La Autoridad Australiana de Plaguicidas y Medicamentos Veterinarios (APVMA) confirmó que la compañía farmacéutica Abbey Animal Health ingresó formalmente una solicitud para elevar la concentración terapéutica del florfenicol en las concesiones de salmón de Tasmania.
El anuncio se dio a conocer durante una audiencia sobre estimaciones presupuestarias ante el Senado australiano, instancia en la que Scott Hansen, director ejecutivo de la APVMA, abordó la reapertura del permiso de emergencia, luego de que su autorización anterior fuera revocada tras detectarse trazas residuales en el entorno acuático silvestre.
Solicitudes regulatoria
De acuerdo con lo expuesto ante la comisión legislativa, el proceso en curso abarca dos expedientes independientes que actualmente son sometidos a revisión técnica. El primero corresponde a un permiso de uso menor gestionado por Abbey Animal Health.
Al respecto, el director ejecutivo de la APVMA, Scott Hansen, precisó a Oz Arab Media que, «Hay una segunda solicitud, que es un permiso de uso menor. Busca trasladar la ubicación no solo a la zona de bioseguridad del sureste, sino también a la zona de bioseguridad del este. Y aumentar las tasas de dosis y el régimen de tratamiento propuesto»
En paralelo a la solicitud de la farmacéutica, el gremio Salmon Tasmania ingresó una petición independiente destinada a restablecer un permiso de uso de emergencia. Dicho expediente busca mantener el esquema de administración establecido en la autorización previa (de 10 a 20 miligramos por kilogramo de pez al día durante diez jornadas continuas, sin margen de retratamiento), el cual fue suspendido por la autoridad en marzo pasado tras identificarse un «riesgo inaceptable de exposición a residuos en especies no objetivo».
Residuos ambientales y postura sanitaria
La tramitación de estos permisos volvió a poner en alerta al sector pesquero, ante los posibles efectos sobre las actividades extractivas de recursos bentónicos, particularmente la langosta espinosa y el abalón. Los gremios han advertido que la presencia de residuos podría comprometer las certificaciones sanitarias y el acceso de estos productos a los mercados internacionales.
A esta preocupación se suman los resultados de los monitoreos realizados durante la temporada anterior, que detectaron presencia de la molécula a distancias de entre 10 y 14 kilómetros de los módulos de engorda donde se aplicaron los tratamientos. Frente a este escenario, el Departamento de Recursos Naturales y Medio Ambiente evalúa establecer vedas de al menos seis semanas para la extracción de recursos silvestres en las zonas donde se suministren tratamientos farmacológicos.
Frente al cuestionamiento de los sectores pesqueros, el director ejecutivo de Salmon Tasmania, John Whittington, sostuvo que la administración de florfenicol constituye una herramienta estrictamente clínica para el resguardo de la biomasa, señalando que, «proporciona a los veterinarios una opción de tratamiento importante cuando se requiere apoyo adicional para proteger el bienestar de los peces», afirmó Whittington, añadiendo que su aplicación es medicamente justificada y se inserta en un programa global que prioriza la prevención sanitaria, la selección genética y la vacunación para disminuir la dependencia de terapias antibióticas.

















