La industria acuícola global está viviendo un proceso de transformación sin precedentes gracias a la incorporación de nuevos aditivos de nutrición diseñados específicamente para optimizar la salud y el rendimiento de los salmones. Este avance, que tiene un impacto directo en Chile—uno de los principales exportadores de salmón a nivel mundial—también promete cambiar el panorama de la acuicultura a nivel internacional. La implementación de estos aditivos podría ayudar a superar los desafíos de salud, sostenibilidad y eficiencia que tradicionalmente han afectado a la industria.
Evolución y mejora continúa
Tradicionalmente, la harina de pescado ha sido la principal fuente de proteínas en las dietas de salmones, debido a su elevado valor nutricional. Sin embargo, el aumento sostenido en la demanda de productos acuícolas y la presión sobre los recursos pesqueros han llevado a un alza significativa en los costos de estos ingredientes de origen animal, lo que ha impulsado el desarrollo de alternativas más sostenibles y económicas.
Auge a la investigación
En este contexto, la investigación en nuevas fuentes proteicas ha avanzado considerablemente, incluyendo el uso de proteínas vegetales, subproductos agroindustriales, harinas de insectos y microorganismos unicelulares como algas y bacterias. Estos avances han permitido diversificar la composición proteica de los alimentos para salmones, reduciendo la dependencia de ingredientes marinos sin comprometer el rendimiento productivo. Paralelamente, el desarrollo de aditivos funcionales, como probióticos, prebióticos y enzimas digestivas, ha contribuido a mejorar la eficiencia alimentaria y la salud intestinal de los peces, adaptando la nutrición acuícola a un modelo más sostenible y tecnológicamente avanzado.
Avances en la nutrición acuícola: Mejorando la salud y la productividad
Los nuevos aditivos desarrollados por científicos y expertos en nutrición acuática están formulados para mejorar la absorción de nutrientes esenciales, reforzar la respuesta inmunológica de los salmones y reducir la huella ambiental de la producción acuícola.
Entre sus beneficios más destacados se encuentran una mayor tasa de crecimiento, una mejora en la calidad de la carne y una notable disminución de las enfermedades que afectan comúnmente a los salmones en cautiverio. Esto no solo eleva la rentabilidad de las empresas acuícolas, sino que también ofrece una solución más sostenible frente a los retos medioambientales de la industria.
Innovación y Sostenibilidad: Enfoques más verdes en la acuicultura
La industria acuícola en la actualidad transita un camino más allá de la productividad, y se enfoca en la investigación, tecnología y mejora para disminuir el uso de antibióticos y la sobreexplotación de recursos marinos. En ese rumbo, los aditivos de nutrición innovadores están contribuyendo a mitigar estos problemas, ya que optimizan la absorción de nutrientes y minimizan los residuos.
Una de las empresas que ha tomado ese camino es AcuiOlive, una compañía chilena que ha desarrollado el InmuOlive, un aditivo que utiliza subproductos de la olivicultura para mejorar la salud de los salmones. En su Blog AcuiOlive indica que “la sinergia entre la salmonicultura y la olivicultura es una de las soluciones más innovadoras en la industria. No solo estamos mejorando la salud de los salmones, sino que también estamos reduciendo el desperdicio de recursos y promoviendo un modelo de economía circular.

Innovación en acuicultura: camelina transgénica y aditivos vegetales para mejorar la salud del salmón
Chile, como líder en la producción de salmón, está en el centro e inquietud de los científicos por continuar en esta revolución.
De esta forma, experiencias como la incorporación de la camelina transgénica como fuente de Omega-3 representa una alternativa innovadora y sostenible para la alimentación de salmones, al reducir la dependencia de la pesca intensiva y enriquecer el perfil nutricional del producto final.
Según Miguel Ángel Sánchez, director ejecutivo de ChileBIO, en una de sus publicaciones en su web, plantea que este avance biotecnológico no compromete el crecimiento de los peces y ofrece beneficios tanto para la salud animal como para el consumidor, al producir carne con un mayor contenido de ácidos grasos esenciales. Además, esta tecnología contribuye significativamente a disminuir la presión sobre especies marinas como la anchoveta, utilizadas tradicionalmente para la elaboración de harina y aceite de pescado.

