Surgencia y movimiento de agua: la propuesta de Imenco para mitigar las FAN
Durante el seminario “Preparándonos para El Niño 2026/2027”, David Ulloa explicó cómo los anillos de surgencia buscan movilizar agua profunda, renovar la columna de agua y diluir concentraciones de fitoplancton. La tecnología ha evolucionado desde una relación de 1:10 hasta 1:120 entre el aire inyectado y el agua desplazada, aunque su desempeño depende de las condiciones de cada centro de cultivo.
Ante el riesgo de que las condiciones ambientales favorezcan nuevos episodios de Floraciones Algales Nocivas (FAN), la salmonicultura no solo ha reforzado el monitoreo y las alertas tempranas, sino también la evaluación de tecnologías capaces de actuar durante una contingencia. Una de ellas es la surgencia mediante anillos de aireación, presentada por Imenco Chile en el seminario organizado por Aquabench en Puerto Varas.
Durante la jornada, David Ulloa Walker, gerente general de Imenco Chile, expuso la evolución de un método desarrollado para movilizar grandes volúmenes de agua desde capas profundas hacia la superficie. El objetivo es generar renovación dentro de las jaulas, reducir la estratificación y disminuir la concentración de microalgas mediante un efecto de dilución.
Surgencia para renovar la columna de agua
El sistema utiliza anillos sumergidos a una profundidad definida según las condiciones del centro de cultivo. Al inyectar aire comprimido, las burbujas ascienden y producen un cambio de densidad que arrastra el agua circundante, formando una corriente vertical. De esta manera, el sistema permite mover el agua hacia arriba, generar mezcla y provocar un efecto de dilución sobre las células de microalgas.
La propuesta no apunta a destruir ni retirar las microalgas, sino a disminuir su concentración mediante la mezcla y el recambio del agua. Este principio también ha sido abordado en evaluaciones realizadas con universidades y centros de investigación, donde se han estudiado variables como el tamaño y la velocidad de ascenso de las burbujas, la salinidad y la temperatura. En este tipo de aplicación, las burbujas deben generar el flujo suficiente para transportar una masa importante de agua, a diferencia de los sistemas orientados a transferir gases.
El desarrollo comenzó después de las contingencias de 2016. Las primeras alternativas se concentraron en cortinas perimetrales de burbujas, concebidas como una barrera para reducir el ingreso de agua con altas concentraciones de fitoplancton. Posteriormente, la compañía avanzó hacia anillos de surgencia destinados a producir movimiento vertical dentro de las jaulas.
De una relación 1:10 a 1:120
Uno de los principales puntos de la presentación fue la eficiencia alcanzada por el sistema. Las primeras evaluaciones desarrolladas por Imenco mostraban una relación aproximada de 1:9 o 1:10; es decir, por cada unidad de aire inyectado se movilizaban cerca de diez unidades de agua. “Cuando hicimos las primeras pruebas, la relación era de 1 a 10. Hoy es de 1 a 120, por lo que la diferencia es bastante significativa”, señaló Ulloa.
El resultado más reciente proviene de una evaluación de campo realizada en Canadá. En ella se probó un anillo de 1,7 metros de diámetro y 48 metros de difusor con caudales de 50, 70 y 100 SCFM, unidad que corresponde a pies cúbicos estándar por minuto.
De acuerdo con lo expuesto, el mayor rendimiento por unidad de aire se obtuvo con 50 SCFM, alcanzando una relación cercana a 1:120. Con 70 SCFM, la relación fue de aproximadamente 1:113, mientras que con 100 SCFM llegó a cerca de 1:98. Ulloa precisó que esto no impide utilizar caudales mayores cuando las condiciones operacionales lo requieren, pero demuestra que el punto de mayor eficiencia no necesariamente coincide con la máxima inyección de aire.
Sistemas de surgencia y mitigación de FANs
Aireación y oxigenación no son lo mismo
La presentación también puso énfasis en diferenciar la surgencia de la oxigenación. En el primer caso se inyecta aire para movilizar agua desde las capas profundas. En el segundo, Imenco utiliza difusores que generan microburbujas con oxígeno puro para aumentar su transferencia al medio. “El sistema sí puede aportar cuando moviliza agua con más oxígeno disuelto desde una zona rica en oxígeno hacia otra con menor concentración”, sostuvo Ulloa.
