El Ministerio de Pesca y Océanos de Noruega ha propuesto una nueva medida para los operadores de acuicultura afectados por el sistema de zonificación acuícola conocido como «semáforo». Según esta propuesta, los productores cuya capacidad de producción ha sido reducida en las zonas rojas del país podrían compensar esta limitación mediante el uso de tecnologías de contención cerrada.
Justificación de la propuesta Noruega
El sistema de semáforo clasifica las 13 zonas costeras del país en función de los niveles de piojos de mar y otros indicadores ambientales. Las zonas se dividen en verdes, amarillas y rojas, dependiendo de si se permite la expansión, se mantiene la producción o se reduce.
La propuesta actual, que está abierta a consulta pública hasta el 20 de marzo de 2025, permitiría a los productores de zonas rojas aumentar su capacidad mediante el uso de instalaciones acuícolas cerradas, que mantienen a los peces separados del entorno circundante.

La ministra de Pesca y Océanos, Marianne Sivertsen Næss, destacó que esta propuesta representa un paso claro hacia el fomento de tecnologías innovadoras que beneficien tanto al medio ambiente como a la sociedad. “Esto promueve la innovación, reduce los impactos ambientales y beneficia a la sociedad en su conjunto”, afirmó Næss.
El Gobierno considera que las tecnologías de contención cerrada son esenciales para el futuro de la acuicultura en Noruega, ya que ofrecen una solución prometedora tanto para la reducción de los impactos ecológicos como para la creación de valor.
Además, la propuesta se alinea con los esfuerzos del Gobierno por mejorar la bioseguridad, el bienestar de los peces y la sostenibilidad de la industria en general.
La consulta pública forma parte de un proceso más amplio en el que el Gobierno noruego está revisando todo el sistema de licencias de acuicultura, a fin de asegurar que las prácticas acuícolas en el país sean más sostenibles a largo plazo.
El informe parlamentario en desarrollo evaluará también si, en el futuro, debe priorizarse la forma en que los operadores producen, en lugar de cuánto producen, en términos de consideraciones ambientales y de bienestar animal.



