Regulaciones
A pesar del potencial de estos avances, Chile enfrenta desafíos regulatorios que dificultan la producción local de camelina transgénica y otros cultivos modificados genéticamente. «Podríamos importar el aceite y utilizarlo en formulaciones de alimentos, o darlo directamente en alimentación o incluso humana», dijo Miguel Ángel Sánchez. A pesar de ello, contrastó que «si quisiéramos producir la canola y la camelina en Chile tendríamos trabas, porque hay vacíos regulatorios de la Ley sobre Bases Generales del Medio Ambiente». (3)
Por otro lado desde la Academia, hace un tiempo en el Policy Brief del INCAR titulado “Aditivos fitogénicos aplicados en dietas funcionales para el mejoramiento de la salud de salmónidos” de los autores: Natacha Santibáñez, Tatiana Pérez, Luis Vargas y Alex Romero, plantean que el uso de aditivos fitogénicos en dietas funcionales representa una estrategia prometedora para mejorar la salud de los salmónidos en acuicultura. Se comenta en la publicación científica que estos aditivos, derivados de extractos vegetales, han demostrado beneficios como la estimulación del sistema inmunológico, mejora en la digestión, mayor absorción de nutrientes y reducción del estrés”. (4)
Nuproxa Chile destaca uso de aditivos herbales en nutrición de peces
Javier González, gerente Técnico y de Desarrollo de Nuproxa Chile SpA, destacó que en la última década los aditivos derivados de plantas y hierbas han logrado ocupar su espacio en la nutrición y salud de los peces.
Estos compuestos, cuyos principios activos son de origen fotogénico, permiten reemplazar aditivos y nutrientes sintéticos que se han utilizado durante décadas en la formulación de alimentos.
Entre sus efectos se encuentran la mejora de la salud general y del rendimiento productivo, el fortalecimiento del sistema inmune y de la salud intestinal, mayor robustez, control del estrés y propiedades antimicrobianas, así como la protección de órganos vitales como hígado, corazón, riñón y tejido óseo.
Solución de enfermedades

Nuproxa Chile SpA, empresa asociada a Nuproxa Switzerland Ltd., desarrolla y comercializa en el país aditivos nutricionales de origen herbal.
Su portafolio incluye soluciones orientadas a problemáticas de la industria como enfermedades bacterianas y virales, calidad del producto final (melanosis, pigmentación), cataratas, afecciones branquiales, trastornos en la piel, anormalidades esqueléticas, patologías hepáticas y bajas en el rendimiento.
Además, la empresa ofrece nutrientes de origen natural como reemplazo de suplementos sintéticos, incluyendo algunas vitaminas y aminoácidos.
Nuproxa Chile ha seleccionado proveedores estratégicos e innovadores, cuyos productos poseen un alto componente técnico. Entre los aditivos que ofrece se incluyen una fuente natural de la forma activa de la vitamina D, una colina de origen poliherbal como alternativa al cloruro de colina sintético, fuentes naturales de vitamina C y E, extractos de plantas ricos en polifenoles, aceites esenciales, emulsificantes y protectores hepáticos.
González informó que recientemente la empresa ha comenzado a trabajar con ingredientes más sustentables como la harina de insecto. Esta línea de trabajo busca consolidar a Nuproxa Chile como socio estratégico para las plantas de alimentos, en el camino hacia una industria más sustentable.
Aceite de algas: clave para el futuro sustentable de la industria del salmón
Los ácidos grasos esenciales EPA, DHA y ARA cumplen un papel determinante en el desarrollo temprano del salmón, particularmente en etapas como la smoltificación y la transición al mar, donde los requerimientos nutricionales aumentan significativamente. Así lo explica Jorge Torres, director de Desarrollo de Negocios para América Latina de Veramaris, quien subraya que “estos nutrientes son fundamentales no solo para el crecimiento y la salud, sino también para la adaptación de los peces a los cambios de salinidad”.
Además, advierte que en condiciones comerciales los requerimientos de EPA y DHA suelen ser más altos que en ambientes controlados, lo que obliga a ajustar los perfiles lipídicos del alimento durante todo el ciclo productivo.

En este contexto, la compañía Veramaris ha desarrollado un aceite natural de algas marinas como fuente alternativa y sustentable de estos ácidos grasos, con un perfil superior incluso al del aceite de pescado concentrado.
“Nuestro aceite de algas permite una formulación precisa del alimento, lo que mejora significativamente la producción de salmón atlántico. La propuesta no es solo una alternativa, sino una solución que responde a la necesidad de una acuicultura más eficiente y sustentable”, señala Torres.
La empresa ha complementado esta solución con su guía Optimum Omega Nutrition™, que entrega parámetros claros sobre los niveles óptimos de Omega-3 y Omega-6 para cada etapa del ciclo.
Visión de Veramaris
Finalmente, el director ejecutivo de Veramaris, Gertjan de Koning, reafirma, «Nuestro aceite de algas ha pasado de ser una alternativa a un ingrediente principal, y nuestro objetivo es asegurar su lugar a largo plazo en las formulaciones de alimentos acuícolas para apoyar el crecimiento sostenible de la industria. Solo con un mayor compromiso de toda la cadena de valor podemos hacer realidad nuestra visión de crecimiento que sustente el futuro y estamos trabajando con nuestros socios para lograrlo», dijo Koning.
La mirada de futuro, apunta a dar una respuesta a los desafíos actuales. La industria acuícola avanza hacia formulaciones más sostenibles. Nuevos ingredientes, procesos innovadores y tecnologías emergentes permiten mantener el rendimiento sin depender de recursos limitados. Esta transformación refleja un compromiso con el equilibrio ambiental, económico y productivo. El futuro de la nutrición en salmones se perfila más eficiente, resiliente y responsable.
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