Por esta razón, una eventual mejora del oxígeno en la superficie no proviene principalmente de las burbujas de aire, sino del traslado de agua profunda que ya posee mejores niveles. Si esa capa no existe, el efecto esperado puede no producirse. La propia información técnica difundida por la empresa distingue los sistemas de surgencia para mitigar las FAN de los difusores VitaDi de microburbujas destinados a oxigenación.
Antes de definir la profundidad y la capacidad de los anillos, resulta necesario conocer los perfiles de oxígeno, temperatura, salinidad y fitoplancton de la columna de agua. También deben considerarse la biomasa, las dimensiones de las jaulas, la presencia de faldones y las características oceanográficas del sector.
Control remoto y límites de la tecnología
Otro avance presentado por Imenco corresponde a un sistema de control compuesto por caudalímetros, válvulas, manómetros y una plataforma de visualización. La herramienta busca indicar si cada anillo se encuentra operativo, apagado u obstruido, además de facilitar ajustes y decisiones a distancia. “En cada jaula podemos visualizar la posición y el estado de los anillos: si están operativos, apagados o presentan alguna obstrucción”, detalló Ulloa.
La exposición también abordó una prueba de laboratorio destinada a observar si la turbulencia de la surgencia provocaba rotura celular en las microalgas. Según Ulloa, los resultados mostraron una rotura muy baja incluso bajo condiciones controladas que podían ser más exigentes que las del mar. Sin embargo, reconoció que aún se debe investigar qué ocurre con las toxinas cuando una célula se rompe y cómo responden distintas especies, por lo que este antecedente no puede generalizarse.
De este modo, la surgencia aparece como una herramienta de mitigación y no como una solución aislada frente a las FAN. Su efectividad depende de la caracterización previa del centro, el correcto dimensionamiento de los equipos, la disponibilidad de agua profunda con condiciones favorables y la activación oportuna del sistema. “Ya estamos fabricando equipos de surgencia para enviarlos a terreno. La idea es anticiparse y no esperar hasta las últimas horas de una contingencia”, concluyó Ulloa.
Ante el riesgo de que las condiciones ambientales favorezcan nuevos episodios de Floraciones Algales Nocivas (FAN), la salmonicultura no solo ha reforzado el monitoreo y las alertas tempranas, sino también la evaluación de tecnologías capaces de actuar durante una contingencia. Una de ellas es la surgencia mediante anillos de aireación, presentada por Imenco Chile en el seminario organizado por Aquabench en Puerto Varas.
Durante la jornada, David Ulloa Walker, gerente general de Imenco Chile, expuso la evolución de un método desarrollado para movilizar grandes volúmenes de agua desde capas profundas hacia la superficie. El objetivo es generar renovación dentro de las jaulas, reducir la estratificación y disminuir la concentración de microalgas mediante un efecto de dilución.
Surgencia para renovar la columna de agua
El sistema utiliza anillos sumergidos a una profundidad definida según las condiciones del centro de cultivo. Al inyectar aire comprimido, las burbujas ascienden y producen un cambio de densidad que arrastra el agua circundante, formando una corriente vertical. De esta manera, el sistema permite mover el agua hacia arriba, generar mezcla y provocar un efecto de dilución sobre las células de microalgas.
La propuesta no apunta a destruir ni retirar las microalgas, sino a disminuir su concentración mediante la mezcla y el recambio del agua. Este principio también ha sido abordado en evaluaciones realizadas con universidades y centros de investigación, donde se han estudiado variables como el tamaño y la velocidad de ascenso de las burbujas, la salinidad y la temperatura. En este tipo de aplicación, las burbujas deben generar el flujo suficiente para transportar una masa importante de agua, a diferencia de los sistemas orientados a transferir gases.
