En el marco del inicio del proceso participativo de la nueva Ley de Acuicultura distintas son las voces que comparten su opinión frente a la instancia que significa una oportunidad única para el renacer de la industria.
Frente a ello, el presidente de la Asociación de Salmonicultores de Magallanes, Carlos Odebret, manifestó en una columna de opinión publicada en Radio Bío Bío que “la salmonicultura se convirtió en el motor del desarrollo económico no solo del sur, sino del país, transformándose en el segundo producto de Chile después del cobre. Un motor que tiene como objetivo el crecimiento y que durante 30 años permitió tener las oportunidades de un mejor vivir. Gracias a este impulso, la región de Los Lagos, pudo reducir la pobreza dura por falta de ingresos que padecían 2 de cada 5 personas en el año 1990 a solo 2 de cada 50 habitantes”.
Detalló que, las exportaciones de salmón desde las tres regiones productoras pasaron de US$150 millones en el 90’ a US$6.400 millones el 2023. “Gran resultado, se agregó valor a la principal ventaja comparativa de las regiones del sur: el mar interior”, apuntó.
Enfatizó que los resultados están a la vista. “En salmonicultura se otorgaron 2.085 RCA ingresadas durante el periodo 2000 – 2014, que incluyen pisciculturas, centros de engorda y plantas de procesamiento de salmones, informándose US$4.426 millones de inversión”, indicó.
Bajo este contexto, acotó que “si crecimos y mejoramos nuestra calidad de vida fue por una decisión de Estado”. Sin embargo, “pese al éxito del crecimiento, el diseño del motor tenía errores. Estos fueron evidentes en la rápida expansión del virus ISA hacia finales de la década del 2000, lo que motivó el primer gran ajuste: un profundo cambio del modelo sanitario y territorial de las concesiones de acuicultura”.
Aseguró que gracias al nuevo modelo sanitario y el acelerado avance tecnológico de la última década, se redujo significativamente el periodo de cultivo y las mortalidades. “Esto ha permitido un crecimiento promedio de 4% de la producción en los últimos 10 años. Pura eficiencia”, resaltó.
Pero las reparaciones regulatorias para un ordenamiento territorial a través de relocalizaciones y fusiones no resultaron. “Se quedaron atrapadas en las telarañas de la burocracia”, comentó.
Mejores concesiones
El líder gremial señaló en su columna que previamente se prometieron mejores concesiones para el año 2014 en la región de Los Lagos y Aysén bajo la voz de José Miguel Burgos, director de acuicultura de Subpesca. Esto prometía más inversión pero eso no ocurrió. “Desde el 2015 solo se aprobaron 131 proyectos de inversión, un 90% menos que el periodo anterior”, apuntó Odebret.
El presidente expresó que “ya no alcanza solo con eficiencia, desde el año 2020; el promedio de crecimiento de las cosechas ha sido de un magro 2% y en los dos últimos años prácticamente no se han aprobado nuevos proyectos de inversión en salmonicultura”.
Por ello, señaló que “el motor sufrió sabotaje, y aquello que parecía un buen plan, terminó siendo el peor enredijo. El discurso de la judicialización, suspensión, paralización y moratoria reemplazaron las palabras desarrollo, crecimiento y colaboración”.
Por esta razón, “el motor desajustado necesita otra vez una visión de Estado que lo ponga a punto, elaborando una nueva hoja de ruta para la salmonicultura que sepa canalizar la fuerza productiva generadora de riqueza que es esta industria”, recalcó.
Es así como espera “que el inicio del proceso participativo de la nueva Ley Acuicultura sea la gran oportunidad para que todos los actores de la industria y del mundo político aúnen voluntades, arreglemos el motor, y reconstruyamos el compromiso con el crecimiento sostenible de la salmonicultura para el bien de cada chileno que hoy tanto lo necesita”.


















