El debate sobre la implementación de un royalty a la salmonicultura en Chile es un tema muy relevante y controversial, que involucra tanto a actores del sector productivo como a la sociedad civil, autoridades y economistas. Las opiniones sobre el royalty a la salmonicultura están divididas y reflejan una amplia gama de perspectivas, tanto a favor como en contra de esta medida.
Iniciativa de royalty ya tuvo un episodio
Asimismo, no es un tema nuevo, y cada cierto tiempo se levanta como propuesta. En el 2004, en pleno debate del royalty a la minería, el ministro de Hacienda, Nicolás Eyzaguirre, ante las consultas de los medios, rechazaba de plano esa idea para el sector.
Sin embargo, en el 2007, el ex senador socialista por la región de Los Lagos, Camilo Escalona, propuso una iniciativa de este tipo. La propuesta indicaba que las empresas “grandes” paguen de acuerdo a sus ganancias y luego, que la mayor cantidad de esos fondos recaudados se quede en la décima región. El proyecto, según lo planteado en esa época por el socialista Escalona, dejaría exento de tributos a los pequeños productores y establecería un pago mínimo para las empresas medianas.
Para rebatir dicha propuesta de Escalona, los representantes de SalmonChile de ese entonces, argumentaban que “el royalty es para productos finitos como los de la minería, pero en la salmonicultura se está frente a un producto renovable”, sostuvieron en esa oportunidad.
Pero, más allá de las posturas de esa época y el enconado debate, la idea del ex senador no prosperó.
Royalty versión 2024

Ahora es el diputado de la región de Aysén, Miguel Angel Calisto, quien reflota la idea, con matices y argumentos diferentes, pero en el fondo instala la discusión de la idea de un royalty a salmonicultura, una iniciativa más que, de seguir, abrirá un debate entre los gremios, trabajadores y legisladores.
El legislador plantea como argumento que las actividades acuícolas realizadas en el mar han dejado una «deuda pendiente» con las regiones del sur austral del país.
Al respecto, Calisto manifestó que a pesar de la gran presencia de la industria en la región que representa, esto no se advierte en el crecimiento y desarrollo de esa zona del país.
La idea del royalty lanzada hace unos días en un seminario de Deloitte se traduce en añadir un nuevo artículo transitorio a la Constitución, que se desglosa: “No obstante lo dispuesto en el artículo 65, inciso cuarto, número 1, y con el objetivo de fortalecer la administración regional conforme a los artículos 111 y siguientes, se establece un impuesto específico a favor de las regiones y comunas derivado de la explotación de concesiones acuícolas dedicadas a la producción de especies salmonídeas. Este impuesto será equivalente a 3 centavos de dólar por cada kilogramo producido en dichas concesiones”.
El diputado liberal, Alejandro Bernales, tiene otra mirada sobre una propuesta de este tipo. “Lo que yo legislaría es que los impuestos que pagan las salmoneras se queden en la región, creo que eso es lo más importante. Eso no permitiría tener comunidades mucho más desarrolladas en términos sociales, de infraestructuras y que esos recursos quedasen en la región. Yo primero que todo exploraría como una medida legislativa antes de una propuesta de royalty a la salmonicultura”, explicó Bernales.


















