El estudio, publicado en abril de 2026, revisa cómo los cambios climáticos ya están afectando las zonas costeras y fiordos noruegos y proyecta sus consecuencias en las próximas décadas. Los investigadores señalan que el ecosistema marino se está volviendo más vulnerable debido a transformaciones físicas y químicas: aumento de la temperatura, menor salinidad, más precipitaciones y reducción de oxígeno en el agua. Estos factores limitan la capacidad de la naturaleza para soportar el impacto de la acuicultura.
Existen posibles consecuencias del cambio climático que ya están afectando a las zonas costeras y de los fiordos noruegos, donde se amplifican los desafíos actuales de las pisciculturas en Noruega.
Amplifica los problemas de bienestar, enfermedades, escape e impacto ambiental
«En general, el informe apunta a un patrón claro», dice la directora de investigación Mari Myksvoll.
Luego agrega que «los cambios climáticos agravan los problemas relacionados con el bienestar de los peces, enfermedades, fugas y el impacto medioambiental. El cambio climático también afecta directamente al ecosistema y significa que la naturaleza puede soportar menos impacto de la acuicultura que antes. Esto exige grandes exigencias a la industria y a la administración para adaptarse a una nueva realidad», sostiene la profesional.
Cómo está cambiando el clima costero
El estudio, además, señala que a lo largo de la costa noruega y dentro de los fiordos, el cambio climático está provocando:
- Aumento de la temperatura
- Mayor frecuencia de olas de calor marinas
- Incremento en los montos de precipitación
- Mayor escorrentía continental
- Disminución de la salinidad
- Reducción de los niveles de oxígeno disuelto en el agua de mar
En relación a estos impactos la directora de investigación Ingrid A. Johnsen, explica «Estos son cambios físicos y químicos en el medio ambiente, que hacen que el ecosistema sea más vulnerable al verse afectado por lo que hacemos los humanos».
Asimismo, Ingrid A. Johnsen explica que en relación a los efectos «puede contribuir a que el ecosistema sea menos capaz de soportar el impacto de la agricultura. El hecho de que el mar se esté calentando y que tengamos más olas de calor crea un entorno más desafiante para vivir tanto para el salmón de piscicultura como para las especies que se encuentran de forma natural a lo largo de nuestra costa.
Requiere una gestión flexible
Por otro lado, Myksvoll, afirma que «El panorama general que vemos es inequívoco. El extenso cambio climático afecta hoy a las zonas costeras y de fiordos noruegos, y sus efectos solo se intensificarán hacia 2050. Por supuesto, hoy no lo sabemos todo, y que aún quedan lagunas de conocimiento que cubrir. Por ejemplo, necesitamos aprender más sobre cómo las enfermedades y la propagación de infecciones cambian con el cambio climático y cómo cambia la circulación del fiordo a lo largo de un periodo de tiempo más largo», cierra Myksvoll.
De esta forma se describe que el panorama general está claro. «Todos nosotros, investigadores, la industria y los responsables de la toma de decisiones debemos asimilar lo que está ocurriendo. La gestión de la industria acuícola requiere nuevos conocimientos, nueva tecnología y una mayor adaptabilidad que en la situación actual. Si estamos bien preparados, esperamos evitar muchos de los problemas que aquí exponemos», concluye una de las investigadoras.


















