Con un mensaje de continuidad, pero también de cambio de etapa, SalmonChile concretó su relevo en la presidencia con la salida de Arturo Clément y la asunción de Patricio Melero, en una ceremonia donde el foco estuvo puesto en el balance de los últimos años y en los desafíos que vienen para la salmonicultura chilena. Más que un acto protocolar, la jornada dejó delineada una nueva hoja de ruta para el gremio: sobre la base del trabajo de posicionamiento y legitimidad construido durante la gestión saliente, la nueva presidencia buscará instalar con más fuerza la agenda de competitividad, inversión y certezas regulatorias.
Arturo Clément cierra un ciclo marcado por la reconstrucción de confianza
En su discurso de despedida, Arturo Clément hizo un repaso político y gremial de los ocho años que estuvo al frente de SalmonChile. Recordó que asumió en 2018 en medio de un momento crítico para la industria, marcado por crisis sociales, cuestionamientos públicos y una evidente falta de respaldo territorial. Desde esa experiencia, afirmó que uno de los aprendizajes centrales de su gestión fue entender que el crecimiento del sector no podía sostenerse sin legitimidad frente a las comunidades y sin una relación más cercana con los territorios.
“La confianza no se pide, se construye”, planteó Clément, al describir el cambio de enfoque que, a su juicio, marcó la acción del gremio en estos años. Según sostuvo, SalmonChile dejó atrás una posición más reactiva y apostó por una presencia permanente en terreno, basada en diálogo, transparencia, evidencia y trabajo conjunto con trabajadores, proveedores, comunidades y ciudadanía. En esa línea, aseguró que la industria pasó de ser una actividad relevante, pero poco comprendida, a convertirse en un sector más visible, más conocido y menos cuestionado en el debate nacional.

El “orgullo salmonero” como parte del legado
Clément también reivindicó como uno de los mayores logros de su administración la instalación de un nuevo sentido de pertenencia dentro y fuera del sector. Destacó que durante este periodo se fortaleció un “orgullo salmonero” entre los trabajadores y una mayor valoración de la actividad en el sur austral, al tiempo que se consolidó una estrategia gremial más profesional, planificada y con mayor incidencia pública. En su cierre, sostuvo que deja una industria “más conocida, más transparente, que conversa, muestra y mejora”, además de un gremio con una estrategia compartida y con mayor peso en las discusiones del país.
Junto con ello, el presidente saliente vinculó esa transformación con una mirada más amplia sobre el rol de la salmonicultura en el desarrollo del sur. En su intervención, relevó la articulación con otros gremios, autoridades regionales, trabajadores y academia, y puso como ejemplo el impulso al Plan Salmón 2050 como expresión de una agenda construida desde los territorios. También insistió en que la industria requiere políticas de largo plazo y una relación público-privada más sólida para proyectarse como líder mundial en economía azul y desarrollo sostenible.
Patricio Melero abre una etapa con foco en competitividad y certezas regulatorias
Al asumir la presidencia de SalmonChile, Patricio Melero recogió explícitamente ese legado y reconoció el trabajo realizado por Clément en momentos complejos para la industria. Señaló que recibe un gremio y un sector en una posición muy distinta a la de hace ocho años, con una base más sólida en materia de articulación, sostenibilidad, capital social y posicionamiento. Pero, al mismo tiempo, advirtió que la etapa que comienza exige pasar desde la consolidación institucional a una ofensiva más decidida para recuperar competitividad y proyección estratégica.
Ese cambio de foco quedó nítidamente expresado en su discurso. Melero afirmó que Chile ha perdido tiempo valioso por falta de visión estratégica respecto de la salmonicultura, pese a tratarse de una actividad clave para el empleo, la descentralización y el encadenamiento productivo en el sur del país. Frente a ese escenario, sostuvo que el gremio concentrará sus esfuerzos en recuperar la competitividad histórica del sector y en empujar una agenda que permita proyectarlo con más solidez en el corto, mediano y largo plazo.
Reglas claras, inversión y destrabe burocrático
Uno de los ejes más marcados de la intervención del nuevo presidente fue su emplazamiento a las futuras autoridades en materia regulatoria. Melero planteó que la salmonicultura no requiere subsidios ni protecciones especiales, pero sí reglas claras, certeza jurídica y una agenda que impulse inversión, innovación y nuevas tecnologías.
En esa línea, remarcó que “sin certezas no hay inversión y sin inversión no hay desarrollo”, y llamó a revisar normas e instructivos contradictorios, además de destrabar procesos como fusiones y relocalizaciones que —según expuso— llevan años paralizados por la burocracia, pese a que podrían mejorar el desempeño ambiental, sanitario y productivo de la actividad.
Melero también dio una señal política relevante sobre el tipo de liderazgo que buscará imprimir al gremio. Señaló que SalmonChile quiere ser protagonista de los cambios y mantener una interlocución “propositiva, firme y colaborativa” con las nuevas autoridades, poniendo a disposición del país la experiencia y el potencial de una industria que considera estratégica para la reactivación económica y el desarrollo de las regiones. En esa lógica, comprometió apoyo al Plan 2050 impulsado desde la macrozona sur y planteó que el gremio buscará avanzar en agendas concretas junto al nuevo gobierno, gobiernos regionales, parlamentarios y actores territoriales.

Capital social y proyección estratégica para el nuevo ciclo gremial
Otro de los conceptos que cruzó su intervención fue el del capital social. El nuevo presidente sostuvo que no puede haber capital político sin capital social, relevando el papel de trabajadores, organizaciones artesanales, universidades, centros de formación, proveedores y comunidades en el futuro del sector. Con ello, marcó una señal de continuidad respecto al trabajo territorial impulsado en la etapa anterior, pero también de profundización: la competitividad, dijo, no puede construirse solo desde la empresa, sino desde una cadena de valor con rostro humano y con arraigo regional.
Así, el cambio de mando en SalmonChile dejó una señal bastante clara sobre el momento que atraviesa el gremio. Arturo Clément cerró su gestión defendiendo una presidencia que, según su propio balance, ayudó a reconstruir la confianza, fortalecer el orgullo sectorial y posicionar a la salmonicultura con mayor legitimidad ante Chile. Patricio Melero, en tanto, asumió con el mensaje de que ese piso debe transformarse ahora en capacidad de incidencia, destrabe regulatorio y recuperación de competitividad para abrir una nueva etapa de proyección estratégica para la industria.


















