas de transporte a saturar las rutas alternativas por el Océano Pacífico y a reaccionar con rapidez ante el conflicto bélico en el Oriente Medio.
Desafíos operativos
La crisis actual en el corazón de la logistica hacia mercados de Asía y Medio Oriente, marca un punto de inflexión para la planificación mundial en el 2026. La industria del salmón, caracterizada por su agilidad y resiliencia, se enfrenta hoy a un tablero donde la eficiencia logística ya no depende de la capacidad productiva, sino de la agilidad para reaccionar frente a este conflicto bélico.
Mientras persista el conflicto en la región, la diversificación estratégica de rutas y la flexibilidad en los formatos de exportación serán las herramientas determinantes para mitigar el impacto operativo y asegurar la continuidad del suministro en los mercados internacionales.


















