El proyecto de investigación ALGESIRK ha demostrado que es factible producir ingredientes para alimentos de peces (pellets) utilizando los desechos generados en las pisciculturas terrestres. La iniciativa liderada por Tjeldbergodden Utvikling AS en colaboración con el instituto SINTEF Ocean, abre una nueva vía para gestionar las miles de toneladas de lodo que la industria produce anualmente.
Cultivando microalgas con desechos
El estudio se centró en la recuperación de nutrientes provenientes del lodo de pescado compuesto por excrementos y restos de alimento. Dado que el agua residual directa es demasiado diluida, los científicos desarrollaron un extracto concentrado mediante tratamiento térmico y centrifugación, creando un «caldo de cultivo» para microalgas.
Tras testear diversas especies, la microalga Phaeodactylum tricornutum resultó ser la ganadora, logrando duplicar su biomasa dos veces por día. El resultado final fue una materia prima con un 22% de lípidos y niveles excepcionales de Omega-3 (EPA), componentes críticos para la nutrición acuícola que hoy escasean en el mercado global.

Desafíos técnicos
A pesar del éxito, la investigación reveló que el lodo de pescado no es un fertilizante completo por sí solo. Para alcanzar un crecimiento industrial, el equipo tuvo que intervenir la mezcla original con:
- Suplementación de nutrientes: El lodo es rico en nitrógeno, pero el fósforo que contiene suele ser inestable y difícil de absorber. Por ello fue necesario añadir fósforo y hierro adicionales para activar la fotosíntesis.
- Inyección de CO2: El cultivo se realizó en condiciones ricas en dióxido de carbono industrial, factor que aceleró drásticamente la producción de biomasa.
Seguridad y barreras legales
El proyecto, financiado con 2 millones de coronas noruegas (USD 183,724), por el Consejo Regional de Investigación (RFF), también puso luz sobre los riesgos de seguridad alimentaria. Los análisis detectaron que la microalga tiende a acumular arsénico, alcanzando niveles cercanos al límite legal permitido por la Unión Europea.
Este hallazgo, sumado a que la normativa actual prohíbe el uso de derivados de fecas en la fabricación de alimentos para animales, sitúa al proyecto en una fase de validación crítica. Los investigadores ahora avanzan hacia el programa «Grønn Plattform», donde buscarán demostrar que, mediante procesos de limpieza y control de metales pesados, este «alimento circular» es totalmente seguro para el consumo humano y la salud de los peces.
De tener éxito, este modelo permitiría que las pisciculturas chilenas y noruegas dejen de ver sus lodos como un contaminante que requiere disposición final, para verlos como la base de su propia cadena de suministro.



