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El desarrollo comenzó después de las contingencias de 2016. Las primeras alternativas se concentraron en cortinas perimetrales de burbujas, concebidas como una barrera para reducir el ingreso de agua con altas concentraciones de fitoplancton. Posteriormente, la compañía avanzó hacia anillos de surgencia destinados a producir movimiento vertical dentro de las jaulas.
De una relación 1:10 a 1:120
Uno de los principales puntos de la presentación fue la eficiencia alcanzada por el sistema. Las primeras evaluaciones desarrolladas por Imenco mostraban una relación aproximada de 1:9 o 1:10; es decir, por cada unidad de aire inyectado se movilizaban cerca de diez unidades de agua. “Cuando hicimos las primeras pruebas, la relación era de 1 a 10. Hoy es de 1 a 120, por lo que la diferencia es bastante significativa”, señaló Ulloa.
El resultado más reciente proviene de una evaluación de campo realizada en Canadá. En ella se probó un anillo de 1,7 metros de diámetro y 48 metros de difusor con caudales de 50, 70 y 100 SCFM, unidad que corresponde a pies cúbicos estándar por minuto.
De acuerdo con lo expuesto, el mayor rendimiento por unidad de aire se obtuvo con 50 SCFM, alcanzando una relación cercana a 1:120. Con 70 SCFM, la relación fue de aproximadamente 1:113, mientras que con 100 SCFM llegó a cerca de 1:98. Ulloa precisó que esto no impide utilizar caudales mayores cuando las condiciones operacionales lo requieren, pero demuestra que el punto de mayor eficiencia no necesariamente coincide con la máxima inyección de aire.
Sistemas de surgencia y mitigación de FANs
Aireación y oxigenación no son lo mismo
La presentación también puso énfasis en diferenciar la surgencia de la oxigenación. En el primer caso se inyecta aire para movilizar agua desde las capas profundas. En el segundo, Imenco utiliza difusores que generan microburbujas con oxígeno puro para aumentar su transferencia al medio. “El sistema sí puede aportar cuando moviliza agua con más oxígeno disuelto desde una zona rica en oxígeno hacia otra con menor concentración”, sostuvo Ulloa.
Por esta razón, una eventual mejora del oxígeno en la superficie no proviene principalmente de las burbujas de aire, sino del traslado de agua profunda que ya posee mejores niveles. Si esa capa no existe, el efecto esperado puede no producirse. La propia información técnica difundida por la empresa distingue los sistemas de surgencia para mitigar las FAN de los difusores VitaDi de microburbujas destinados a oxigenación.
Antes de definir la profundidad y la capacidad de los anillos, resulta necesario conocer los perfiles de oxígeno, temperatura, salinidad y fitoplancton de la columna de agua. También deben considerarse la biomasa, las dimensiones de las jaulas, la presencia de faldones y las características oceanográficas del sector.
Control remoto y límites de la tecnología
Otro avance presentado por Imenco corresponde a un sistema de control compuesto por caudalímetros, válvulas, manómetros y una plataforma de visualización. La herramienta busca indicar si cada anillo se encuentra operativo, apagado u obstruido, además de facilitar ajustes y decisiones a distancia. “En cada jaula podemos visualizar la posición y el estado de los anillos: si están operativos, apagados o presentan alguna obstrucción”, detalló Ulloa.
La exposición también abordó una prueba de laboratorio destinada a observar si la turbulencia de la surgencia provocaba rotura celular en las microalgas. Según Ulloa, los resultados mostraron una rotura muy baja incluso bajo condiciones controladas que podían ser más exigentes que las del mar. Sin embargo, reconoció que aún se debe investigar qué ocurre con las toxinas cuando una célula se rompe y cómo responden distintas especies, por lo que este antecedente no puede generalizarse.
De este modo, la surgencia aparece como una herramienta de mitigación y no como una solución aislada frente a las FAN. Su efectividad depende de la caracterización previa del centro, el correcto dimensionamiento de los equipos, la disponibilidad de agua profunda con condiciones favorables y la activación oportuna del sistema. “Ya estamos fabricando equipos de surgencia para enviarlos a terreno. La idea es anticiparse y no esperar hasta las últimas horas de una contingencia”, concluyó Ulloa.